Diversas acciones han mostrado la oposición ciudadana al proyecto Cuna del Alma. Foto: Ecologistas en Acción

«Sienta bajo sus pies la arena bañada por el sol. Junto a un grupo de arquitectos e interioristas nacionales e internacionales eco-visionarios reconocidos, hemos creado un espacio social con impresionantes vistas al mar y a poca distancia de la playa. Viva su nueva libertad en un paraíso bendecido con una temperatura media de 23 grados durante todo el año». Así es como vende la promotora del proyecto lo que pretende levantar en el Puertito de Adeje (Tenerife).

En opinión de la Federación Ben Magec-Ecologistas en Acción son muchas las razones que invitan de manera inmediata a la paralización cautelar de las obras, «no sólo por la irreversible desaparición de un espacio con alto valor medioambiental, con una flora y fauna singular y con un patrimonio histórico y etnográfico único al contener varios yacimientos arqueológicos que deberían ser rigurosamente protegidos, sino porque este tipo de megaproyectos turísticos no hace sino contribuir a agravar, aún más, la actual crisis ecológica, climática y de escasez de recursos energéticos».

Daños ambientales

La puesta por «más de lo mismo» en materia turística explican que «no tiene ningún sentido en la actual coyuntura mundial, de crisis planetaria dejando cada vez más patente un modelo de desarrollo turístico vinculado a la ocupación masiva del litoral que ya ha ocasionado daños ambientales irreparables, fragmentando los ecosistemas costeros y afectando gravemente a hábitats y especies endémicas, socavando a largo plazo los propios atractivos turísticos y contribuyendo gravemente a los peligros del cambio climático».

La federación ecologista canaria ha alertado de que no se pueden seguir cometiendo irregularidades urbanísticas y posiblemente infracciones en materia medioambiental y contra el patrimonio cultural como es el caso del proyecto Cuna del Alma, «con total impunidad y ante la mirada pasiva de las Administraciones responsables de permitir su ejecución». Por ello exige al Cabildo Insular de TenerifeAyuntamiento de Adeje y al propio Gobierno de Canarias «que no mire para otro lado y que salgan de su silencio cómplice y defiendan el interés general. La biodiversidad presente en este espacio y el patrimonio histórico y arqueológico es de todas las canarias y canarios. Poner en el centro este ecosistema, es poner en el centro a las personas, es poner en el centro la vida».

Al su vez, recuerdan que la ciudadanía canaria se ha manifestado en contra de este proyecto «y esto no puede ser ignorado en una supuesta democracia como la que tenemos». Ben Magec-Ecologistas en Acción ha manifestado su apoyo «tanto a las personas que valientemente se han parado frente a las palas, poniendo en riesgo sus vidas, como las que alzaron su voz frente al Cabildo de Tenerife».

La falsa falacia del empleo

Desde la la organización, que agrupa a colectivos de todas las islas, exigen no sólo la paralización de las obra, sino la retirada de las empresas constructoras de la misma y «que se empiece a inventariar el patrimonio, poner medidas para la evaluación de daños y exigir la restauración del lugar a su estado original».

Por último, aseguran que seguirán desmontando con datos la falacia de que este tipo de actuaciones va a traer riqueza y prosperidad a los canarios y canarias.

«La realidad es que seguimos siendo una de las regiones con mayor índice de pobreza y desigualdad de todo el Estado español, con una tasa de desempleo estructural en torno al 20%, con empleos precarios y de baja cualificación. Muy al contrario, los posibles beneficios de esta obra innecesaria irán a parar a las arcas de las empresas foráneas cada vez más especializadas en la especulación y la falta de escrúpulos ante la destrucción de nuestro territorio».

Decrecimiento turístico

La panacea ante esta situación, dicen que pasa por la alternativa del decrecimiento turístico a través de «una nueva moratoria a la implantación de nuevas infraestructuras tan contaminantes e insostenibles».

La mitigación y la adaptación al cambio climático, tantas veces anunciada por el gobierno autonómico, «no es compatible con seguir apostando por la implantación de nuevas urbanizaciones hoteleras y el aumento de las camas alojativas», concluyen.

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