La Laguna de la Janda fue, hasta su desecación, uno de los mayores humedales de la península Ibérica y una importantísima ruta migratoria por su situación junto al Estrecho de Gibraltar. Aunque los primeros intentos de desecar esta laguna para terrenos de cultivo se remontan al Siglo XIX, fue en 1946 cuando se autorizó a la empresa privada Colonias Agrícolas S.A. una concesión para ello. En 1947, con anterioridad a que comenzaran las obras, se llevó a cabo un deslinde de los terrenos que podían ser desecados, más de 9.000 hectáreas, de las cuales 6.300 correspondían a dominio público. Antes de que culminase el proyecto de desecación, el por entonces Ministerio de Obras Públicas dictó un Decreto para que se procediera al rescate por parte del Estado de la concesión que en su día había sido otorgada. Este Decreto ordenaba la devolución al Estado de los terrenos de dominio público que habían sido concedidos. Esta devolución nunca se produjo, por lo que estos terrenos aún hoy día siguen en manos privadas para aprovechamiento agrícola intensivo. Aprovechamiento por el cual reciben incluso ayudas de la Política Agraria Común (PAC).

El pésimo estado de la Laguna de la Janda es la principal preocupación de organizaciones sociales y ecologistas de Andalucía, por lo que reclaman a la subdelegación del Gobierno de Cádiz que trabaje en su recuperación. AEMS-Ríos con Vida, AGADEN, Ecologistas en Acción, Asociación de Amigos de la Janda, Fundación Savia, Greenpeace, Red Andaluza de la Nueva Cultura del Agua y SEO-BirdLife denuncian el “ping pong administrativo” entre el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico del Gobierno de España y la Junta de Andalucía, que se traduce en que la Laguna de la Janda sigue sin ser restaurada.

El MITECO archiva el expediente de investigación y recuperación de oficio

Los colectivos argumentan que, tras dirigirse al Ministerio pidiéndole su actuación por tratarse de un caso de usurpación de dominio público, este organismo ha archivado el expediente de investigación y recuperación de oficio de estos terrenos públicos. Por otra parte, «la Junta de Andalucía tampoco está actuando en favor de la recuperación de este humedal, justificándose en que el Gobierno Central no colabora y no le manda la información. Ambas administraciones miran para otro lado y se culpan entre sí de inacción». 

Desde 2019, estas organizaciones vienen trabajando con la finalidad de conseguir recuperar la posesión pública de estos terrenos y la restauración y protección del antiguo humedal. Sus acciones tienen un doble objetivo: que la ciudadanía conozca la injusticia social y graves repercusiones ecológicas causadas por «la que es la mayor ocupación alegal de terrenos de dominio público de todo el país» y que las administraciones cooperen y ejerzan sus competencias en la defensa del interés público poniendo en marcha los expedientes y mecanismos administrativos necesarios para recuperar, restaurar y proteger este patrimonio natural.

Aunque la meta perseguida aún parece lejos de alcanzarse se han conseguido ya relevantes avances que han animado a la Administración Local a sumarse a esta reivindicación mediante la aprobación de acuerdos plenarios en este sentido, sin un solo voto en contra, tanto en la Diputación Provincial de Cádiz como en varios Ayuntamientos de la comarca de la Janda.

La riqueza ornitológica

A pesar de que su medio natural sigue sufriendo intensas transformaciones desde su desecación, el área de la Janda sigue teniendo una muy especial relevancia para las aves albergando importantes poblaciones de especies de aves amenazadas tanto residentes como migratorias que encuentran refugio y alimento en los escasos retazos del humedal que aún persisten y en los sistemas agrícolas y forestales que los circundan. Así, por ejemplo, invernan en la laguna, cada año, alrededor de 2000 grullas, nidifica el águila imperial ibérica, descansan en sus migraciones centenares de cigüeñas negras y miles de cigüeñas blancas y rapaces. Sus arrozales y canales son lugar de reproducción de millares de anátidas, garzas y otras aves acuáticas. Sin embargo, la depresión de la Janda y sus humedales no han sido declarados espacio natural protegido por las administraciones, ni se han planteado poyectos serios de recuperación de estos valiosos ecosistemas.

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