Niños soldados en Sudán del Sur. Foto: UNICEF/Sebastian Rich

África, Asia, Oriente Medio y América Latina son los escenarios de la barbarie. El informe hecho público por UNICEF indica que, entre 2005 y 2020, más de 104.100 niñas y niños fueron asesinados o mutilados; más de 93.000, reclutados; y al menos 25.700 secuestrados en conflictos bélicos.

La directora ejecutiva de UNICEF, Catherine Russell ha explicado que el informe expone «con la mayor crudeza posible el fracaso del mundo a la hora de proteger a sus niños de las violaciones graves en tiempos de conflicto armado».

Según Tasha Gill, asesora senior de Protección de la Infancia en Situaciones de Emergencia de UNICEF, “nuestro análisis muestra que, a pesar de décadas de trabajo de sensibilización con las partes en conflicto y de quienes influyen en ellas, los niños siguen siendo los más afectados por la guerra. Cada día, las niñas y los niños que viven en zonas de conflicto experimentan y soportan horrores indecibles que nadie debería experimentar».

Violaciones, matrimonios a la fuerza y explotación sexual

Las partes en conflicto han violado, casado a la fuerza, explotado sexualmente y cometido otras formas graves de violencia sexual contra al menos 14.200 niños. Además, Naciones Unidas ha verificado más de 13.900 ataques contra escuelas y hospitales y no menos de 14.900 incidentes en los que se ha denegado el acceso humanitario a los niños.

Basado en dieciséis años de datos del Informe Anual del Secretario General sobre los Niños y los Conflictos Armados, el documento presentado por UNICEF muestra que la violencia contra los niños ha aumentado gradualmente desde 2005, superando los 20.000 incidentes en un año por primera vez, en 2014, y alcanzando los 26.425, en 2020. Entre 2016 y 2020, hubo más de 71 violaciones diarias, lo que, según UNICEF, demuestra “el dramático impacto que los conflictos armados -y las crisis de protección cada vez más complejas y prolongadas- tienen sobre los niños”.

El número cada vez mayor de actores armados no estatales, los nuevos medios y métodos de guerra, el uso de artefactos explosivos improvisados y otras armas, especialmente en zonas pobladas, son sólo algunos de los muchos factores que contribuyen a que haya “desafíos sin precedentes” para proteger a los pequeños atrapados en conflictos armados.

Según UNICEF «que cada vez se verifiquen más violaciones también pone de manifiesto la creciente solidez del mecanismo de supervisión y presentación de informes a lo largo de los años”.

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