Hasta hace un mes era casi un desconocido para el mundo. En cambio, las fascinantes imágenes en directo las 24 horas del día de ese gigante rugiendo y expulsando lava hasta alcanzar el mar, y de forma paralela, la tragedia para las gentes de La Palma -paradojas de la vida- han colocado al volcán Cumbre Vieja en el foco mediático. 

Los millones de visitantes de La Palma acostumbran a pasear por la conocida “Ruta de los Volcanes”. Esta senda recorre los conos volcánicos más importantes del Parque Natural de Cumbre Vieja, que se extiende desde el centro al sur de la isla. Desde estos parajes es posible observar las coladas volcánicas prehistóricas hasta las más recientes: en 1949, la erupción del San Juan y en 1971, el Teneguía. 

Estos paisajes acogen diversas especies vegetales y animales protegidas. Destacan el pino canario, el fayal-brezal, la laurisilva o los matorrales de montaña. También es posible observar palomas de la laurisilva, gavilanes, aguilillas, grajas y diversas comunidades de vertebrados e invertebrados.

A las pérdidas económicas (viviendas, tierras de cultivo, locales, negocios, instalaciones, etc.) y el desalojo de los habitantes de las localidades cercanas hay que sumar la devastación de la biodiversidad que ha provocado el Cumbre Vieja.

El 19 de septiembre, a las 15:13 de la tarde, comenzó la pesadilla que mantiene en vilo a los palmeros. Desde entonces una ola de solidaridad y las ayudas anunciadas por el Gobierno intentan aliviar las heridas de un pasado perdido en los recuerdos que han quedado sepultados bajo la lava.  Transcurrido este tiempo “nada parece indicar que el volcán haya agotado sus reservas”, comenta David Calvo, portavoz del Instituto Vulcanológico de Canarias (INVOLCAN).   

“Sigue muy activo. La última noche ha sido especialmente activa en cuanto a emisión de lavas y estamos muy pendientes de la llegada de una nueva colada de lava al acantilado de Tazacorte, con lo que probablemente veamos la formación de otra nueva fajana en las próximas horas. Dentro de la estabilidad que ha mostrado la erupción en estas dos semanas su actividad sigue siendo muy alta”, explica.

De hecho, La Palma volvió a registrar anoche un nuevo terremoto de magnitud 4,8 con epicentro en Villa de Mazo a 39 kilómetros de profundidad,  el  mayor desde que erupcionó el volcán, según el Instituto Geográfico Nacional. 

Las cifras de la tragedia ascienden ya a 800 hectáreas afectadas, 1.956 edificaciones destruidas, según los datos del programa europeo Copernicus, y más de 7.000 desalojados. La colada que rodea por el suroeste la montaña de La Laguna se encuentra a menos de 100 metros del mar.

Desde la Dirección del Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias (PEVOLCA) indican que cuando llegue a esta zona, se procederá al confinamiento de los núcleos de San Borondón, La Condesa, Marina Alta, Marina Baja y el núcleo de Tazacorte, en previsión de la emisión de gases que produzca el contacto de la lava con el mar. En cuanto a la calidad del aire, la capa de inversión térmica seguirá en cotas bajas hasta el próximo día 22, lo que impide la dispersión de gases y partículas en suspensión y afecta especialmente a El Paso. 

David Calvo, portavoz del Instituto Vulnanológico de Canarias

Ahora lo fundamental para los expertos de INVOLCAN es seguir la traza del dióxido de azufre  “que es un buen indicador de la cantidad de magma o de la actividad del magma ahí abajo. Y por ahora no parece indicarnos que el volcán vaya a dar tregua. Nos estamos moviendo siempre por encima de las 10.000 toneladas diarias que es un valor altísimo y pocas veces visto en erupciones estrombolianas. Por tanto, a corto plazo el volcán no va a cambiar de dinámica. Ahora ya, meternos en disquisiciones de si meses o semanas es muy difícil hacer una previsión”. 

Los comportamientos que ha experimentado el Cumbre Vieja a lo largo de sus primeros treinta días de actividad han sido múltiples. Desde grandes explosiones y emisión de gases a la apertura de varias bocas, el derrumbamiento parcial de una parte del cráter, coladas de lava unas veces más espesa y otras más líquida, el tremor continuo, o la salida de rocas del tamaño de un edificio. De sus entrañas surge “un material basáltico típico de volcanes oceánicos como es  Cumbre Vieja. Una zona de punto caliente donde lo que asciende son bolsas de magma del manto superior, con lo cuál estamos hablando de magmas muy básicos, con mucha fluidez como hemos visto estos días. Siempre se mueve en torno a los 1.200 grados, que está en el rango alto de temperatura de los basaltos. Y fundamentalmente, creo que las coladas de lavas y las cenizas están siendo las protagonistas. Sobre todo la ceniza está sorprendiendo algo más, por la gran cantidad que se emite y que deja un paisaje absolutamente de otro planeta”, dice Calvo.

Pero ¿qué impactos está generando el material que expulsa el volcán?

