La ONU acaba de anunciar que ha obtenido compromisos de diferentes gobiernos por un total de 75 millones de dólares tras celebrarse un evento copatrocinado por los Países Bajos, Alemania y Estados Unidos. Se trata de la cantidad necesaria para poner en marcha la operación de rescate del FSO Safer, un petrolero abandonado frente a las costas de Yemen Rojo desde 2015 y que podría crear uno de los mayores vertidos de petróleo de la historia, una catástrofe ambiental y humanitaria.

La operación consiste en trasladar los 1,14 millones de barriles -más de 140.000 toneladas- de petróleo a otro buque para evitar una gran catástrofe humanitaria y medioambiental en la región del Mar Rojo.

Tras conocerse el anuncio de la ONU, Paul Horsman, responsable del proyecto internacional de Greenpeace, declaraba que «las promesas son buenas, pero los hechos son mejores. Es un alivio saber que los compromisos de los gobiernos cubren la cantidad total necesaria para salvar al FSO Safer, pero las operaciones en el Mar Rojo no pueden comenzar hasta que esas promesas se conviertan en dinero real, para que la ONU pueda continuar con el plan«.

Hasta que reciban el suficiente apoyo financiero para asegurar que esta catástrofe ambiental y humanitaria pueda evitarse, «no debemos olvidar que el dinero que han prometido los gobiernos es el dinero de las personas, y la realidad es que una vez más, nosotros, la gente, seremos los que paguemos por los desmanes de la industria petrolera», según Horsman.

También ha cuestionado el comportamiento de las grandes petroleras, que han anunciado ganancias récord en los dos primeros trimestres de este año, «muy superiores a la cantidad que se necesita para extraer el petróleo del FSO Safer». Sin embargo, ninguna de estas empresas ha proporcionado fondos para permitir que la ONU ponga en marcha el plan de rescate que se negoció a principios de este año.

La cantidad necesaria para rescatar al FSO Safer, 75 millones de dólares, es una gota en el océano en comparación con las ganancias de las compañías petroleras, que han tenido beneficios de miles de millones de euros en un sólo trimestre de este año, y es mucho menor que los costes que tendría el potencial vertido de petróleo. En el caso del desastre del Exxon Valdez en marzo de 1989, los daños totalizaron 7.000 millones de dólares. En el caso del FSO Safer, se estiman en 20.000 millones de dólares, según la ONU.

Ahora, además de prometer el dinero, los gobiernos tendrán que poner el dinero de verdad, y de forma urgente para que la operación de rescate comience antes de finales de octubre, cuando las condiciones meteorológicas empeoran y aumentan los riesgos de un desastre ambiental y una catástrofe humanitaria.​

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