El presidente del fondo Springwater declara en un juzgado de Madrid por la denuncia presentada por el exdirector de Nautalia, que le acusa de estar vaciando la caja del grupo.

La guerra interna en la red de agencias de viajes Nautalia y en su matriz, el grupo Wamos, se dirime ya ante el juez. El exdirector general de Nautalia Rafael Montoro denunció al fondo suizo de capital riesgo Springwater (accionista mayoritario de Wamos) y a su socio fundador, Martin Gruschka, por presunta apropiación de fondos de las filiales del grupo turístico, y en especial de los de Nautalia. Gruschka acudió ayer ante el juzgado de Instrucción número 42 de Madrid para prestar declaración y negó ante la juez sustituta que dirigió la comparecencia los delitos de los que le acusa Montoro.

El ya exdirector general de Nautalia, Rafael Montoro, presentó una demanda en el que acusa al fondo y a su presidente de cinco delitos: societario, apropiación indebida, insolvencia punible, falsedad documental y coacción.  Según la demanda de Montoro, Springwater dispone libremente de los fondos de todas las filiales de Wamos y los habría retirado, a pesar de que las sociedades se encontrarían en una situación de quiebra técnica (adeudando 11 millones a sus proveedores y otros 2,5 millones a la Agencia Tributaria). El exdirector de Nautalia cifra el desfalco en 11,5 millones de euros, lo que se habría articulado a través de un sistema de cash-pooling (una sola cuenta agrupa la tesorería de todas las filiales de la corporación para abonar los pagos de todo el holding).

Gruschka negó las acusaciones y, como se viene argumentando en las últimas semanas desde el entorno de Springwater, defendió la legalidad de sus actuaciones. Fuentes próximas a Montoro destacan que el presidente del fondo suizo cayó en varias contradicciones en su declaración. «A lo largo de la declaración Martin Gruschka aseguró primero que Springwater no había retirado ni un solo euro de los fondos de Nautalia y luego que lo había devuelto ya casi todo, y que no tardaría en devolver algo más de un millón que aún restaba», explican fuentes próximas al demandante. «Y también Gruschka explicó que ninguna compañía ha puesto en prepago a Nautalia, cuando al menos un proveedor ya lo ha hecho», apuntan.

Rafael Montoro acusa a Springwater de falsedad documental y de coacción por haber tratado de obligarle a firmar un documento falso para encubrir la apropiación de los fondos de Nautalia. El demandante denuncia que un documento datado el 1 de abril de 2014 para justificar el sistema de cash-pooling fue elaborado posteriormente a esa fecha y se trató de obligar a Montoro a firmarlo. Desde el entorno del exdirector general de Nautalia se subraya que él no fue apoderado de la sociedad hasta el 29 de mayo, así que no podía firmar ningún documento datado el 1 de abril.

En su denuncia el exejecutivo del grupo subraya que Springwater no es socio directo de Wamos ni de Nautalia, pero ejerce como administrador de las sociedades y que realiza transferencias a su favor de los fondos de las compañías pese a no existir esa relación directa. El grupo Wamos aglutina los negocios turísticos que pertenecían a Pullmantur (las agencias de viajes de Nautalia, una aerolínea chárter, varios touroperadores y una compañía de circuitos turísticos). Wamos está controlada en un 81% por la firma instrumental Andros (a su vez controlada en un 20% por Gowaii y en un 80% por Delion, que es una sociedad de Springwater) y el 19% restante está en manos de Royal Caribbean, antiguos propietarios de todo el negocio de Pullmantur. «Springwater no es socio de Wamos, ni siquiera lo es Delion, y aun asi ambas sociedades disponen de sus fondos como si lo fueran», explican las mismas fuentes.

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