Un camión levanta una enorme polvareda tras descargar residuos en el vertedero de Nerva. Foto: Ecologistas en Acción

La empresa que gestiona el vertedero de residuos tóxicos y muy peligrosos de Nerva, en Huelva, Diseño de Soluciones Medioambientales (DSM), ha despedido de manera fulminante a una empleada de la subcontrata de limpieza de las instalaciones nada más conocer que su familia forma parte del numeroso y diverso colectivo vecinal y social que se opone al funcionamiento y ampliación en proyecto del polémico vertedero, protagonista de incontables incidentes medioambientales, que además acoge basura altamente tóxica de países de la UE y también extracomunitarios como Montenegro, a más de 3.200 kilómetros de distancia. Todos los partidos que integran la oposición en Andalucía, a excepción de Vox, han mostrado públicamente su intención de promover el cierre inmediato de estas colapsadas instalaciones mientras el Gobierno de Juan Manuel Moreno Bonilla guarda silencio desde que en pleno confinamiento nacional en abril de 2020 promovió el proceso de ampliación solicitado por la empresa.

Los hechos se produjeron el pasado viernes 1 de julio, cuando la empleada despedida, Zulema Fariña, acababa de incorporarse precisamente ese mismo día a su puesto de trabajo, tras ser reconocida como la hija de una conocida familia que había mostrado públicamente su oposición a la instalación de este recinto desde su creación a finales de la década de los noventa del pasado siglo. Antes de que la empleada llegara a su domicilio después de la primera jornada de trabajo, la empresa se puso en contacto con ella para rescindirle el contrato de forma fulminante.

A pesar de que una compañera había comunicado que hacia bien sus tareas, la responsable del departamento de Prevención ordenó su despido “porque mi familia es antivertedero”, asegura la afectada en una carta abierta a sus vecinos

En una carta abierta remitida a toda la población de Nerva, a la que ha tenido acceso Diario16, la mujer despedida asegura que no mostró ningún reparo cuando le comunicaron que su trabajo lo desempeñaría en el vertedero.  “Poco me importaba que fuese allí o en cualquier otro sitio, pues mi situación económica no me permite valorar ofertas, sino aceptar lo que buenamente vaya saliendo”, señala en la misiva.

Zulema Fariña explica que el despido la cogió completamente por sorpresa nada más finalizar su primera jornada de trabajo. Camino de su casa, comprobó que recibía un WhatsApp de su nuevo jefe. “Tampoco le di demasiada importancia, había estado varias veces, a lo largo de la tarde, interesándose por cómo iba el trabajo y pensé que su mensaje iba en la misma línea. Sin embargo, nada más llegar a casa y abrir el mensaje comprobé que se dirigía a mí para despedirme: “Hola Zulema, no puedes seguir en el servicio, me ha llamado el cliente indicando varios motivos y me ha dicho que no quiere que sigas en el servicio. Lo siento de verdad, de corazón, pero han sido instrucciones directas del cliente”.

En esta imagen de satélite se aprecia la escasa distancia que separa el polémico vertedero del núcleo poblacional de Nerva y del cauce del río Tinto.

Cuando le reclamó explicaciones sobre los motivos del cese, la afectada se sintió “aún mas hundida”, pues considera que no se valoraba su trabajo. A pesar de que una compañera había comunicado que hacia sus tareas bien, la responsable del departamento de Prevención “ha comunicado que me quitaran porque mi familia es antivertedero”, asegura en la carta abierta a sus vecinos de Nerva.

La empleada despedida por indicaciones directas de la empresa que gestiona el vertedero asegura que su familia lleva “varios días sin dormir”. Y añade: “Mis padres porque entienden que su compromiso con la lucha antivertedero ha perjudicado, una vez más, a su familia, y yo porque siento sobre mí el peso de una desgracia constante en forma de un estigma inmerecido, de una injusticia infinita que condiciona mi vida y que consiente que se tenga en cuenta la lucha que mantuvieron mis padres y gran parte del pueblo de Nerva contra la imposición del vertedero, en vez de mi esfuerzo y sacrificio”.

Presiones a los comerciantes

Del mismo modo, comerciantes de esta localidad ubicada en la cuenca minera de Riotinto también han denunciado en reiteradas ocasiones estas tácticas coactivas por parte de la empresa del vertedero, ya que han constatado que sus negocios se resienten por las presiones ejercidas a todos los niveles por la dirección de DSM en cuanto esta tiene constancia de que cualquier empresario local mantiene una postura contraria al vertedero de Nerva.

Vecinos del barrio ubicado a escasos 700 metros del basurero de residuos tóxico peligrosos denuncian malos olores persistentes procedentes de esta instalación

La asociación vecinal Nerva, Salud y Dignidad, que frenó durante el confinamiento los planes de ampliación de la empresa que gestiona el vertedero, ha lamentado “estas acciones de acoso y derribo contra todas las personas que manifiesten su rechazo a las instalaciones, alentadas desde la dirección de DSM” y añade que estas presiones “se enmarcan dentro de una campaña de persecución y ajuste de cuentas contra todos aquellos ciudadanos y comercios cuyos propietarios desarrollan libremente su derecho a protestar por una situación que entienden injusta”.

Malos olores persistentes

Por otra parte, el alcalde de Nerva, el socialista José Antonio Ayala, ha remitido un escrito al delegado territorial de Desarrollo Sostenible en Huelva, José Enrique Borrallo, en el que le pide explicaciones por los malos olores continuados procedentes del polémico vertedero, denunciado por numerosos vecinos del colindante barrio de El Ventoso, a escasos 700 metros de la instalación de residuos peligrosos.

Fuente: Diario16

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