Partamos de una base que ya comentamos recientemente: las relaciones entre el actual consejero delegado de Yoigo, Eduardo Taulet, y el presidente de Telefónica, Luis Miguel Gilpérez, son malas.

Esto no quiere decir que Movistar no esté dispuesta a renegociar su acuerdo mayorista con Yoigo, sin importar si el comprador se llama MásMóvil o Zegona. Simplemente quiere decir que Taulet no tiene la menor intención de permitir que su operadora siga con Movistar ahora o en el futuro.

De hecho, fuentes del sector consultadas por SABEMOS confirmaron que Yoigo ya ha empezado su plan de despliegue de antenas apoyándose en varios centenares de emplazamientos de Vodafone, la primera parte de su plan para migrar sus cuatro millones de clientes a la operadora colorada.

¿A qué las prisas? ¿Se trata de una política de hechos consumados a la hora de intentar convencer a cualquiera de los dos compradores que aún están en liza, de abandonar a los azules y forzar el cambio?

Zegona ha dejado claro de todas las formas posibles que su objetivo fundamental sería Movistar. Es la forma más rápida y cómoda de empezar a generar caja desde el primer momento. Asimismo, Telecable se beneficiaría de la rebaja obtenida para bajar la factura de sus más de 125.000 clientes de móvil y ofrecerles mejores servicios.

Para colmo, en una renegociación del contrato mayorista y con la amenaza de llevarse al gran rival a cuatro millones de clientes que hoy consumen Movistar allí donde Yoigo no llega, Telefónica podría incluso abrir la mano y ofrecer una oferta mayorista de fibra a Zegona para facilitar su tránsito a la convergencia.

MásMóvil, por su parte, aún no se ha pronunciado al respecto a favor de la opción de Movistar y eso ha sido interpretado por parte de los bancos que podrían financiar su opción como una forma de reconocer que prefiere el plan de Yoigo de mudarse a Vodafone.

Un plan incomprensible, dado que le impediría, durante dos años críticos y con unas tensiones brutales de tesorería, aprovechar parte de las sinergias que hacen viable la operación.

¿Por qué es tan importante para los bancos que Yoigo siga con Movistar compre quien compre?

Todo tiene que ver con la posibilidad de extraer ahorros mayoristas de red del lado de Pepephone. La compañía de lunares tiene un acuerdo con Movistar por el cual, los azules ingresan 30 millones de euros limpios al año. Y es un acuerdo plurianual que no puede romperse.

Si MásMóvil compra Yoigo, sin duda Movistar estará dispuesta a renegociar el acuerdo de Pepe e incluirlo en la negociación global. No en vano estarían intentando impedir la fuga de cuatro millones y medio de abonados.

Pero si Yoigo se muda a Vodafone, MásMóvil no se ahorraría ni un euro durante años. Y teniendo en cuenta que esos ahorros son el pilar mismo de la operación, es normal el escepticismo de las entidades bancarias que tienen que aportar la financiación.

Sobre el papel, con la mudanza precipitada a Vodafone Yoigo estaría atacando a los dos compradores que existen. ¿Es un intento para torpedear la operación y mantener la independencia operativa en contra de los intereses de sus accionistas? De ser así, sería una muy buena forma de hacerlo.

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