Bebé de hipopótamo nacido en el río Magdalena. Foto: PGS/Colombia

Hace 30 años, tras la muerte de Pablo Escobar, las autoridades colombianas no se percataron de algo: en los humedales de la Hacienda Nápoles vivían cuatro hipopótamos africanos que formaban parte del zoológico particular del líder del Cartel de Medellín. Estos ejemplares comenzaron a reproducirse, y hoy son 100 los habitantes en el río Magdalena. El resultado de la desidia es ahora un problema ambiental.

Debido a esta pasividad, se pretende tomar soluciones radicales de exterminio de una especie que no tiene culpa alguna de ocasionar la masificación de su grupo familiar. Proyecto Gran Simio entiende, que «el error ha sido humano y sacrificar cientos de vidas no humanas no es una solución a un problema consentido». La panacea radica, dicen, en «buscar una forma ética del problema y encontrar los beneficios, en lugar de buscar lo negativo». Sugieren que si los hipopótamos son una atracción turística, el Gobierno debería explotarlo, cobrar entrada para observarlos y con ese dinero financiar las esterilizaciones necesarias para que la población vaya disminuyendo. También critican que se acote el espacio de los hipopótamos para que no puedan desplazarse. Por otro lado, reprochan a las autoridades colombianas que no contacten con expertos en esta especie «para ver cómo en África estos grandes mamíferos se desenvuelven sin causar ningún problema ni quitar oxígeno del agua al resto de las especies por sus defecaciones. En África habitan en ríos sin ningún problema, por lo que el impacto medio ambiental para otras especies es mínimo o el mismo que se produce en las poblaciones africanas. Por ello, es importante tomar estas soluciones en lugar de lo más fácil que es eliminarlos».

La solicitud de Proyecto Gran Simio se produce en un país donde aún se conservan selvas tropicales, pueblos indígenas que enriquecen y protegen la Tierra, una biodiversidad excelente a la que proteger con esmero en beneficio de toda la humanidad. Por eso indican, desde la organización, que no se debería tomar soluciones drásticas.

“Desde Proyecto Gran Simio Internacional, apoyamos y defendemos los pasos que está dando el abogado Luis Domingo, representante de esta organización en Colombia, en la defensa no sólo ya de los hipopótamos sino como hemos visto en otras causas, de otros animales y del medio ambiente. Su gran trabajo en la defensa de los seres vivos no humanos, es muy loable y el Gobierno de Colombia debe sentirse orgulloso por tener en su país personas tan sabias e imprescindibles para defender en todos sus ámbitos la biodiversidad de Colombia», ha comentado Pedro Pozas Terrados, Director Ejecutivo del Proyecto Gran Simio y Vicepresidente del Comité Internacional del Corredor Biológico Mundial.

Para Pozas la solución está en respetar la población existente de hipopótamos pero con un programa de esterilización, localizando primeramente a las hembras más reproductivas o los machos más dominadores y después seguir con el resto del grupo según vayan observando los expertos en estos grandes mamíferos. También insiste en la solicitud de las Autoridades colombianas para que comprendan que son seres sintientes con derecho a la vida, que ellos no son culpables de los errores humanos y que una solución de exterminio sólo sería contraproducente y sentaría las bases para tomar medidas de ese tipo en otros problemas ambientales.

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