Un nuevo episodio de blanqueamiento en la Gran Barrera de Coral alerta de las trágicas consecuencias del cambio climático. Incluso si se logra detener el calentamiento del planeta más allá de 1,5 ℃ este siglo, los científicos predicen que hasta el 90 % de los arrecifes de coral tropicales sufrirán graves daños. Pero existe la posibilidad de que este ecosistema marino aún pueda sobrevivir. Lo que se necesita es una gestión activa y continua a través de intervenciones científicas, junto con recortes rápidos y enormes de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.

En 2020, el Gobierno de Australia puso puso en marcha el Programa de Restauración y Adaptación de Arrecifes, cuyo objetivo es ayudar a los arrecifes de coral a adaptarse a los efectos del calentamiento de los océanos. Incluía financiación para la investigación y el desarrollo de 35 tecnologías de vanguardia que podrían implementarse a gran escala, desde la iluminación de nubes hasta la siembra de arrecifes con corales tolerantes al calor.

Ahora, después de dos años de esfuerzo, una serie de avances brindan esperanza renovada para el futuro del arrecife.

Blanqueamiento en el arrecife

Actualmente se están realizando estudios aéreos de todo el arrecife para determinar el alcance y la gravedad del blanqueamiento actual. Estos deben estar completos antes de finales de marzo.

Mientras tanto, los delegados de monitoreo de arrecifes de las Naciones Unidas están visitando la Gran Barrera de Coral esta semana para determinar si su estatus de Patrimonio Mundial debe ser degradado.

Los primeros indicios sugieren que la decoloración es más severa en las áreas de mayor estrés por calor acumulado, particularmente en el área alrededor de Townsville. En algunos lugares, la temperatura del agua ha alcanzado 3 ℃ más de lo normal.

Los investigadores involucrados en el Programa de Restauración y Adaptación de Arrecifes están examinando una amplia gama de intervenciones para reparar los arrecifes de coral. A diferencia de los esfuerzos actuales de restauración de arrecifes, que se realizan a mano en unos pocos metros cuadrados de arrecife, estas intervenciones están diseñadas para aplicarse a gran escala, a lo largo de miles de kilómetros cuadrados. En este sentido, las autoridades australianas prevén el cultivo y despliegue de millones de corales tolerantes al calor en arrecifes seleccionados.

El Programa de Restauración y Adaptación de Arrecifes es una asociación entre el Instituto Australiano de Ciencias Marinas, la Fundación de la Gran Barrera de Coral, CSIRO, la Universidad Tecnológica de Queensland, la Universidad James Cook, la Universidad de Queensland y la Universidad Southern Cross. La primera fase del programa de investigación y desarrollo de 10 años se financia a través de la asociación entre el Reef Trust del gobierno australiano y la Fundación Great Barrier Reef. 

Primeros casos de éxito

En los últimos dos años, el equipo de investigación ha acelerado la adaptación natural de varias especies de coral a temperaturas más cálidas, permitiéndoles sobrevivir hasta cuatro semanas adicionales de estrés por exceso de calor de 1 ℃. «Creemos que se puede lograr un total de ocho semanas de 1 ℃ de exceso de estrés por calor. Este nivel de tolerancia al calor adicional puede marcar una diferencia real para la supervivencia de los arrecifes si podemos limitar las emisiones de gases de efecto invernadero que provocan el cambio climático», explican los responsables del proyecto.

También han desarrollado nuevos dispositivos de siembra , que permiten la entrega masiva de corales juveniles a los arrecifes de una manera que mejora su supervivencia, allanando el camino para pruebas de campo más grandes.

«La siembra de corales tolerantes al calor en el arrecife requerirá mejoras significativas en la acuicultura de corales, especialmente en el proceso de cría de corales sanos en un acuario antes de transportarlos a la Gran Barrera de Coral. Si bien los métodos actuales se limitan a producir y desplegar unos pocos miles de corales por año, los nuevos métodos avanzados están diseñados para producir decenas de millones por año, más rápido y más barato que nunca», apuntan.

Otro avance se relaciona con el desarrollo continuo de nuevos modelos y los datos para calibrarlos. Estos están configurados para mejorar la capacidad de predecir dónde se implementan mejor las intervenciones y qué tan bien funcionarán. Los primeros resultados del modelo sugieren que, incluso a una escala modesta, las intervenciones bien dirigidas podrían ser suficientes para cambiar el estado de los arrecifes individuales de un declive terminal a la supervivencia durante varias décadas.

Condiciones para un beneficio duradero

Para que estos primeros avances se traduzcan en beneficios duraderos se deben cumplir varias condiciones.

Las intervenciones tendrán que ser fácilmente escalables y asequibles. Eso significa que los métodos y tecnologías que ahora se están probando en laboratorios y en pequeños parches de arrecife tendrán que ser automatizados, producidos en masa, aumentados de tamaño y entregados en formas que antes no se consideraban factibles. Todo esto requerirá una importante inversión.

Las actuaciones a realizar deben ser seguras y aceptables para los reguladores y el público y también deben involucrar a los propietarios tradicionales de los arrecifes marinos. Esto incluye una consulta en la toma de decisiones y el diseño.

Lo más importante: las emisiones globales deben controlarse rápidamente, idealmente para mantener el calentamiento por debajo de 1,5 ℃ este siglo.

En los próximos meses, el programa realizará más pruebas en el arrecife. Junto con los avances recientes de otros programas, como los enfoques para controlar las estrellas de mar corona de espinas que se alimentan de coral, ahora hay una promesa real de que una intervención combinada a escala puede tener éxito.

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