Dicen que la OTAN es un sistema de seguridad multinacional que actúa en el escenario internacional «infringiendo el mandato explícito de la Carta de las Naciones Unidas, además de uno de los mayores impulsores de la carrera armamentística mundial. Ello la convierte en una amenaza para la paz. La militarización de Europa y la invasión de la Federación Rusa a Ucrania son nuevas amenazas a la paz mundial que demuestran que la desmilitarización de la seguridad y el No a la Guerra sigue siendo necesario más que nunca». Así comienza el mensaje que la recién constituida Plataforma Estatal por la Paz OTAN NO ha enviado a Pedro Sánchez para mostrar su desacuerdo con la invitación realizada por éste para que la cumbre de la OTAN se celebre en Madrid.

La Plataforma la componen PCE, IU, Podemos, CGT, UGT, CC.OO, Fridays for Future, Greenpeace, Ecologistas en Acción, Desarma Madrid, Asamblea Antimilitarista de Madrid, Centre Delàs, Attac y Asamblea Internacional de los Pueblos. Todas ellas firman el «Manifiesto por la Paz, contra la cumbre de la OTAN», que acaba de ver la luz.

El documento sostiene que la reciente pandemia «ha desmontado la falacia de que necesitamos un sistema de seguridad militarizado. La Seguridad Humana tiene que ver con la necesidad de vivienda, comida, trabajo digno, agua potable, y sistemas de protección social que garanticen servicios públicos de calidad, un sistema de cuidados público, y con la exigencia de afrontar la emergencia climática, acabar con las desigualdades y con el desarrollo efectivo de los derechos humanos».

El Informe Social Mundial 2020 de las Naciones Unidas advierte de la creciente desigualdad, tanto en los países del Sur como en los del Norte Global, donde se exacerban las divisiones sociales. Más de dos tercios de la población mundial vive en países donde la desigualdad ha crecido. El 1% de la población más enriquecida tiene cada vez más recursos, mientras que el 40% de la más empobrecida obtiene menos de un 25% de ingresos.

Según las Naciones Unidas, con datos de 2019, más de 820 millones de personas pasan hambre y 2.000 millones sufren su amenaza, de ellas, el 70% son mujeres. El 26,4% de la población mundial no tiene asegurado un plato de comida al día y 80 millones de personas se han convertido en refugiadas al huir de las guerras, el 50% son mujeres y niñas susceptibles de sufrir violencia sexual o de caer en manos de las redes de trata. Por otro lado, como estructura militar que es, la OTAN es un ejemplo palmario de discriminación hacia poblaciones históricamente oprimidas (mujeres, comunidades del Sur global, colectivos LGBTIQ+, etc.), un freno a los intentos de poner la vida en el centro, como viene reclamando el feminismo desde hace años.

La institución y la militarización de la seguridad

Por todo ello, rechazan el envío de armas por parte del gobierno español a Ucrania, y demandan un compromiso de reducción del gasto militar. Por ello manifiestan que el «No a la Guerra» sigue siendo necesario más que nunca.

La OTAN es uno de los mayores impulsores de la carrera armamentística mundial, pero dicen que «es inaceptable que el gasto mundial en armamento en 2019 se estimase en 1,63 billones de euros, el 2,2% del PIB mundial (la cifra más alta desde la Guerra Fría). Debido a la estrecha colaboración de la Unión Europea con la OTAN, la Comisión Europea presentó en 2018 un presupuesto de 13.000 millones de euros para defensa durante el período 2021-2027.

Denuncian que la OTAN, «al no descartar el uso de armas nucleares, es un obstáculo para impulsar un Tratado Internacional para prohibir y destruir de forma controlada todo el arsenal mundial de armas de destrucción masiva (ABQ). La retirada de los EEUU, socio preferente de la OTAN, del Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF), abre de nuevo la posibilidad de un rearme incontrolado de armas nucleares tácticas».

El caso de España

España, además de no haber firmado todavía el TPAN, es el séptimo país productor de armas a escala mundial, por lo cual esta carrera armamentística de la OTAN, argumentan que le beneficia económicamente. «Necesitamos impulsar todas las iniciativas para hacer vinculantes tratados internacionales multilaterales que fomenten la prohibición de armas nucleares por parte de todos los países. También necesitamos hacer cumplir la legislación que prohíbe vender armas en caso de graves violaciones de DDHH».

Consecuencias ecológicas

Los ejércitos provocan daño medioambiental principalmente en tres niveles: las emisiones de CO2 por los combustibles fósiles que utilizan, los restos tóxicos de las guerras que destruyen ecosistemas y biodiversidad, y el daño directo a entornos naturales como campos de entrenamiento, que permanecen durante muchos años sin capacidad de regeneración. A pesar de todo, según recoge el manifiesto «las industrias militares de los países de la OTAN operan como salvaguarda de los intereses de las mayores corporaciones multinacionales contaminantes de carbono». En ese sentido, consideran «inadmisible que los EEUU, así como gran parte de los estados parte de la coalición, excluyan las emisiones militares de los inventarios nacionales de emisiones. La Unión Europea no se queda atrás. No existe un informe público sobre las emisiones de gases de efecto invernadero de los ejércitos nacionales de la UE y no se ha fijado un objetivo de reducción de emisiones». Más allá de esto, cualquier «plan lavador de cara» (greenwashing) de las fuerzas armadas «sólo responde a la vulnerabilidad que les genera la dependencia de unos combustibles fósiles que se agotan. En palabras del exsecretario de la Armada de EEUU: «Avanzamos hacia los combustibles alternativos para hacernos mejores combatientes».

La Cumbre de Madrid

La cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la OTAN que se celebrará los días 29 y 30 de junio, dicen que «parece pretender reeditar una nueva estrategia de Guerra Fría». En 2021, la OTAN aprobó su Plan de Acción para la Seguridad y el Cambio Climático para preparar una nueva refundación en Madrid. «Los países de la OTAN, conscientes del reto que supone la crisis climática, se preparan para apropiarse de las últimas fuentes de petróleo y de gas, y de los recursos necesarios para afrontar el colapso energético y dar una respuesta militarizada a las migraciones climáticas convirtiendo el norte en una fortaleza, mediante agencias como la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas (Frontex). La transición ecológica que plantean los gobiernos del norte es colonial e irrealizable en términos de límites naturales del planeta. La OTAN, por tanto, representa la respuesta militarista y colonialista. Nosotras optamos por una alternativa justa y solidaria».

El futuro

Entienden que se necesita avanzar avanzar hacia el fin del intervencionismo militar, hacia modelos de justicia social, hacia la justicia climática y hacia un sistema de seguridad desmilitarizado, basado en la prevención diplomática de los conflictos, la multilateralidad y el cumplimiento de la Carta de las Naciones Unidas. «La propuesta de militarización de la OTAN va acompañada de un despliegue militar de EE.UU por todo el mundo que rechazamos, incluidas las bases en nuestro país de Rota y Morón«.

También se refieren a la postura de la ciudadanía que ha demostrado ser «pacifista, contraria a la guerra y a la carrera armamentista. Desde la desobediencia civil de los objetores de conciencia frente al servicio militar obligatorio hasta las grandes manifestaciones contra la guerra, nos hemos posicionado con métodos y objetivos en las antípodas de los que defiende y se arroga la OTAN».

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