“En cuanto a impacto ambiental, la calidad del aire a nivel local ha empeorado mucho con la erupción por la emisión del dióxido de azufre. Pero también se han detectado en algunas zonas niveles altos de arsénico. Con la entrada de la lava en el mar se han producido muchos penachos que iban muy cargados de clorhídrico. Se han llegado a medir 50 toneladas diarias en la fajana, lo cuál es una auténtica barbaridad. Y después  hay un hecho desde el punto de vista ecológico y paisajístico que es la destrucción de la cubierta vegetal. Donde están cayendo las cenizas -ya no sólo por donde pasan las coladas que hay una destrucción absoluta- se está produciendo una destrucción de la cubierta vegetal de la isla importantísima. Y al fin y al cabo la ceniza está muchísimo más dispersa que las coladas de lava. Hace unos días calculamos que la emisión de ceniza sin contar con la que hay en el cono se acerca a los 100 millones de metros cúbicos con espesores de varios metros que han destruido bosques, pinares y zonas de matorral costero. Unos cambios paisajísticos a nivel de ecosistema que tienen difícil recuperación”, comenta. 

En las zonas donde la ceniza no es muy exagerada se producirá una fertilización del territorio, “pero ahora es imposible determinar nada positivo por la violencia de la erupción. Quizás con el tiempo esa fertilización con esos minerales sea positiva”.

Respecto a la biodiversidad de estas islas explica que “obviamente la fauna local a nivel terrestre ha sufrido, en especial los invertebrados que viven en antiguos tubos de lava. Y a nivel marino es donde se produce la mayor afección en aquellos organismos que están fijados a roca y que con la construcción del delta nuevo, de la fajana y la entrada de la lava en el mar se ha producido una devastación absoluta en esa zona, porque hay que pensar que la entrada de la lava en el mar produce una acidificación muy importante del entorno marino. A estas alturas no hay datos exactos, pero la experiencia de la erupción submarina de El Hierro sí que nos habla  de una importante destrucción del ecosistema, pero también de  una recuperación mucho más rápida de lo que se pensaba en un principio”, relata.  

En cuanto al omnipresente debate en redes sociales y tertulias de la posible relación entre la erupción del volcán y el cambio climático, David Calvo asegura que “un volcán no se ve influenciado por el cambio climático, pero al revés un volcán sí puede tener mucho que decir de los cambios climáticos globales. Obviamente no están ligados a una actividad antrópica, ni a la actividad del hombre, pero grandes erupciones pueden tener importantes consecuencias en el clima. La última gran erupción que afectó al clima fue la del Pinatubo, en Filipinas, en 1991, donde la temperatura bajó un grado o grado y medio. Esta erupción evidentemente es pequeña comparada con estas grandes erupciones del Anillo de Fuego del Pacífico, pero habrá que estudiar en un futuro si estas emisiones de dióxido de azufre tienen algún impacto a nivel local a la hora de reflejar la luz solar que llega. Al final no deja de ser un aerosol con una capacidad de absorción importante del espectro visible y puede tener una cierta influencia a nivel local, pero ¿el cambio climático como tal influye en que haya más o menos erupciones? Eso está demostrado que no”.

Las emisiones de CO2  no son lo que más preocupa, pues “todo lo que un volcán pueda emitir de CO2 se va a disolver de forma muy imperceptible en el cómputo anual de CO2. Hoy el ser humano emite mucho más CO2 de lo que emiten los volcanes y a pesar de que el Cumbre Vieja pueda estar emitiendo medio millón de toneladas diarias, no tiene mayor efecto, porque ahí sí que es cierto que la mano del hombre tiene mucho más impacto. Y al final no deja de ser una fuente natural de contaminación que entra dentro de lo previsible. Si no es Cumbre Vieja hoy, mañana puede ser un volcán en las Aleutianas o en Indonesia” 

Interés por la vulcanología

Al día hay 25 o 30 volcanes en erupción por el mundo. El Cumbre Vieja ha puesto a la vulcanología en el centro de atención, pero existen muchas otras erupciones en distintas zonas del planeta. Sólo Indonesia tiene 130 volcanes activos. “Es decir que al día siempre hay alguno que tiene una explosión o está en actividad continuada. Lo mismo pasa con Japón, Filipinas y toda esta zona del Anillo de Fuego. Ahora mismo no hay una actividad volcánica superior a la normal en el planeta. Le ha tocado al Cumbre Vieja como en otra ocasiones le toca al Etna o al volcán de Islandia que ha entrado en erupción estos meses atrás. Está dentro de la normalidad”.

Volcanes peninsulares

La erupción del Cumbre Vieja ha venido a recordar que también existen zonas volcánicas en la Península. “Son vestigios de una actividad pasada. Quizás la única zona que mantiene algo de actividad es el Campo de Calatrava en Ciudad Real, donde nosotros hemos trabajado junto al Grupo de Vulcanología de la Universidad de Castilla La Mancha y donde a veces vemos estos chorros de agua que salen en los campos, empujados por un CO2 que está atrapado desde hace mucho tiempo y que tiene un origen volcánico, pero no hay ahora mismo capacidad de plantearnos un escenario eruptivo en las zonas volcánicas peninsulares, porque excepto la zona del Campo de Catalatrava, el resto son zonas que tuvieron una actividad hace muchísimo tiempo y no parece que nos vayan a dar una sorpresa”. 

Son zonas que a partir de ahora podrían despertar un interés turístico. “Después de lo sucedido en La Palma la gente se dará cuenta de que hay unos paisajes volcánicos que también se pueden visitar y, probablemente, hasta les venga bien entre comillas este tipo de primeras planas en los medios para llamar la atención turística. Son zonas preciosas como la Garrotxa en Cataluña, por ejemplo”, concluye David Calvo.

Mientras, la lava sigue su camino y ya ha llegado a la zona urbana del barrio de La Laguna donde amenaza a su casco histórico.  

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