Una de las colonias de pingüinos de Adelaida más grandes de la Antártida está situada en Hope Bay en la Península Trinity A las afueras de Hope Bay, el sonido antártico conecta el estrecho de Bransfield con el mar de Weddell. En esta área, Greenpeace está a punto de realizar investigaciones científicas desde submarinos para fortalecer la propuesta de crear el área protegida más grande del planeta, un Santuario del Océano Antártico © Christian Åslund / Greenpeace

Greenpeace ha realizado durante el mes de enero una expedición antártica con científicos a bordo de la Universidad de Stony Brook (Nueva York, EEUU) en la que han descubierto que vastas colonias de pingüinos Adelaida (también conocidos como Adelia) se han mantenido afortunadamente estables durante la última década en el remoto mar de Weddell. Esto proporciona una nueva evidencia real de que estas áreas son un refugio climático para los pingüinos Adelaida, considerados una especie centinela.

Las colonias de Adelaida en Penguin Point, Devil Island y Vortex Island tienen un tamaño de población más o menos similar al de la última vez que fueron muestreadas. Los científicos contaron 21.500 polluelos de Adelaida en Penguin Point, 11.978 en Devil Island y 6.397 crías en Vortex Island. Todos fueron estudiados por última vez antes de 2010. Estos descubrimientos suponen un importante refuerzo a la teoría de que el mar de Weddell puede proporcionar un refugio importante para la biodiversidad de los peores impactos de la crisis climática.

El mar de Weddell es el espacio marino dónde se propuso, por primera vez, hace casi una década, una gran Área Marina Protegida (AMP), por la Comisión del Océano Antártico, establecida por una convención internacional en 1982. Está integrada por 25 gobiernos y la Unión Europea, y su objetivo es proteger la vida marina antártica, incluida la gestión de las pesquerías. Pero dicha área marina aún no ha sido aprobada por la Comisión. Los datos recogidos refuerzan la necesidad urgente de proteger y preservar el mar de Weddell mientras pueda conservar un ecosistema intacto y en pleno funcionamiento estructural. Un Tratado Global de los Océanos permitiría que exista un procedimiento de votación que asegure que uno o dos países no bloqueen las propuestas de protección que estén respaldadas por una amplia mayoría de países como ha ocurrido en Comisión del Océano Antártico

“Es asombroso ver lugares de la Antártida que aún están protegidos de los peores impactos de la crisis climática. Los gobiernos necesitan proteger ya ésta área. El año pasado, fracasaron una vez más en darle al mar de Weddell la protección que necesita, una década después de prometer su protección. Les instamos a que actúen antes de que sea demasiado tarde”, ha declarado Louisa Casson, responsable de la campaña desde el Arctic Sunrise en el mar de Weddell.

De nuevo en octubre de 2021, la Comisión del Océano Antártico permitía que la explotación pesquera marcase su agenda. En la actualidad, solo el 5% de las aguas antárticas están protegidas, a pesar del compromiso que tenía la Comisión por completar una red representativa de áreas marinas protegidas para 2012.

La semana pasada, los científicos de Stony Brook a bordo del Arctic Sunrise descubrieron una nueva colonia de cría de pingüinos papúa en la isla Andersson. Este descubrimiento proporciona pistas de que el ecosistema en el límite externo del mar de Weddell está cambiando, aunque de manera que no parece haber impactado negativamente a los pingüinos Adelaida, que han llamado hogar a esta región durante siglos.

“El mar de Weddell difícilmente es inmune al cambio climático, pero parece que los pingüinos Adelaida que se reproducen en esta área permanecen protegidos de la peor de las amenazas a las que se enfrentan esas poblaciones que disminuyen tan rápidamente en el lado occidental de la península Antártica, donde las temperaturas están aumentando. Nuestra comprensión de la ecología en este paisaje inhóspito continúa creciendo cada año, pero todo lo que aprendemos apunta hacia su valor para la conservación”, ha señalado la doctora Heather J. Lynch, profesora de Ecología y Evolución en la Universidad de Stony Brook, una de las líderes de la expedición.

Los refugios climáticos para la vida silvestre ofrecen esperanza y Greenpeace advierte que «no se debe permitir que las industrias más destructivas se aproximen a estas zonas. Los gobiernos deben actuar para proteger la Antártida y los océanos antes de que sea demasiado tarde. Actualmente los ministros hacen caso omiso de los llamamientos de los científicos para proteger al menos un tercio de los océanos del mundo para 2030, y el tiempo corre. Los océanos necesitan protección: este tiene que ser el año en que los gobiernos creen santuarios oceánicos antárticos y acuerden un Tratado Global de los Océanos».

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