La formación naranja es ubicada por los españoles lejos de la equidistancia que persigue su líder, según el CIS. El porcentaje de encuestados que lo considera de derechas se dispara diez puntos tras los pactos con el PP en cuatro autonomías y decenas de ayuntamientos.

Alerta naranja en Ciudadanos. El partido que lidera Albert Rivera se ha llevado esta semana el primer gran revés desde que en 2013 iniciara su expansión nacional. El barómetro del CIS no solo detecta un bajón electoral –ha perdido casi el 20% de votantes potenciales que tenía en abril- sino un posible naufragio de la estrategia a la que lo está apostando todo: presentarse como el partido equidistante que huye de los bandos y defiende la regeneración democrática frente a fuerzas tradicionales o radicales.

El 46% de los españoles considera a la formación naranja un partido de derechas

Ciudadanos es un partido de derechas para el 46% de los españoles. El estudio no deja lugar a dudas: casi la mitad de los encuestados lo ubican entre el 6 y el 10 en la escala donde el 1 representa la extrema izquierda y el 10 la extrema derecha. Un 24,3% lo coloca en el polo contrario, entre el 1 y el 5, y el 27,7% no sabe dónde situarlo.

El CIS empezó a preguntar por la formación naranja en octubre de 2014, cuando apenas obtenía un 2,1% de estimación de voto y negociaba una alianza con UPyD. Entonces solo era visto de derechas por el 19,7%, guarismo que bajó al 18,6% en enero, con su apoyo electoral ligeramente al alza, y que creció hasta el 36,5% en abril.

En esta ocasión, además, ha bajado por primera vez el porcentaje de gente que coloca al partido en el 5. Del 17,7% que lo hacía en abril ha pasado al 17,1%. Podría decirse que ese es el nicho donde Rivera quiere establecerse -aunque técnicamente el centro puro sería el 5,5 en esa escala que excluye el 0- y que en los últimos tiempos ha dado un preocupante paso atrás. Hoy es sensiblemente mayor que hace cuatro meses el número de electores que lo ubica en el 6 (de 16,8% a 18,4%), en el 7 (de 9% a 13,3%), en el 8 (de 5,6% a 8,2%) y en el 9 (de 3,2% a 3 ,9%).

Otro dato reseñable es que la derechización de Ciudadanos ha sido paralela al crecimiento de su conocimiento público. El año pasado el 52,9% de los encuestados reconocía no saber dónde ubicar a la formación, dato similar al registrado en enero de 2015 -49%- y definitivamente superior al de abril -32,6%- y al de julio -27,7%-. Cuanto más conocido es el partido de Rivera, pues, más situado a la derecha aparece.

«Estar en el centro es una posición incómoda»

“Que C’s se ha ido derechizando a ojos de muchos votantes es algo que veníamos intuyendo, en parte porque la gente tiene necesidad de clasificar a los partidos en el espacio electoral y C’s, con pactos de Gobierno con el PP (un partido que es visto como muy extremo por los votantes que no son del PP) no ha podido evitar esa percepción”, explica para SABEMOS el politólogo José Fernández-Albertos.

«La gente tiene necesidad de clasificar a los partidos en el espacio electoral», explica el politólogo Fernández-Albertos

Para Fernández-Albertos, “estar genuinamente en el centro es una posición incómoda e inestable, porque nadie te reconoce de los suyos”. Y es que “los bloques ideológicos (izquierda/derecha) siguen siendo enormemente importantes para explicar las preferencias” de los votantes. Esa tendencia a etiquetar a los partidos es lo que ha escorado a Ciudadanos, un hecho transversal del que participan electores de todos los espectros, subraya el politólogo.

La formación de Rivera “se ha movido hacia la derecha para todos los grupos ideológicos de votantes; de hecho, los más moderados son algunos de los que más lo han desviado. También los de derecha ven a Ciudadanos más cercano a ellos ahora que antes”.

Esta opinión es compartida por la consultora de comunicación política Imma Aguilar: “La polarización es la tendencia natural en una realidad tan bipartidista,  la estrategia de los grandes partidos es situar a C´s a la derecha y ha funcionado”. En su opinión, el desgaste de Rivera se explica además por otro factor, que también afecta a Podemos: “ambos están acusando antes de tiempo el síndrome Rosa Díez, apostarlo todo al perfil del líder acelera la amortización del mismo”.

Las autonómicas ya fueron peor de lo esperado

El deterioro de Ciudadanos, que ha perdido casi tres puntos desde abril, acentúa una tendencia que comenzó a ser visible en mayo, en las elecciones municipales y autonómicas. Los resultados fueron peor de lo que vaticinaban las encuestas, dejando al partido fuera de los parlamentos de Castilla-La Mancha, Navarra y Canarias y lejos de Podemos y sus candidaturas instrumentales.

«La entrada en las instituciones ha erosionado el atributo de novedad, tan importante para ellos», según el consultor Luis Marañón

La irrupción de cargos naranjas en las instituciones, además, ha revestido al partido “de cierta institucionalidad, incluso a nivel estético, que puede combatir la idea de novedad y provocar desplazamientos en la percepción hacia la derecha”, razona el consultor político Luis Marañón. El atributo de innovación “es demasiado valioso para ellos” y se erosiona al incorporarse a la cotidianidad política, lo cual “les complica competir con el bipartidismo, que tiene más estructura y mayor poso social”.

¿Seguirá pasándole factura a Ciudadanos esta derechización? “Estoy seguro de que sí”, responde Juan Carlos Calderón, spin doctor, “ya que su intención es la de situarse en el centro del espectro político y todo lo que sean extremos les perjudica”. Será clave, continúa, “la gestión que realicen” allí donde han facilitado Gobiernos, “porque desde los otros partidos y los medios de comunicación van a ser observados con lupa”.

El partido de Rivera despejó el camino al PP en las autonomías de Madrid, Castilla y León, La Rioja y Murcia, así como en todas las capitales donde los populares ganaron y la suma de la izquierda no alcanzó mayoría absoluta. Esa política de pactos -limitados a acuerdos de investidura, como el también firmado con el PSOE en Andalucía- puede haberle generado un desgaste que la formación espera superar con la gran baza que le queda antes de las generales: las elecciones catalanas. Quedar por delante de populares y socialistas el 27-S le daría a Ciudadanos un escaparate inmejorable para afrontar la campaña de las legislativas. Desde el centro o desde la derecha.

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