La crisis de la Covid-19 ha traído consigo un panorama sanitario, social y económico sin precedentes. En concreto, el ámbito laboral, y con él los Centros Especiales de Empleo de Iniciativa Social, se han visto inmersos en una vorágine que, por un lado, ha supuesto un notable impacto negativo en muchos sectores, mientras que ha obligado a otros tantos a adaptar sus equipos de trabajo viviendo, incluso, un repunte en su actividad.

Un escenario que deja entrever un futuro próximo incierto, también para la economía social, y que ha sido llevado al análisis y a la reflexión en la mesa redonda en formato webinar ‘Los Centros Especiales de Empleo ante la Covid-19. Análisis y tendencias’ organizada ayer, miércoles 27 de mayo, por la Federación Empresarial Española de Asociaciones de Centros Especiales de Empleo (FEACEM) y que ha contado con la participación de Rafael Doménech (Responsable de Análisis Económico de BBVA), Adela Carrió (Secretaria Confederal de UGT), Lola Santillana Vallejo (Secretaría de Empleo y Cualificación Profesional de CCOO), Gerardo Gutiérrez Ardoy (Director General del SEPE) y Daniel-Aníbal García (Presidente de FEACEM).

Rafael Doménech, fue el encargado de dibujar en un primer momento la situación económica actual: “la economía global va a experimentar en 2020 la mayor recesión desde el final de la II Guerra Mundial” algo que queda reflejado en los datos que Doménech aportaba: “en España, el PIB podría caer más de un 10% en 2020 y la tasa de paro, superar el 20%”. En este sentido, ponía en valor la importante decisión de implantación de los ERTE “ya que, si al paro que ya teníamos, le añadimos la destrucción de empleo actual más los ERTE, un 33% de la población podría verse afectada”.

Así mismo, y con la vista puesta en una recuperación que, según indica, se prevé cercana al 2022, Doménech incidía en la “necesidad de un amplio consenso para tomar medidas que ayuden a superar cuanto antes la emergencia sanitaria, protejan el tejido productivo y minimicen el impacto económico, en particular, sobre los colectivos más vulnerables”.

Por su parte, Adela Carrió puso sobre esta mesa virtual las “evidencias de una crisis como la que vivimos en la que queda patente que la vulnerabilidad de las personas con discapacidad es mucho mayor”, e insistió, ante esto, en la necesidad de “concienciar a la ciudadanía a fin de tener una sociedad inclusiva con la que reincorporar social y laboralmente a las personas con discapacidad de forma gradual y con las garantías necesarias”.

Desde UGT, apunta Carrió “estamos poniendo las herramientas para la vuelta a la normalidad trabajando en guías, medidas y protocolos. Pedimos políticas para defender la igualdad, que Gobierno y Administraciones Públicas trabajen para erradicar lo que ahora se pone de manifiesto” y finalizaba lanzando un mensaje de fortaleza ante el futuro próximo: “aprovechemos las debilidades que llegan con esta crisis para fortalecernos en el futuro. Hay que trabajar todos y tener consenso en normativa laboral y social”.

Así mismo, Lola Santillana ponía el foco de su reflexión desde CCOO en la “consideración del diálogo social como vía indispensable para tomar medidas que salvaguarden los empleos. Era crucial el acuerdo en materia de ERTE, y era fundamental la prolongación de los mismos. Es evidente que aquello que se consigue a través del diálogo social está demostrado que es lo que revierte de forma positiva en los trabajadores y las trabajadoras y en el desarrollo de la economía”.

Por y para ello, apuntaba Santillana, “desde CCOO hacemos llamamiento a las patronales porque es responsabilidad de las empresas gobierno y sindicatos velar por las condiciones de quienes trabajan. La mejor protección a los trabajadores y las trabajadoras es el acuerdo entre las empresas y el conjunto de quienes trabajan en las mismas. Es imprescindible la firma de convenios colectivos que les protejan”.

Daniel-Aníbal García, comenzaba sus palabras aludiendo a la importancia de la economía social, y con ella, de los Centros Especiales de Empleo de Iniciativa Social, los cuales, explicaba: “reinvierten sus beneficios en la creación de empleo, son la única tipología de centro especial de empleo que es de Economía Social, al cumplirse la primacía de la persona y del fin social sobre el capital y el principio de aplicación de beneficios al fin social”.

Aprovechaba Daniel-Aníbal este encuentro para poner en valor la gran capacidad de adaptación que han demostrado los CEEIS: “hemos sufrido un gran parón, pero también hay que agradecer a los trabajadores y los empresarios sociales que han seguido dando lo mejor de sí. Es necesario poner de manifiesto cómo siendo empresas sociales hemos tenido capacidad de readaptación. Rápidamente los CEEIS se reconvirtieron y se pusieron a hacer otras cosas para aportar a la sociedad lo que podían que era su conocimiento y sus empleados”.

Y concluía reivindicando la “necesidad de contar con un fondo de contingencia para poder asegurar la subsistencia de los CEEIS. El empleo tiene que ser decente, digno e inclusivo. El fin debe de ser dar la libertad y posibilidades a las personas para que se encuentren en el sistema productivo en el que más cómodo se encuentren”.

Cerraba este encuentro Gerardo Gutiérrez uniéndose a las palabras de Daniel-Aníbal en esta puesta en valor de la economía social, que, a través de su diversidad, ha demostrado un gran esfuerzo. Aludía, igualmente a la ya citada medida del ERTE, una medida, que aseguraba Gutiérrez Ardoy “ha venido para quedarse” y ponía de manifiesto que: “es la primera vez que el empleo se destruye de forma más lenta que la economía”.

Así mismo, reflexionaba sobre la “fortuna de contar con los servicios públicos, partiendo del sanitario y hasta el de Empleo Estatal, así como las políticas expansivas que se están ejerciendo desde el Estado y la Unión Europea” y aludía al “esfuerzo que se está haciendo desde el estado para compensar gastos de las Comunidades Autónomas.” “Se ha aprobado la transferencia de 16 mil millones de euros, el SEPE en abril abonó 4 mil millones de euros a más de 5 millones de personas. Así mismo, este mes de junio se abonarán más de 4 mil millones de euros y esto no sería posible si no hubiera detrás un estado capaz de financiarlo y sostenerlo”.

Concluía Gutiérrez Ardoy mostrando el apoyo del SEPE a la inclusión laboral a pesar de la situación de crisis económica: “el SEPE transfirió a través de conferencia sectorial mil cuarenta y cinco millones de euros a las Comunidades Autónomas para políticas activas de empleo, donde se incluye la financiación para los CEE. Con esto, los CEE pueden beneficiarse de los ERTE asegurando su renta y cotización a la seguridad social y además tienen asegurada la misma financiación que el año pasado, incluido el 5% adicional para aquellos trabajadores con especial dificultad”.

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