Firmamos contratos para casi todo y llevamos siglos haciéndolo: para contratar una hipoteca, para comprar muebles, para mantener nuestros datos a salvo… Las posibilidades son infinitas. Se trata de documentos que, en esencia, establecen un acuerdo entre dos partes que se comprometen a cumplir una serie de condiciones. Es una manera de establecer la confianza necesaria para que lo acordado llegue a buen fin.

Pensemos, por ejemplo, en una tienda de ropa que compra su mercancía a un fabricante o dos personas que se ponen de acuerdo para la compraventa de un coche. En ambos casos, lo aconsejable es firmar un contrato por el que cada parte se comprometa a cumplir las condiciones acordadas. Aun así, siempre puede quedar cierto margen para la duda. Si pagamos antes de recibir el bien o, por el contrario, si enviamos el bien antes de recibir el pago completo, ¿qué ocurre si la otra parte no cumple con lo acordado? Por mucho que esa posibilidad esté contemplada y podamos acudir a algún mediador en caso de incumplimiento, siempre existe cierto riesgo.

Para acabar con este dilema ha llegado una de las tecnologías más punteras de la actualidad, la blockchain, y lo ha hecho con una nueva generación de contratos bajo el brazo. Son los llamados smart contracts, que prometen acabar con ese vértigo que sentimos en el momento de desprendernos de nuestro dinero para adquirir un bien o servicio. Por algo son inteligentes.

Qué son los smart contracts

Imagínate que existiera un contrato blindado que se pudiera verificar y hacer cumplir de manera automática. Y que garantizara, sin resquicio de duda, que sus condiciones se ejecutan. Por ejemplo, que una tienda va a pagar por una mercancía que va a recibir. En el caso de que alguna de las partes no cumpla, no será necesario acudir a un juez: si esa mercancía no llega a la tienda, no habrá pago, y si no hay pago, la mercancía no pasará a manos de la tienda.

Esos contratos ya existen y se llaman smart contracts. Se basan en tecnología blockchain y no son otra cosa que códigos informáticos que contienen las condiciones de un contrato y que permiten comprobar su cumplimiento para ejecutar las cláusulas en tiempo real y sin necesidad de intermediarios. En ellos, las partes programan diferentes resultados para una diversidad de posibilidades. La lógica que emplean es condicional; es decir, algo como: «si ocurre A, haz B; pero si sucede C, entonces ejecuta D».

Las principales ventajas de los smart contracts son su seguridad, transparencia y autonomía, ya que las partes no dependen de terceros para validarlos. Al basarse en tecnología blockchain, permiten a todas las partes verificar que las condiciones del contrato se cumplen. Además, estas pueden conocer en todo momento la trazabilidad del contrato, accediendo al histórico de registros con las transacciones y documentos. Al emplear técnicas de cifrado, la propia tecnología blockchain impide que un ciberdelincuente pueda intervenir en ellos. Y tampoco permite alterar los registros ni las condiciones del contrato si no hay un acuerdo entre las partes.

Ejemplos de smart contracts

Tomemos como ejemplo un contrato de compraventa. En él, el comprador deposita el dinero destinado a pagar la mercancía en una cuenta asignada al smart contract. El propio contrato inteligente comprobará a través de los programas de mensajería que se ha transferido la mercancía. Para finalizar, ejecutará el pago de los fondos que hay en la cuenta depósito al vendedor.

Esta es solo una de las múltiples posibilidades que ofrecen los smart contracts. También pueden llegar a ser muy útiles en ámbitos tan diversos como el de las herencias y donaciones o el de los seguros.

En el primer caso, el propio software podría comprobar con el Registro Civil el fallecimiento de una persona y transferir automáticamente su legado a los herederos. También verificar que una persona ha cumplido la mayoría de edad para abonarle los fondos de un fideicomiso. Mientras que en el caso de los seguros, se podrían agilizar considerablemente los trámites para recibir indemnizaciones ante un siniestro.

Todo esto se debe a que los smart contracts son especialmente útiles cuando se necesita regular las condiciones de pago de un contrato. De hecho, existen ciertos smart contracts que se dedican a ejecutar pagos y que se conocen como smart payments.

Utilizar blockchain con euros

Hasta ahora, las transacciones de los smart contracts se realizan básicamente mediante criptomonedas. El empleo de redes blockchain para smart contracts basados en monedas de curso legal como el euro resulta algo más complicado. Esto es así porque hace falta garantizar la seguridad, eficiencia e integridad de los pagos que circulen a través de las redes blockchain, así como el estricto cumplimiento de la normativa vigente en materia de pagos.

En cualquier caso, el uso de tecnología blockchain en la economía es ya imparable. Por esa razón, resulta necesario facilitar la ejecución de pagos en euros y desde cuentas corrientes bancarias en este tipo de redes, sin necesidad de recurrir a criptodivisas.

Con este objetivo, CaixaBank participa, junto a otras entidades bancarias, en un proyecto piloto promovido por Iberpay, la compañía que gestiona el sistema nacional de pagos (SNCE). Se trata de una prueba pionera que utiliza smart contracts y smart payments en una plataforma interbancaria para programar pagos inmediatos cuando se cumplen ciertas condiciones establecidas. Al participar tanto el sistema nacional de pagos como el sistema financiero español, la integridad y legalidad de las transacciones quedan respaldadas.

Esta prueba de concepto permitiría, por ejemplo, ejecutar contratos de compraventa sobre las propias cuentas corrientes de las partes. El sistema bloquearía automáticamente fondos en la cuenta del comprador a la salida de la mercancía y realizaría el pago en la cuenta del vendedor a su llegada a aduanas, además de confirmar su realización a todas las partes intervinientes en el contrato. Todo ello, con la validación de las entidades conectadas a la red y el uso del sistema nacional de pagos para realizar transferencias inmediatas.

Asimismo, recientemente, CaixaBank ha incorporado la plataforma de comercio digital we.trade a su catálogo de servicios para empresas. De esta forma, la entidad se convierte en uno de los primeros bancos europeos en facilitar a sus clientes el acceso a la tecnología blockchain orientada a la internacionalización de negocios.

La tecnología blockchain está llamada a transformar el sistema financiero, así como la manera que tenemos de entender los contratos. Las ventajas son muy numerosas, por eso la economía se prepara ya para sacar partido a los smart contracts y sus infinitas posibilidades.

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