Teresa Ribera, vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra de Transición Ecológica, ha hablado con Diario16 respecto a la situación actual en la que los grandes bancos globales son, a pesar de sus estrategias de marketing verde, los principales financiadores o inversores de los sectores que más contaminan el planeta. Preguntada sobre si el Ejecutivo tiene en cartera alguna medida corto o medio plazo al respecto, Ribera ha señalado que es fundamental trabajar en una mayor transparencia sobre dónde se invierte en dinero.

«Nos podemos encontrar con que el dinero se invierte mal, generando el riesgo de no recuperar la perspectiva de recuperación que se tenía. Por eso hace tiempo que desde el propio sector financiero responsable y desde algunas instituciones internacionales, el Banco Mundial o la Comisión Europea, se impulsa una taxonomía que nos permita entender qué cosas en que se invierte son o no compatibles», ha señalado Ribera quien ha incidido en el hecho de que el sector financiero debe ser muy transparente para que tanto los clientes como los inversores que están detrás «puedan tomar decisiones más solventes».

Por otro lado, además de las decisiones que se puedan tomar a nivel internacional, la vicepresidenta tercera ha señalado que desde el gobierno quieren lanzar una estrategia de finanzas verdes global.

«Hemos dado ya algunos pasos respecto a la emisión de deuda con criterios más exigentes desde el punto de vista de la sostenibilidad ambiental, hemos integrado la ley de cambio climático la obligación de reportar a todas las instituciones financieras los riesgos que representan sus propias inversiones. Son los primeros pasos para que haya un mayor nivel de exigencia. Esto es clave. Al final es fundamental que todos los flujos financieros sean compatibles con la acción climática y con el medio ambiente. Es una dimensión de sostenibilidad que se sumaría a otras de derechos humanos y de sostenibilidad social».

Respecto a la COP26 que se celebrará en Glasgow en dos semanas, para Ribera será clave que se asegure que estamos en condiciones de alcanzar el objetivo de que la temperatura no suba 1,5 grados. «Ha habido países que han aumentado su nivel de ambición. Creemos que hay países que no lo han hecho aún y es importante que se desarrollen todos los aspectos de solidaridad para favorecer que los países que necesitan para invertir en resiliencia puedan materializar con recursos suficientes. Financiación climática al alcance de la mano y una apuesta mucho más solvente en adaptación son clave. Otra cosa que empezamos en Madrid es que más allá de la negociación formal, es capital que en todos los ámbitos de actuación se lleven a la práctica las medidas y que haya mayor concertación entre todos los sectores y que se interioricen para que haya foros», ha dicho.  

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