El expresidente Leonel Fernández, y su partido Fuerza del Pueblo, están practicando las mismas estrategias que las formaciones europeas lideradas por Marine Le Pen, Santiago Abascal o Matteo Salvini, por citar algunos, o el populismo trumpista de organizaciones como los Proud Boys en Estados Unidos.

El populismo es la expresión del fracaso de la política y Leonel Fernández está demostrando que es un político amortizado que vive separado de la verdadera realidad del pueblo, a pesar de que, después de 12 años en el poder, debería conocer lo que supone ser el Jefe del Estado dominicano.

A principios de este mes de julio, Leonel no tuvo otra ocurrencia populista que afirmar que su partido, Fuerza del Pueblo, se opondría al reajuste de la tarifa eléctrica cada tres meses. El expresidente dominicano afirmó que esta medida perjudicaría a los pequeños y medianos empresarios.

Sin embargo, además de que ese pacto fue firmado por el PLD cuando él presidía ese partido, demuestra que Leonel no se entera de la realidad que viven tanto los hogares como las empresas dominicanas. ¿Qué pensaría Leonel si las tarifas se revisaran diariamente como ocurren en gran parte de los países del mundo? Lo dicho, el expresidente no tiene ni idea y que no ha aprendido nada de su reciente viaje a España en el que mantuvo distintas reuniones, entre la que destacó la recepción que le brindó el Partido Socialista Obrero Español, la formación política del presidente Pedro Sánchez. Leonel debió venir prendado por la amabilidad de Hanna Jaloul, la secretaria de Política Internacional del PSOE pero, evidentemente, no aprendió nada.

El populismo consiste en decir lo que la gente quiere escuchar, sea verdad y, sobre todo, potenciar su propagación si es mentira. En eso se ha convertido Leonel Fernández, en un populista sin ningún tipo de escrúpulo que es capaz de renegar incluso de los pactos que firmó el partido que gobernaba y que él presidía.

La propaganda que acompaña a Leonel Fernández está vinculada a la imposibilidad de presentar argumentos reales con los que hacer una labor de oposición democrática.

En una situación de inflación global, en un escenario de crisis energética mundial, la prioridad está en buscar el modo de que el pueblo sufra cuanto menos posible las consecuencias de los juegos de los poderosos, tanto bélicos como económicos. En una situación de crisis global, en los temas que importan y afectan a toda la ciudadanía, los políticos de clase no se acompañan de palmeros mediáticos ni de altavoces manipulados por los estómagos agradecidos para alcanzar el poder del modo que sea. Los políticos saben cuando hay que dejar los juegos partidistas para dar un paso al frente y hacer política de Estado. Leonel está demostrando un síndrome de Hubris de manual y eso es muy peligroso para el pueblo dominicano. 

La crisis energética mundial está afectando a todos los países del mundo. La diferencia estriba en cómo cada gobernante afronta y, sobre todo, los recursos de los que se dispone el propio país desde el punto de vista de materias primas. Evidentemente, no es lo mismo un Estado productor de petróleo o gas que uno que tiene que importarlo. No es lo mismo un país con independencia energética que otro que no dispone de ella.

En los segundos casos, evidentemente, el precio de los diferentes tipos de energía siempre será más caro en una situación de normalidad, cuanto más si se ha generado una crisis a nivel mundial.

El problema está en que las cifras no engañan, salvo que haya personajes que pretendan manipularlas para conseguir un interés personal, político o empresarial.

República Dominicana no es un país productor de petróleo o gas. Tampoco tiene, al igual que ocurren en la práctica totalidad de las islas del mundo, independencia energética. Esta es la razón por la que los ciudadanos de los estados insulares están sufriendo mucho más la crisis energética porque los precios se encarecen respecto a los países continentales por la mera imputación de costes de transporte.

En este punto es donde los gobernantes tienen que demostrar que trabajan para el pueblo o para otros intereses. En España, por ejemplo, cuando un exministro de Economía fue increpado durante una comisión parlamentaria por determinados movimientos permitidos desde el gobierno, su respuesta fue «es el mercado, amigo», y con esa frase quedaron justificadas muchas cosas que eran injustificables desde el punto de vista social y popular.

Ante una situación de crisis global, como la actual, los gobernantes, salvo los directamente implicados en las causas, saben que no son responsables de consecuencias como la elevada inflación o la falta de suministros. Sin embargo, los partidos de la oposición, con su oportunismo chabacano, con estrategias de comunicación propias de trileros y con la manipulación constante de los hechos y las cifras intentarán ganarse lo que no consiguieron en las urnas. Además, y esto es muy peligroso para los sistemas democráticos, cada vez están utilizando más los sistemas de propaganda del gerifalte nazi Joseph Goebbels o del estalinista Georgi Aleksandrov, es decir, ganarse al pueblo a través de los principios de la mentira aplicados en los regímenes autoritarios más duros de la historia. Eso está pasando ahora en República Dominicana.

