Los habitantes de Gaza empaquetan sus pertenencias y abandonan el este de Rafah en busca de un lugar seguro. | Foto: UNRWA

«Todos los Estados con influencia deben hacer todo lo que esté en su mano para impedir» la ofensiva de Israel sobre la ciudad de Rafah, al sur de Gaza, y «para proteger las vidas de los civiles», ha asegurado el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk.

Desde el 6 de mayo, cuando el Ejército de Israel emitió una orden de evacuación a los palestinos del este de Rafah, más de 278.000 personas han abandonado la zona sin un lugar al que ir. Entre los desplazados hay discapacitados, enfermos crónicos, ancianos, heridos, mujeres embarazadas y muchas otras personas físicamente incapaces de desplazarse sin ayuda.

«Las últimas órdenes de evacuación afectan a cerca de un millón de personas en Rafah. ¿Adónde deben ir ahora? No hay ningún lugar seguro en Gaza«, ha manifestado Türk.

Estas personas exhaustas y hambrientas, muchas de las cuales ya han sido desplazadas varias veces, no tienen opciones para huir. Otras ciudades de Gaza, incluida Jan Yunis, que se supone que debe recibir a los desplazados de Rafah en estos momentos, ya han quedado reducidas a escombros y siguen siendo objeto de ataques. «No son lugares seguros», ha reiterado el Alto Comisionado.

«He expresado en repetidas ocasiones mi alarma por las catastróficas consecuencias de una posible ofensiva a gran escala sobre Rafah, incluida la posibilidad de que se cometan nuevos crímenes atroces. No veo forma alguna de que las últimas órdenes de evacuación, y mucho menos un asalto total, en una zona con una presencia extremadamente densa de civiles, puedan conciliarse con los requisitos vinculantes del derecho internacional humanitario y con los dos conjuntos de medidas provisionales vinculantes ordenadas por la Corte Internacional de Justicia«, ha explicado.

En este momento desesperado, agravado por los actos que impiden la entrada de ayuda humanitaria en Gaza a través de los tres pasos fronterizos, hay una grave escasez de combustible, que lo está obstaculizando todo: desde el desplazamiento hasta la distribución de alimentos, el funcionamiento de hospitales y servicios de emergencia, el tratamiento de aguas residuales y las telecomunicaciones.

Volker Türk también ha mostrado su preocupación por la seguridad de los trabajadores humanitarios en las zonas afectadas. «No puede tener lugar una ofensiva a gran escala sobre Rafah», ha añadido Türk, quien ha pedido a «Israel y a los grupos armados palestinos que acuerden urgentemente un alto el fuego» y la liberación de los rehenes.

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