Llegada al Puerto de Pariacabo ESA

Pocas misiones espaciales científicas han sido tan esperadas como la del telescopio espacial James Webb (Webb). Como el próximo gran observatorio espacial científico después del Hubble, Webb se ha diseñado para resolver preguntas sin respuesta sobre el universo e investigar más allá de nuestros orígenes: desde la formación de estrellas y planetas, hasta el nacimiento de las primeras galaxias en el universo primigenio. 

Todo lanzamiento requiere una planificación y preparación meticulosas. En el caso del Webb, este proceso se inició hace unos 15 años. Su llegada al Puerto de Pariacabo representa un hito importante en la campaña de lanzamiento del Ariane 5. 

Webb llegó desde California a bordo del buque MN Colibri que navegó por el Canal de Panamá hasta la Guayana Francesa. La poca profundidad del río Kourou se dragó expresamente para garantizar una travesía sin obstáculos y el buque siguió el recorrido de la marea alta para llegar a salvo al puerto.

Aunque el telescopio solo pesa seis toneladas, tiene más de 10,5 metros de altura y casi 4,5 metros de ancho en posición plegada, se transportó en posición plegada en un contenedor de 30 metros de largo que, con el equipo auxiliar, pesa más de 70 toneladas. En esta misión tan excepcional, se incluyó un vehículo articulado pesado a bordo del buque MN Colibri para transportar con cuidado el telescopio Webb a la base espacial. 

Más de cien especialistas participan en el lanzamiento del telescopio Webb

Las instalaciones de preparación de la base espacial están listas para la llegada del Webb. Como una protección añadida frente a la contaminación, las salas blancas incluyen paredes adicionales de filtros de aire y se cubrirá el telescopio Webb con una cortina especial una vez se monte en el cohete.

En esta campaña de lanzamiento intervienen más de 100 especialistas. Los equipos trabajarán de forma independiente para preparar el telescopio y el vehículo de lanzamiento. Posteriormente, formarán un equipo conjunto para acoplar el telescopio al cohete y, de este modo, conseguir un despegue histórico. 

Una vez el telescopio Webb llegue a la base espacial, comenzará la fase de desembalaje en el interior de una instalación dedicada a la preparación de vehículos espaciales y se examinará para garantizar que no se haya dañado durante el viaje y que esté en óptimas condiciones de funcionamiento.

De forma paralela a los preparativos del telescopio Webb, se reunirán las piezas del cohete Ariane 5 procedentes de Europa en el edificio de integración del vehículo de lanzamiento. El potente lanzador europeo de carga pesada y gran fiabilidad tiene una excelente trayectoria de más 100 lanzamientos y tres décadas. El amplio carenado del Ariane 5, de 5,4 metros de diámetro y 17 metros de altura, ofrece espacio suficiente para los componentes plegados de la nave espacial, parasol y espejos del telescopio Webb. 

El cohete Ariane 5 es idóneo para satélites científicos con una capacidad probada para el envío de misiones al segundo punto de Lagrange (L2). Ariane 5 liberará a Webb directamente en una trayectoria hacia L2 en la que continuará durante cuatro semanas, llegando finalmente al punto L2 que se encuentra cuatro veces más lejos que la distancia entre la Luna y la Tierra

Una vista aproximada del despliegue del telescopio Webb

Algunas adaptaciones específicas hacen que el cohete Ariane 5 sea perfecto para el telescopio Webb. Entre ellas, se incluye la adaptación de los puertos de ventilación en la base del carenado que serán forzados a abrirse por completo durante el vuelo. El carenado —la cofia del cohete— protegerá al telescopio Webb del ruido del despegue y durante su recorrido por la atmósfera terrestre. Sus puertos de ventilación permitirán una despresurización sumamente suave del carenado desde la presión del suelo hasta el vacío durante el vuelo. Posteriormente, y para evitar el sobrecalentamiento de cualquiera de los elementos del telescopio Webb, Ariane 5 realizará una maniobra de rodamiento desarrollada especialmente para garantizar que todas las piezas del satélite se expongan por igual al sol. Una batería adicional proporcionará energía suficiente para impulsar la etapa superior después de soltar el telescopio, distanciándolo de forma segura del Webb.

En primer lugar, y a tan solo 5 grados al norte del ecuador, los cohetes que se lanzan aquí pueden beneficiarse del «efecto tirachinas» debido a la velocidad de rotación de la Tierra, lo que permite aumentar su rendimiento ya que viajan a más de 300 m/s cuando despegan. Además, un océano abierto hacia el este y el norte ofrece una amplia variedad de posibles trayectorias de lanzamiento alejadas de las zonas pobladas. Por último, esta región presenta un riesgo muy bajo de ciclones o terremotos, lo que resulta de gran importancia cuando se llevan a cabo operaciones tan delicadas.

«Webb es un excelente ejemplo de trabajo en equipo y cooperación internacional. Damos la bienvenida a Webb y a nuestros socios al Puerto Espacial Europeo de la Guayana Francesa para continuar esta aventura hacia un emocionante despegue a bordo del Ariane 5 y para compartir los numerosos avances científicos de Webb que están por venir.», ha comentado Daniel Neuenschwander, director de transporte espacial de la ESA. 

En colaboración con sus socios, la ESA se ha hecho cargo del desarrollo y cualificación de las adaptaciones del Ariane 5 para la misión Webb, así como de la contratación del servicio de lanzamiento. 

Webb es una colaboración internacional entre NASA, la Agencia Espacial Europea, ESA y la Agencia Espacial Canadiense, CSA.

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