El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha vuelto a revisar al alza las perspectivas de crecimiento de España, mientras rebaja las de las economía mundial, aunque confía en que la caída del precio del petróleo estimule el crecimiento global en 2016. Al organismo le complace la mejora de la competitividad generada en España por la bajada de salarios y que la deflación no ha limitado el consumo, según ha explicado Olivier Blanchard en rueda de prensa en Pekín. Le preocupa, sin embargo, las cifras del paro, que estima frenarán el crecimiento español en 2016, y que el desempleo, según él, contribuye al nacimiento de partidos «populistas», como se refirió a Podemos.

El Fondo que dirige Cristine Lagarde calcula que el crecimiento español será del 2 % este año -el mismo dato que proyectaba el Gobierno de Mariano Rajoy-, tres décimas más que en octubre, aunque mantuvo las previsiones del próximo año en el 1,8 %. Es la sexta vez que mejora los pronósticos sobre España.

«Han pasado cosas buenas en España», destacó Blanchard, quien atribuyó el repunte de los datos macroeconómicos españoles a la mejora de la competitividad, el aumento de la productividad a costa de los recortes salariales, el mejor comportamiento de las exportaciones y un mayor optimismo.

«Los consumidores están gastando más y la demanda doméstica es bastante fuerte», detalló Blanchard, quien, no obstante, recordó que el desempleo «sigue muy por encima del 20%», por lo que consideró que «aún hay un largo camino por delante». Aunque las previsiones de crecimiento se cumplan, apuntó el economista, ello no significará que el paro baje «rápidamente».

Preguntado por la situación política en Grecia y España, y el auge de partidos como Podemos y su propuesta de reestructuración de la deuda, Blanchard no dudó en mostrar su inquietud pese a las acusaciones de injerencia y chantaje que ha recibido el organismo por su actitud ante el adelanto electoral heleno y el auge de Zyriza. «El desempleo es todavía muy elevado y en España, como en otros países, está llevando al auge de partidos que incluso no quieren ser parte del euro, que tienen posturas populistas… Y eso es algo de lo que nos tenemos que preocupar», respondió.

BAJÓN EN LA ZONA EURO

El repunte español se produce en un contexto de revisión a la baja de la zona euro, para la que se prevé un crecimiento del 1,2 % en 2015 y del 1,4 % en 2016, dos y tres décimas menos de lo anticipado, de acuerdo con el informe de Perspectivas Económicas GlobalesPerspectivas Económicas Globales presentado en la madrugada del martes en Pekín.

Alemania, la locomotora europea, ve reducidas sus previsiones de crecimiento al 1,3 % en 2015, dos décimas menos; y 1,5 % en 2016, tres décimas por debajo de lo previsto en octubre. A Francia le pasa igual: crecerá un 0,9 % este año y un 1,3 % en 2016, una y dos décimas menos de lo anticipado. Italia vuelve a la senda positiva tras dos años de recesión, un 0,4 % en 2015 y un 0,8 % en 2016, aunque en ambos casos medio punto menos de lo previsto anteriormente.

La razón de este descenso en las perspectivas de la zona euro, de acuerdo con el FMI, se basa en la «debilidad de la inversión» a finales de 2014 y una inflación y perspectivas inflacionarias que siguen en retroceso.

Para este año, el FMI «prevé que la actividad estará respaldada por el descenso de los precios del petróleo, una política monetaria más distendida (algo que los mercados financieros ya anticipan en general y que los tipos de interés reflejan), una orientación más neutral de la política fiscal y la reciente depreciación del euro».

No obstante, matizó que «estos factores quedarán compensados por el debilitamiento de las perspectivas de inversión -que en parte refleja el impacto del menor crecimiento de las economías de mercados emergentes en el sector exportador».

EEUU, LA ÚNICA GRAN ECONOMÍA AL ALZA

Sólo Estados Unidos parece remontar el vuelo en un tímida recuperación global, del 3,5 % este año y 3,7 % el próximo, en la que el resto de las grandes economías como Japón, las de la zona euro, América Latina e incluso China ven reducir sus previsiones, según el FMI.

Blanchard calificó la situación actual como «un complicado mosaico» en el que se entrelazan riesgos al alza, como el descenso de los precios del petróleo, con otros a la baja, como la volatilidad de los mercados financieros y el «estancamiento y baja inflación» en Europa y Japón.

Seis años después de la crisis financiera, Estados Unidos, la primera economía mundial, parece consolidar finalmente su recuperación. Por eso, el Fondo elevó sus proyecciones a un 3,6 % para este año y un 3,3 % en el próximo, cinco y tres décimas, respectivamente, más que en octubre, impulsada por la «demanda interna apuntalada por el abaratamiento del petróleo, la moderación del ajuste fiscal y el respaldo continuo de una orientación flexible de la política monetaria».

Sin embargo, el resto de los países y regiones avanzados ven mermadas sus perspectivas de crecimiento: Japón al 0,6 % este año y un 0,8 % en 2016, dos y una décima menos de lo previsto y China, aunque crece un 6,8 % en 2015 y un 6,3 % en 2016, baja de tres y cinco décimas, respectivamente, como reflejo de la menor inversión. China no registra un crecimiento en la frontera del 7 % desde hace cinco años, y dada su creciente importancia global el organismo multilateral anticipa que esta tendencia generará efectos sobre el resto mundo.

ECONOMÍAS EMERGENTES

Asimismo, en las economías emergentes comienza a consolidarse la ralentización tras años de gran expansión, arrastradas por los bajos precios de las materias primas, especialmente el petróleo, y la desaceleración del motor chino.

América Latina sobresale, en este sentido, como una de las regiones emergentes más perjudicadas por este frenazo global. Las previsiones sitúan ahora el crecimiento latinoamericano en el 1,3 % en 2015, nueve décimas menos que en octubre; y del 2,3 % en 2016, cinco décimas menos.

Especialmente pronunciado es el frenazo en Brasil, con una proyección de apenas el 0,3 % para este año, 1,1 puntos porcentuales menos que lo previsto en octubre. México, la otra gran economía regional, mantiene un ritmo de crecimiento más sólido del 3,2 % para 2015, aunque también supone una rebaja de tres décimas con respecto a los anteriores cálculos del Fondo.

No obstante, el gran recorte en sus proyecciones lo registra Rusia, país para el que el FMI prevé ahora una recesión sostenida en 2015 y 2016: -3 % y -1 %, respectivamente. «La proyección refleja el impacto económico de la fuerte caída de los precios del petróleo y el recrudecimiento de las tensiones geopolíticas, tanto a través de efectos directos como del impacto en la confianza», así como la depreciación del rublo.

EL IMPULSO POR LA CAÍDA DEL PRECIO DEL PETRÓLEO

El Fondo reitera los beneficios generales del descenso del petróleo, cuyo precio, expresado en dólares de EEUU, han bajado alrededor del 55 % desde septiembre.

Aunque explica que este «retroceso se debe en parte a una debilidad inesperada de la demanda en algunas grandes economías, en particular, de mercados emergentes».

Y, en mayor medida, a factores vinculados a la oferta como «la decisión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) de mantener los niveles de producción pese al aumento continuo de la producción de países ajenos al grupo, especialmente EEUU».

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