La comunidad internacional no suele entrometerse en los procesos políticos internos de las naciones, salvo en el caso en el que vean que haya un candidato que amenace, por la razón que sea, intereses superiores. Si no existe ese desafío, los centros de poder permanecen quietos.

En consecuencia, la comunidad internacional, tanto a nivel político como económico, está tranquila con lo que vaya a suceder en las elecciones presidenciales que se celebrarán en República Dominicana el próximo mes de mayo. El mundo quiere continuidad en las políticas de Luis Abinader porque se está certificando que la República Dominicana ha pasado de ser irrelevante en la escena internacional a tener un valor muy importante (en algunos aspectos clave) en diferentes ámbitos.

Organismos internacionales y grandes potencias económicas ya han dejado claro que esperan que haya una continuidad en las políticas que se llevan aplicando desde agosto de 2020. Las perspectivas y previsiones publicadas por el Fondo Monetario Internacional, la OCDE o el Banco Mundial son claras: República Dominicana tendrá un crecimiento superior a la media de las economías avanzadas si durante los próximos cuatro años se mantienen las políticas económicas, sociales y políticas de Luis Abinader. Tanto los gobiernos de la Unión Europea como los Estados Unidos también han hecho declaraciones en este mismo sentido.

Leonel Fernández tiene una visión distinta a la del resto del mundo. El líder de Fuerza del Pueblo se ha convertido en ese conductor que se equivoca de sentido al incorporarse a una autovía y llama a la policía de tráfico diciendo que el resto de conductores son los que van en dirección contraria.  

En cambio, Leonel, por más que él crea lo opuesto, no es visto por la comunidad internacional como una amenaza a las reformas de Luis Abinader porque desde el resto del mundo se confía en que el pueblo dominicano decida lo correcto.

La rotundidad de los hechos hace muy difícil la labor de oposición. Por esa razón, Leonel Fernández, que fue presidente durante 12 años oscuros para el pueblo dominicano, ha creado una realidad paralela apocalíptica que intenta vender a una ciudadanía que está viendo cómo el cambio prometido hace 4 años se está convirtiendo en certeza.

La creación de realidades paralelas es uno de los factores fundamentales de la mitomanía. Leonel Fernández pretende hacer creer que el apocalipsis zombi es real, cuando, en verdad, sólo está en su mente.

En su nuevo espacio creado por su aparato de propaganda no dudó en afirmar que «frente a un tema de inseguridad ciudadana son diversos factores los que tiene que intervenir. Creemos que en el tema de la inseguridad lo que más incide es el tráfico ilícito de drogas, ahora la droga no se produce en República Dominicana, viene de fuera, por tanto, tiene que darse una coordinación con los países productores de la cocaína, de la hoja de la coca que se procesa químicamente, se convierte en cocaína eso llega a República Dominicana, luego hay que coordinar con esos países productores y exportadores de cocaína».

En primer lugar, en referencia a la inseguridad, Leonel lleva apuntando a la pequeña delincuencia, que existe en todos los países del mundo, como una grave crisis nacional. Es decir, utiliza el principio de la propaganda por el que hay que exagerar lo anecdótico hasta convertirlo en crisis. ¿Hay más delincuencia en República Dominicana que en Estados Unidos? No.

Leonel es muy de mirar al pasado y a los años en los que gobernó. Esa es su mayor perdición porque los datos demuestran que su gestión no es la que el líder de Fuerza del Pueblo quiere hacer creer, sino que, sin quererlo, está reforzando la gestión de Luis Abinader. Si se repasan las tasas de asesinatos, durante los años en los que gobernó Leonel, la media anual era de 2.324. El gobierno de Luis Abinader ha reducido esa cifra a la mitad con 1.174.

Por otro lado, respecto a los gobiernos de Leonel, los niveles de delincuencia se han reducido en un 58% y en relación con los gobiernos de Danilo Medina en un 17%.

El análisis que Leonel hace del tráfico de drogas también se encuentra en esa realidad paralela creada por la mitomanía. El mensaje que se pretende transmitir es que durante los gobiernos de Leonel no había droga porque República Dominicana era un país de paso. Eso es falso. En todos los países del mundo, incluso en Corea del Norte, hay drogas y eso ocurre porque es el negocio ilegal más rentable. Por tanto, Leonel miente. Durante sus gobiernos había drogas en RD, se trapicheaba y se traficaba con drogas de igual manera que sucede ahora. La única diferencia es que en la actualidad sí se persigue la corrupción y, durante los gobiernos de Leonel, se incentivaba. Además, la mentira se demuestra con los datos globales.

La estrategia de lucha contra el tráfico de estupefacientes del gobierno de Luis Abinader ha recibido el aval y la felicitación de los Estados Unidos, destino principal de la droga que sigue utilizando las islas del Caribe como uno de los muchos puntos de paso desde los países de origen.

A finales del año 2023, el gobierno de Luis Abinader recibió la felicitación de la Embajada de los Estados Unidos y, en consecuencia, de la Administración Biden por la efectividad de las políticas de lucha contra el tráfico de drogas y la importancia que está teniendo para la región.

La realidad es que la política de lucha contra el narcotráfico de Luis Abinader ya ha sido valorada y puesta como ejemplo en múltiples ocasiones. Es un hecho que durante los tres primeros años de gobierno de la actual administración se ha incautado más droga que en los 16 años de gobiernos de Leonel Fernández y de Danilo Medina. Y así lo reconocen potencias como Estados Unidos.

En concreto, desde agosto de 2020 a 2023 las fuerzas de seguridad de la República Dominicana han incautado 103,6 toneladas de sustancias estupefacientes. De 2004 al primer semestre de 2020 el total decomisado fue de 77,52 toneladas.

Respecto a las operaciones realizadas para incautar toda esa droga, más de 80% fueron responsabilidad directa de los operativos dominicanos, mientras que el resto corresponden a la colaboración con agencias internacionales.

El apocalipsis sólo existe en la cabeza de Leonel y su mesianismo no es más que el reflejo de su mitomanía. Los hechos son los hechos y, ante eso, Leonel sólo puede crear realidades paralelas en su metaverso particular.

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