Un niño se dirige a buscar agua en un reservorio en Satkhira, Bangladesh. Foto: OMM/Muhammad Amdad Hossain

Esta combinación de factores es una de las principales causas de muerte entre menores de cinco años por enfermedades que tienen prevención. Pero las proyecciones son, si cabe, más delicadas, porque según indica el informe que acaba de publicar UNICEF, para 2050, 35 millones más de niños estarán expuestos a niveles elevados o muy elevados de estrés hídrico. 

Publicado dos semanas antes de la cumbre de la ONU sobre cambio climático COP28, que tendrá lugar a finales de este mes en Dubai, el estudio arroja luz sobre la amenaza que enfrentan los niños vulnerables.

Tres niveles de inseguridad hídrica

UNICEF explica que existen tres niveles de inseguridad hídrica: escasez de agua, vulnerabilidad del agua y estrés hídrico, en el que la demanda supera el suministro de agua superficial y subterránea.

Asimismo, refiere las variadas formas en que los niños soportan la peor parte de los impactos de la crisis climática, incluidas las enfermedades, la contaminación del aire y los fenómenos meteorológicos extremos como inundaciones y sequías.

Como ejemplo, cita que los niños tienen más probabilidades de sufrir la contaminación del aire que los adultos.

El informe afirma que el desarrollo infantil se ve afectado por factores de estrés ambiental desde el momento de la concepción.

Consecuencias devastadoras 

La directora ejecutiva de UNICEF, Catherine Russell, afirma que las consecuencias del cambio climático son devastadoras para los niños ya que sus cuerpos y mentes son particularmente vulnerables al aire contaminado, la mala nutrición y el calor extremo.

«No sólo está cambiando su mundo con fuentes de agua secándose y fenómenos meteorológicos aterradores cada vez más fuertes y frecuentes, sino que también su bienestar se transforma a medida que el cambio climático afecta su salud física y mental«, argumenta Russell, quien lamenta que si bien el futuro de la infancia depende de cambios imperativos, sus necesidades quedan relegadas a un segundo plano.

El análisis detalla que los niños y jóvenes más afectados son los que viven en Medio Oriente, el norte de África y el sur de Asia, donde los recursos hídricos son limitados y se registran altos niveles de variabilidad estacional e interanual, disminución del agua subterránea o riesgo de sequía. 

Invertir en agua potable y saneamiento

UNICEF ha subrayado la importancia de invertir en agua potable y servicios de saneamiento para proteger a los niños de los efectos del cambio climático. Actualmente, sólo el 2,4% de los recursos de adaptación al cambio climático incorporan proyectos que tienen en cuenta a la infancia.

En la COP28, la agencia de la ONU para la infancia instará a los dirigentes mundiales y a la comunidad internacional a tomar medidas «con y para los niños con el fin de garantizar un planeta habitable».

Para ello, propondrá varias acciones. Una de ellas, incluir a los niños en la decisión final de la COP28 y convocar un diálogo de expertos sobre la infancia y el cambio climático. También busca incorporar a la infancia y la equidad intergeneracional en el Balance Mundial e incluir a la infancia y los servicios esenciales resilientes al clima en la decisión final sobre el Objetivo Mundial relativo a la Adaptación.

Asimismo, considera entre sus propuestas garantizar que el Fondo de Pérdidas y Daños y los acuerdos de financiación tengan en cuenta a la infancia y que sus derechos se integren en la gobernanza y el proceso de toma de decisiones del fondo.

Además, exhorta a todas las instancias pertinentes a proteger la vida, la salud y el bienestar de la infancia, a capacitar a los niños para defiendan el medio ambiente, y a cumplir los acuerdos internacionales sobre sostenibilidad y cambio climático, incluida la rápida reducción de las emisiones.

Situación en Latinoamérica

El organismo detalla que 27,5 millones, o uno de cada seis niños, está expuesto a una escasez de agua grave, con 4,8 millones de ellos en situación de vulnerabilidad extrema.

Agrega que se estima que la demanda de agua en la región aumente un 43%, el segundo mayor incremento regional previsto.

El director para América Latina y el Caribe de UNICEF, Garry Conille, indica que «las fuentes de agua se están agotando aceleradamente en la región, lo que perjudica el bienestar de los niños». Y añade que el cambio climático cerrará el grifo aún más rápido en toda la región durante los próximos años. 

“El cambio actual en los patrones de precipitaciones, las sequías prolongadas y la falta de inversión en infraestructura resistente al cambio climático inevitablemente coloca a los niños, niñas y adolescentes de América Latina y el Caribe en el camino hacia una mayor vulnerabilidad”, concluye.

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