Las entidades convocantes han reclamado que se aceleren los trámites para su inclusión en la Red Básica Ampliada de Transporte de la Unión Europea para 2040. Foto: Ecologistas en Acción.

Hasta el cierre del tramo Plasencia-Astorga, en 1985 para pasajeros y en 1996 para mercancías, la Ruta de la Plata conectaba cuatro Comunidades Autónomas (Andalucía, Extremadura, Castilla y León y Asturias), e incluía paradas en múltiples comarcas y capitales de provincias (Cáceres, Salamanca, Zamora y León), además de las regionales (Sevilla, Mérida y Oviedo).

A pesar de que en 2017 la Comisión de Fomento del Congreso de los Diputados ya había aprobado impulsar la puesta en funcionamiento de la línea ferroviaria Ruta de la Plata entre Plasencia y Astorga, realizando a la mayor brevedad posible el estudio sobre el trazado más adecuado a las necesidades ferroviarias e incorporar esta línea a las que constituyen el Corredor Atlántico, no ha sido hasta el pasado mes de febrero de 2023, en Cáceres, cuando la ministra de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, Raquel Sánchez, por fin prometió un estudio de viabilidad para la reapertura de los 347 km cerrados entre Plasencia y Astorga. Después de 6 años de demora, se añade ahora un plazo de dos años.

Según las organizaciones convocantes a la última manifestación a favor de la Ruta de la Plata, Movimiento por el Tren Ruta de la Plata, Plataforma Extremeña por un Tren que Vertebre el Territorio y Enfríe el Planeta, y Corredor Oeste, «esta dejadez acumulada no concuerda con la necesidad de comunicar amplias comarcas de la España vaciada». Por esta razón, han reclamado «que se aceleren los trámites para su inclusión en la Red Básica Ampliada de Transporte de la Unión Europea para 2040. Y ello porque numerosas iniciativas parlamentarias y locales así lo han demandado tanto en las últimas décadas, como en los últimos meses, con un importante impulso desde las Cámaras de Comercio entre Gijón y Sevilla, así como desde el Consejo Económico y Social de Extremadura». De hecho, afirman que esta entidad ha elaborado dos informes a iniciativa propia en los que «ha remarcado la importancia de las conexiones de mercancías de Extremadura en la Red Básica del Corredor Atlántico tanto hacia los puertos del Norte (Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco) como a los del Sur (Huelva, Cádiz, Algeciras)».

Asimismo, han pedido «a todos los ayuntamientos de la línea», desde Sevilla a Gijón, junto a otras entidades sociales y económicas, que «apoyen y se unan a esta reivindicación social y ambiental». Corporaciones municipales como las de Astorga, Zamora, Salamanca, Hervás, Plasencia, Navalmoral de la Mata, Cáceres, Mérida, Almendralejo, Llerena o Zafra ya lo han hecho, «dejando claro el amplio apoyo popular e institucional a esa reclamación histórica», añaden.

En opinión de las entidades, la demanda del tren queda asegurada y demostrada cuando se fomenta y facilita su uso, máxime ante la situación de emergencia climática que, cada día, resulta más patente. «Contamos con un modo de transporte, el ferroviario, que, tras el peatonal y el ciclista, resulta ser el más eficiente para los desplazamientos y con una menor emisión de gases de efecto invernadero». Creen que vertebrar el territorio del oeste peninsular por ferrocarril ha sido «una asignatura pendiente que no se puede retrasar ya más» y que conectar de nuevo a los habitantes de unas comarcas y ciudades que antes tuvieron tren y que las mercancías circulen con agilidad «garantizará la mejora económica, social y ambiental de un corredor olvidado que pide, por justicia, salir del ostracismo».

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