El populismo, además de ser un nido de mentiras, es muy caro de cara a una campaña electoral formal, porque necesita una propalación muy potente que sólo se puede lograr gracias a una financiación constante y contundente. Esto es un hecho demostrado en las campañas de los partidos populistas de extrema derecha de Sudamérica, Europa y Norteamérica. Los grandes eventos con mucha parafernalia y mucho autobús para llenar los recintos son caros, pero, en la actualidad, el mayor gasto se lo llevan las acciones lícitas, ilícitas o ilegales que estos partidos ejecutan a través de redes sociales, aplicaciones de mensajería o sistemas de streaming.

Leonel Fernández, representante máximo del populismo de corte trumpista en la región del Caribe, ya está utilizando esas tecnologías para la expansión de su red de mentiras e informaciones manipuladas como herramienta para asaltar el poder. El uso del big data, como hacen de manera recurrente las organizaciones de extrema derecha en Europa y Norteamérica, ya fue expuesto en estas páginas. El análisis de las campañas que Leonel y su partido realizan a través de redes sociales, aplicaciones de mensajería (algunas de propiedad rusa) y plataformas de streaming sigue los mismos patrones que los enseñados por Steve Bannon, asesor de Donald Trump y defensor del asalto al Capitolio, en su universidad de Italia, país en el que, por cierto, gobierna ya la extrema derecha con Giorgia Meloni al frente.

Sin embargo, ahora hay una tecnología nueva de usos infinitos: la inteligencia artificial (IA). Desde hace más o menos un mes, Leonel ha hecho referencias recurrentes a las mismas. En cualquier foro en el que participara, el líder populista de la oposición dominicana sacaba el tema aunque no viniera a cuento. Muchos se preguntaban que ¿de dónde venía ese interés por la IA? Ahora este medio ya lo sabe: será el principal medio de financiación de su campaña electoral a través de Funglode, la fundación creada por Leonel y que ya le sirvió en el pasado para captar fondos de, incluso, contratistas del Estado.

Leonel Fernández ha estado en España y ha mantenido reuniones con diferentes universidades. Ese viaje se ha hecho en nombre de Funglode y se está pretendiendo firmar acuerdos de colaboración entre la fundación y estas universidades europeas para la realización de cursos, másters o grados que luego Funglode venderá y, en consecuencia, esos fondos pueden terminar en un sistema de financiación de la campaña a la Presidencia de Leonel Fernández, como ya ocurrió en el pasado.

La fundación ya ha llegado a acuerdos en el mismo sentido con universidades de los Estados Unidos, como el Instituto de Tecnología de Massachussets (MIT) y con la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) para la traducción y difusión de la Inteligencia Artificial. Ahora pretende expandirse por Europa.

Para dar fortaleza a esos posibles acuerdos, el propio Leonel, en persona, se desplaza a los diferentes países con una comitiva más propia de un jefe de Estado que la del presidente de una fundación. En concreto, a España le acompañaron en sus reuniones con diferentes universidades una decena de empresarios del área tecnológica: Guillermo Sención, José Espinal, Francisco Gómez, Walnesy Bórquez, Francisco Aponte, el exgeneral Guillermo Guzmán y Joanel Peña. A esta representación se unió Ynés Vargas, delegada de Funglode en España. Toda esta comitiva se ha estado moviendo por Madrid en 5 coches y una furgoneta Mercedes. ¿Quién paga todo esto?

Cuando era presidente de la República Dominicana, Leonel Fernández, según indican distintos documentos, presuntamente se valió de Funglode para adquirir un importante patrimonio. Los documentos indican la creación de empresas y la supuesta utilización de testaferros que, como «empresarios», realizaron obras públicas y aportaban parte de sus beneficios a la fundación.

En el año 2000, cuando aún era presidente Leonel Fernández de la República Dominicana, muchos recursos captados a priori para Funglode fueron colocados en una cuenta personal del Banco Intercontinental (Baninter) a nombre de Manuel Alexander Rodríguez Casado, una cuenta abierta el día 4 de abril de ese año y de la que se utilizaron recursos para presuntamente cubrir gastos de Funglode: nóminas, alquileres.

Una de las fuentes que pusieron fondos en esa cuenta fueron las aportaciones de empresas constructoras, entre las que se podría citar a un grupo que nació en 1998, durante el primer periodo presidencial de Leonel Fernández: el Grupo Modesto. Esta empresa mantenía contratos con el Estado dominicano y percibía fondos públicos.

Otro de las formas de captación de recursos de las que se alimentaba la cuenta de Baninter a nombre de Rodríguez Casado era la presentación de una persona con dinero en efectivo ante el cajero automático de una entidad bancaria para comprar un cheque de la administración que, posteriormente, se depositaba en dicha cuenta. Esto provocaba que las aportaciones fueran anónimas. De este modo se lograba determinar la procedencia de los fondos y, así, evitar tener que dar explicaciones ulteriores sobre la fuente de esos recursos.

Por este sistema de «sustitución de efectivo», el día 15 de agosto de 2000, un día antes de la salida de Leonel Fernández de la Presidencia, se sustituyeron 7 millones de pesos en efectivo por un cheque de administración que, como pueden imaginar, fue depositado en la cuenta antes indicada.

Otro de los métodos utilizados para que esos recursos terminaran en Leonel se daba cuando personas físicas y jurídicas que prestaban servicios al Estado Dominicano se veían impulsados a realizar contribuciones a través de Funglode. Veamos el ejemplo de la empresa Edificaciones y Carreteras S.A.

Esta práctica se vino practicando desde el primer gobierno de Leonel Fernández, cuando se inició la captación de fondos para la creación de Funglode. En la documentación hay varias evidencias de esto. En primer lugar, encontramos el denominado Caso Then (contribuciones y aportaciones indirectas):

También encontramos el caso de la empresa Sertesa S.A.:

Además, durante los gobiernos de Leonel, varios organismos del Estado dominicano se convirtieron en clientes y patrocinadores de Funglode.

Nuevamente, se pretende que la fundación se convierta en la financiadora de la carrera política de Leonel Fernández, algo que las universidades y los centros de estudios con los que está contactando deberían tener en cuenta y no poner su prestigio en juego.

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