Luis Abinader, presidente de República Dominicana

La XXVIII Conferencia de los Pares (COP28) se está celebrando en Dubái ha demostrado, una vez más, que Luis Abinader ha conseguido que la diplomacia de la República Dominicana ocupe el lugar de preponderancia que le corresponde.

La agenda «del cambio» también pasa por el fortalecimiento del peso internacional de un país que se encontraba en el ostracismo más absoluto tras 16 años de gobiernos que estaban más pendientes de generar un régimen basado en la corrupción que en buscar beneficios de un mundo global. Y lo está consiguiendo, gracias a su trabajo y al de todos los departamentos encargados de ello.

Este otoño se ha caracterizado por, precisamente, éxitos diplomáticos que han recibido el apoyo de las grandes potencias, y en distintos ámbitos. En primer lugar, tras la Asamblea General de Naciones Unidas, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó algo que Abinader llevaba reclamando desde el inicio de su mandato en agosto de 2020: el envío de una misión internacional a Haití para pacificar el país y erradicar el poder que han conseguido bandas criminales que se han aprovechado del desgobierno existente en el país.

«Este es el principio del fin y nos ayuda a la seguridad del país. Fueron dos largos años de trabajo, de insistencia; en algunos momentos, pensábamos que nadie nos escuchaba, pero después de la insistencia permanente de toda nuestra diplomacia, se ha logrado lo que debe ser el principio del fin de pacificar ese país», señaló Luis Abinader.

Más allá de la existencia de campañas internacionales de difamación, en muchos casos promovidas y financiadas desde República Dominicana, la administración Abinader logró un nuevo éxito diplomático con el reconocimiento del país como miembro del Consejo de los Derechos Humanos de Naciones Unidas. Esto refrenda el valor humanista del nuevo estilo de gobernar que Abinader ha implementado República Dominicana.

Uno de los pilares de la agenda gubernativa de Luis Abinader es la lucha contra el cambio climático. En este sentido, también se ha conseguido un liderazgo mundial en elementos que afectan directamente al país como, por ejemplo, la expansión del sargazo o la preservación de la biodiversidad de los océanos.

La COP28 es un reto importante para República Dominicana, sobre todo porque el país ha sufrido directamente en los últimos años las gravísimas consecuencias del cambio climático: los fenómenos atmosféricos extremos y fuera de temporada.

Por esa razón, la comitiva dominicana que ha viajado a Dubái tenía dentro de sus prioridades liderar un movimiento mundial para la aprobación de un fondo global para pérdidas y daños por efectos del cambio climático en países en desarrollo.

República Dominicana lideró a un grupo de países para, en el primer día de la COP28, conseguir la aprobación de un fondo fundamental el pueblo dominicano. El país estuvo a la cabeza del diseño de la propuesta presentada en la ronda de reuniones de la COP28 y ese logro fue la prioridad de la delegación dominicana, el cual constituye la decisión más importante del cónclave a favor del país. 

Potencias como JapónAlemaniaReino Unido Emiratos Árabes Unidos comprometieron alrededor de 350 millones de dólares para el fondo de pérdidas y daños causados por el calentamiento global. Más tarde, se añadieron los Estados Unidos y la Unión Europea, lo que, finalmente, da un fondo inicial de 476 millones que serán gestionados por el Banco Mundial.

«Hemos sido testigos de una jornada histórica en las negociaciones climáticas multilaterales. Durante más de 3 décadas, los países en vías de desarrollo hemos trabajado arduamente para demostrar que el sistema de desarrollo industrial sobre el que se ha basado el crecimiento de las principales economías del mundo ha tenido efectos negativos para el planeta, lo que nos afecta directamente. Hoy, en el primer día de la COP28, podemos celebrar que estamos creando un mecanismo para ser resarcidos por estos daños, que son consecuencia directa del cambio climático», afirmó Max Puig, vicepresidente ejecutivo del Consejo Nacional para el Cambio Climático y Mecanismo de Desarrollo Limpio.

Antes del inicio de la COP28, el ministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Miguel Ceara Hatton, afirmó que se iba a dar prioridad «a los temas de financiamiento: tratar de lograr que se reconozca el tema de pérdidas y daños; es decir, cómo vamos a financiar el tema del sargazo, que es un ejemplo muy claro del cambio climático. La prioridad nuestra es fundamentalmente que haya un tipo de acuerdo, una estructura que pueda trabajar el tema del financiamiento de pérdidas y daños y de adaptación y por supuesto también el tema de la mitigación. Financiar tanto la mitigación como la adaptación implica un cambio casi cultural. Pérdidas y daños es lo que más estamos sintiendo en este momento».

Dicho y hecho. Acuerdo alcanzado y con una primera línea de financiación aprobada. Esa es la diferencia entre quienes ven la política como un edificio construido sólo con palabras y aquellos que, como el presidente Abinader, considera que los cimientos del buen gobierno se refuerzan con las promesas convertidas en realidades.

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