La Comisión Europea investiga al gigante tecnológico por abuso de su posición de dominio en el mercado de la telefonía inteligente. Google supuestamente habría obligado a los fabricantes a preinstalar su servicio de búsqueda y su navegador a cambio de la concesión de licencias para aplicaciones, además de ofrecer cuantiosos incentivos financieros. La compañía americana defiende que Android “ha ayudado a fomentar un ecosistema basado en el código abierto y que promueve la innovación”.

La Comisión ha decidido informar oficialmente al gigante Google de que está siendo investigado por violar la ley antitrust de la Unión Europea. En este caso, se acusa a la compañía americana de restringir la competencia en el mercado de la telefonía móvil al obligar a los fabricantes usuarios del sistema operativo Android a preinstalar y utilizar de manera exclusiva su servicio de búsqueda (Google Search) y el de navegación (Google Chrome) como condición para obtener las licencias de determinadas aplicaciones exclusivas.

En concreto, el organismo europeo ha enviado tanto a Google como a su matriz Alphabet Inc. un pliego de cargos en el que informa sobre las objeciones contra ellos. “Google ha abusado de su posición dominante al imponer restricciones a los fabricantes de dispositivos Android”, informa la Comisión en un comunicado.

De no convencer las explicaciones de la compañía –que ahora tiene derecho a ejercer su defensa tanto por escrito como solicitando una audiencia-, Google habría vulnerado tanto el artículo 102 del Tratado de Fundación de la UE, que prohíbe la explotación abusiva de una posición dominante, como el Reglamento antitrust nº 1/2003 del Consejo.

“Sobre la base de nuestras investigaciones, creemos que la conducta de Google priva a los consumidores de tener mayores opciones en las aplicaciones y servicios para móviles y obstaculiza la innovación de otros interesados”, señala Margrethe Vestager, responsable de la Política de Competencia.

El problema adquiere enormes dimensiones si tenemos en cuenta que alrededor del 80% de los dispositivos móviles inteligentes en Europa y en el mundo funcionan con Android. Este software está desarrollado íntegramente por Google, que concede licencias a fabricantes terceros de dispositivos móviles.

Ya en abril de 2015 la Comisión incoó un procedimiento sobre la conducta de Google en relación a sus aplicaciones exclusivas y al sistema operativo Android, que está basado en un código fuente abierto. El predominio de Google en el mercado europeo es indiscutible, al alcanzar una cuota próxima al 90% en los servicios de búsqueda por internet, los sistemas operativos con licencia para móviles inteligentes y las tiendas de aplicaciones para Android.

Play Store, la moneda de cambio

La investigación de la Comisión Europea ha puesto de manifiesto que Google obliga a los fabricantes a la hora de firmar un contrato a que “se preinstale y seleccione por defecto Google Search” a cambio de la concesión de licencias de Play Store, la tienda de aplicaciones para Android de Google.

Esto quiere decir que la mayor parte de los móviles en Europa no podrán utilizar otros servicios de búsqueda diferentes por defecto y reduce tanto los incentivos de los fabricantes como los de los consumidores para preinstalar o descargar aplicaciones de búsqueda competidoras.

Lo mismo ha ocurrido con Google Chrome, el navegador móvil de la compañía. Al dejar sujeta la concesión de licencias de Play Sote y Google Search a la instalación predeterminada de dicho navegador, el gigante tecnológico se asegura de estar presente “en la gran mayoría de los dispositivos vendidos en la UE”.

Un sistema relativamente abierto

Android, al tener un código fuente abierto, permite que cualquiera pueda desarrollar libremente un sistema operativo paralelo completamente distinto. Sin embargo, para poder utilizar sus aplicaciones exclusivas, Google obliga a los fabricantes a firmar un “acuerdo antifragmentación” que le compromete a no vender dispositivos que funcionen con bifurcaciones de Android.

“Esta conducta ha tenido incidencia directa en los consumidores, ya que les ha denegado el acceso a versiones alternativas y potencialmente superiores de Android. También ha bloqueado un medio importante para que sus competidores introduzcan aplicaciones y servicios que tenían potencial para ser una alternativa creíble”, señala la Comisión en su comunicado.

Incentivos financieros

Google también concede importantes incentivos financieros a los grandes fabricantes de la industria para que preinstalaran exclusivamente su motor de búsqueda en sus dispositivos.

Esto afecta directamente a los incentivos de fabricantes y operadores para utilizar por defecto otros servicios en móviles y tablets, reduciéndolos e inclinando la balanza claramente a favor de la compañía americana.

Controlada con lupa

Esta no es la primera disputa entre el gigante tecnológico y la Comisión Europea. Existe actualmente otra investigación formal en curso sobre otros aspectos del comportamiento de Google dentro del mercado común.

En primer lugar, se examina el trato de favor que Google otorga a sus propios servicios de búsqueda especializada dentro de su motor de búsqueda general. También se encuentra en el foco de atención por una supuesta copia de contenidos web de sus rivales y por restricciones indebidas a anunciantes publicitarios.

No hay un plazo previsto para que la Comisión exponga sus conclusiones al respecto de la investigación en materia de antitrust. Según el propio organismo: “la duración depende de una serie de factores, tales como la complejidad del asunto, el grado en que la empresa afectada coopere y el ejercicio de los derechos de defensa”.

La respuesta de Google

A través de un comunicado, la empresa de Mountain View se ha defendido de las acusaciones de la Comisión y ha puesto en relieve que todos los acuerdos son “voluntarios” y que Google no es la única App que viene preinstalada en los móviles, poniendo como ejemplos a Facebook o a Amazon.

“Android es un motor para la innovación de software y hardware en móviles. Ha permitido a cientos de fabricantes crear fantásticos teléfonos y a los desarrolladores de todos los tamaños alcanzar de manera sencilla grandes audiencias. Los usuarios pueden disfrutar y elegir entre múltiples dispositivos y aplicaciones a precios más bajos”, señala la compañía en una comunicación pública a través de su blog.

Desde su punto de vista, Google no restringe en de ninguna manera la libertad de los individuos para “personalizar sus dispositivos”. Sin embargo, la compañía reconoce que al ofrecer Android sin coste tienen que compensar sus gastos a través de los ingresos de las App exclusivas de Google y de los servicios distribuidos a través de su sistema operativo.

“Nos tomamos muy en serio estas preocupaciones de la Comisión, pero creemos que nuestro modelo de negocio permite a los fabricantes reducir costes y tener mayor flexibilidad al tiempo que ofrecen a los clientes un control sobre sus dispositivos móviles sin precedentes. Esperamos seguir trabajando con la Comisión Europea para demostrar que Android es bueno para la competencia y para los usuarios”, sentencia la compañía.

 

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