Abinader, todo por el pueblo y para el pueblo

El Jefe del Estado del país caribeño, Luis Abinader, llegó al poder en agosto de 2020 en medio de la pandemia del Covid-19 y ya demostró que iba en serio a la hora de cumplir los compromisos de una nueva forma de gobernar basada en la búsqueda prioritaria del bienestar de la ciudadanía.

Abinader aplicó un sistema de vacunación por el que ha sido internacionalmente reconocido en eventos tan importantes como el Foro de Davos en Suiza o la Cumbre de las Américas organizada por el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden. Sin embargo, esa estrategia de vacunación tuvo un retorno directo desde el punto de vista económico y social, puesto que República Dominicana recuperó antes que los países de Latinoamérica y Caribe su dominio en el sector turístico, ofreciendo a los visitantes internacionales unos entornos seguros donde disfrutar de sus vacaciones sin riesgos de contagio, incluso con la llegada de nuevas variantes de coronavirus que frenaron la recuperación en otros países en América o en Europa.

Esos entornos seguros creados por Abinader, además, han sido clave para abrir nuevas rutas aéreas desde países de los que hasta la llegada del actual presidente dominicano no se recibían visitantes. Además, se han ampliado las rutas desde Estados Unidos o la Unión Europea.

La excepción dominicana

En el verano de 2021 comenzó una crisis energética global que provocó que los precios tanto de la electricidad como de los carburantes entraran en una tendencia alcista. La invasión de Ucrania por parte de Rusia y las posteriores sanciones impuestas por Estados Unidos, la Unión Europea y el Reino Unido incrementaron esa situación inflacionaria.

La subida de los diferentes índices de precios al consumo en todos los países del mundo se está intentando frenar por todos los gobernantes con mayor o menor éxito. La realidad es que lo que provoca esa inflación es el precio de la energía, que está siendo aprovechada por, por ejemplo, las grandes petroleras para incrementar artificialmente la situación actual.

En España y Portugal, por ejemplo, para rebajar el precio de la factura eléctrica se alcanzó un acuerdo con la Unión Europea para topar el precio del gas, que tanto influye a la hora de generar energía en las centrales eléctricas. Es lo que se ha llamado la «excepción Ibérica».  Sin embargo, en España, esa medida sólo afecta a los hogares que tienen contratada la tarifa regulada y no a los que pagan su factura a través del mercado eléctrico.

En República Dominicana también se está produciendo una excepción que ha colocado al país caribeño con unos precios, tanto de la energía como de los carburantes, que está provocando que muchos países se estén empezando a fijar en lo que Abinader está implementando en favor de su pueblo.

Sin embargo, la oposición ahora mismo está aplicando el más absoluto populismo para poner al pueblo en contra de su gobierno en medio de una crisis global que está afectando a todo el mundo. El precio de la electricidad en República Dominicana está entre los más bajos de los países de Latinoamérica y, por supuesto, es muy inferior al de potencias como Estados Unidos, Reino Unido, España, Italia, Japón, Canadá, Francia o Alemania, por citar algunos.

Hay que tener en cuenta que la media mundial del precio de la electricidad es de 0,130 dólares el KwH. Por tanto, la gestión de Luis Abinader ha colocado las tarifas eléctricas para las familias por debajo de la media mundial.

Sin embargo, el presidente dominicano también estaba atado por un pacto que fue firmado en el año 2018 entre los partidos políticos y durante el gobierno del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) para aplicar una transición eléctrica hasta alcanzar una tarifa de referencia. Este pacto, sin embargo, no fue cumplido por el PLD que prefirió continuar con sus políticas populistas que sólo estaban orientadas a mantener el gobierno en 2020. 

Abinader es un presidente que cumple lo que se pacta a nivel de Estado y, tal y como declaró Milton Morrison, director general de Edesur Dominicana, «el presidente Luis Abinader lo único que está haciendo es ser respetuoso de cumplir un pacto que en el año 2018 debió aplicar el gobierno del PLD, quien prefirió jugar a politiquería y no aplicarlo, para no darle el frente al pueblo dominicano. Leonel Fernández, Fuerza del Pueblo, y el PLD están descalificados porque ellos firmaron el desmonte de la tarifa eléctrica que el pueblo dominicano está viviendo».

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