En todo el mundo, 783 millones de personas -más que la población de la UE y EE.UU. juntas- padecen hambre | Foto: RIjasolo/ Acción contra el Hambre

El déficit mundial de financiación de la lucha contra el hambre ha alcanzado el 65% para los países con las necesidades más urgentes, según el informe 2024 Hunger Funding Gap, elaborado por Acción contra el Hambre y publicado coincidiendo con el Foro Económico Mundial en Davos.

El nuevo análisis de la financiación, a través del sistema humanitario de la ONU, revela que solo el 35% de los requerimientos de los países que se enfrentan a niveles críticos de hambre fueron satisfechos en 2023, lo que se traduce en un déficit de financiación contra el hambre del 65%, un 23% más que el año anterior.

El informe indica también que no se atendieron en su totalidad los requerimientos para programas relacionados con el hambre, ni en curso ni de emergencia. Sólo el 12% de éstos recibieron más de la mitad de los recursos financieros necesarios. Además, se necesitarían 8.860 millones de dólares para financiar totalmente los requerimientos relacionados con el hambre de los 17 países incluidos en el informe, lo que equivale aproximadamente a la mitad de lo que se calcula que el público estadounidense apostó en la última Super Bowl.

En todo el mundo, 783 millones de personas -más que la población de la UE y EE.UU. juntas- padecen hambre. En comparación con los niveles anteriores a la pandemia, 122 millones de personas más padecen hambre, principalmente a causa de los conflictos, el cambio climático y la desigualdad crónica.

Como explica el director general de Acción contra el Hambre, Olivier Longué, «el mundo produce alimentos suficientes para todos y, sin embargo, cientos de miles de niños y niñas desnutridos mueren cada año de forma evitable. ¿Por qué? Carecemos de la determinación y la financiación necesarias para cumplir el Objetivo de Desarrollo Sostenible de la ONU de hambre cero para 2030». Según Longué, «el hambre es un reto cotidiano para una de cada diez personas en todo el mundo, y debe ser una preocupación diaria para aquellos que están en posición de ayudar a acabar con el hambre para todos, para siempre».

La realidad de 17 países

Para el informe, Acción contra el Hambre identificó 17 países que experimentaron niveles de hambre en 2022 y analizó cuánta financiación recibieron posteriormente esos países en 2023. Se trata de: Afganistán, Burundi, República Centroafricana, República Democrática del Congo, Guatemala, Haití, Honduras, Kenia, Líbano, Madagascar, Malawi, Mozambique, Pakistán, Somalia, Sudán del Sur, Sudán y Yemen. El análisis está diseñado para poner de relieve las decisiones de financiación que se toman después de que los donantes sean conscientes de la gravedad de la crisis del hambre. Este enfoque también elimina la posibilidad de que los niveles de hambre reflejados en el informe (2022) se vieran influidos por la financiación proporcionada (2023).

«El análisis llega en un momento crucial, ya que en 2023 se produjo un notable aumento de la financiación para programas relacionados con el hambre, pero incluso con ese aumento, la financiación no llegó a cubrir las crecientes necesidades», añade Olivier Longué. «Ahora nos advierten de que algunos de los países donantes más generosos del mundo prevén recortar sus presupuestos de ayuda en 2024. No hay forma de endulzar este impacto: en consecuencia, más personas sufrirán y millones podrían morir. Los que tienen los medios para hacerlo deben priorizar la financiación de los programas contra el hambre y otros países deben dar un paso adelante para evitar los desastres humanitarios que se avecinan.»

El informe refleja el análisis realizado por Acción contra el Hambre del Servicio de Seguimiento Financiero de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCHA), así como de la Herramienta Integrada de Seguimiento de la Población en la Fase de Clasificación de la Seguridad Alimentaria (IPC).

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