Ramsar/Hitoshi Watanabe

“El uso racional y sostenible de los humedales no solo es posible, sino crucial para el futuro de la humanidad y del planeta. El daño constante causado a estos ecosistemas que sustentan la vida tendrá consecuencias graves si no actuamos de inmediato. En muchos sentidos, los humedales son nuestro salvavidas para el futuro. Debemos realizar las inversiones necesarias de tiempo, capital –y corazón– para salvarlos”. Estas palabras de Martha Rojas Urrego, Secretaria General de la Convención sobre los Humedales, ponen el foco en las necesidades acuciantes de estos ecosistemas.

El 64% de los humedales han desaparecido del planeta desde 1900, según diversos estudios. El 35 % se ha perdido desde 1970. La cifra se eleva al 87% si la pérdida se calcula desde 1700. En España, el 80% de los hábitats de agua dulce están en un estado de conservación desfavorable, según SEOBirdlife.  Y puede ser mucho peor. El clima está cambiando, fenómenos extremos como inundaciones o sequías serán cada vez más habituales, razones por las que los humedales en buen estado pueden ayudarnos ante los efectos del cambio climático.

Pero la realidad nos dice que están desapareciendo tres veces más rápido que los bosques. A esto se suma que las plantas, especies y animales que dependen de los humedales están en peligro de extinción, y el bienestar humano tampoco se salva. Los medios de vida y la salud del planeta están amenazados. De ahí, la llamada a la acción de Naciones Unidas.

El uso sostenible de los humedales requiere la comprensión de los factores que impulsan su pérdida y degradación para poder afrontar las causas que las originan, como el drenaje y relleno, la extracción excesiva de agua, la contaminación, la pesca excesiva o el cambio climático.

Los riñones de la Tierra

En la actualidad, los humedales abarcan aproximadamente el 6 % de la superficie terrestre del planeta. Pueden ser de agua salada o dulce, continentales o costeros, naturales o artificiales. Los humedales de agua dulce incluyen ríos, lagos, estanques, llanuras de inundación, turberas, marismas o pantanos. Los humedales de agua salada abarcan estuarios, bajos de lodo, marismas, manglares, lagunas, arrecifes de coral, arrecifes de moluscos y crustáceos. Y los humedales artificiales agrupan a estanques piscícolas, arrozales, embalses o salinas.

Los humedales proporcionan casi toda nuestra agua dulce. Son los riñones de la Tierra, pues su suelo rico en sedimentos y su abundancia de plantas actúan como filtros contra toxinas nocivas, pesticidas agrícolas y residuos industriales. De hecho, un informe de la ONU sobre el agua (2018) menciona los humedales como soluciones basadas en la naturaleza que pueden ayudar a mejorar la calidad del agua, especialmente entre los 2.200 millones de personas que viven sin agua potable. De ellas, 485.000 mueren cada año. Pero este drama va más allá. Sólo en 2017, la inseguridad del agua fue un motivo clave de los conflictos de al menos 45 países.

El 40 % de las especies de plantas y animales del mundo vive o se reproduce en los humedales. Los nutrientes provenientes de los ríos, los arroyos y el agua sustentan la cadena trófica. Se han identificado más de 100 000 especies de agua dulce en los humedales. Los humedales albergan el 30 % de las especies conocidas de peces, y cada año se descubren 200 nuevas especies de agua dulce.

Buscando soluciones

Por tanto, ha llegado el momento de tomar medidas. Y estas pasan por valorar los múltiples beneficios de los humedales y sus soluciones basadas en la naturaleza; gestionar los humedales con inteligencia y utilizarlos de forma sostenible para conservarlos y mantener su salud, y restaurarlos para revivir la biodiversidad y la vida.

Las medidas dirigidas a promover el uso racional de los humedales incluyen la aprobación de leyes, políticas y planes nacionales sobre los humedales, por separado o como parte de iniciativas generales; crear programas que abarcan el inventario de humedales, vigilancia, investigación, capacitación, educación y concienciación ciudadana; desarrollar planes de gestión integrada y uso racional de los humedales; abrir un debate público; realizar inventarios de humedales y evaluaciones de impacto; designar o crear una autoridad para aplicar el plan; vigilar los cambios en el humedal, y solicitar la designación como Humedal de Importancia Internacional.

La restauración es otro pilar básico en las políticas relacionadas con los humedales. Así, la gestión del agua, los sistemas de mitigación de inundaciones, el tratamiento de aguas de tormentas, la rehumidificación de las turberas, el restablecimiento de la vegetación adecuada, la reforestación de manglares, la creación de viveros, la gestión de la contaminación, el desmantelamiento de estructuras ilegales, la gestión de residuos sólidos, la participación de las comunidades locales y el establecimiento de programas de colaboración público-privada son algunos de los elementos esenciales en este terrero.

Una oportunidad única

La Década de las Naciones Unidas para la Restauración de los Ecosistemas 2021-2030 ofrece la oportunidad de unir esfuerzos para revertir la degradación de los humedales de nuestro planeta. Y, además, porque los humedales ofrecen espacios para la recreación y participación cultural, y beneficios para la salud mental derivados de la interacción con la naturaleza.

El Día Mundial de los Humedales conmemora la firma del Convenio de Ramsar, que protege a los humedales de importancia internacional. Hoy en día, en España, según SEOBirdlife, ya existen 75 humedales Ramsar, que suman en total más de 300.000 hectáreas, lo que convierte a nuestro país en el tercero del mundo en número de humedales acogidos al convenio, tan sólo por detrás del Reino Unido y México.

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