El accidente del buque OS 35, que transportaba hierro, y que colisionó contra el metanero Adam LNG en el Estrecho no es un caso aislado. Ya en agosto de 2008, un barco de chatarra, el New Flame, chocó con un petrolero, el Torm Gertrud, muy cerca de Gibraltar y se hundió en la zona. El hundimiento provocó un derrame de fuel y otros productos químicos. Más buques, como el Samotrakiel Tawe o el Fedra han seguido la misma suerte a lo largo de estos últimos años. 

La realidad es que la bahía de Algeciras registra un tráfico de los más intensos del mundo, y no sólo por su situación geográfica privilegiada o por carga y descarga en sus puertos: los buques van a repostar combustible en la bahía, mediante lo que se denomina bunkering, en el argot náutico. Cargar combustible en el mar es una maniobra muy arriesgada que puede provocar vertidos de hidrocarburos. 

Hoy, la bahía de Algeciras es básicamente la gasolina low cost marítima donde se cargan miles de barcos todos los años desde gabarras o gasolineras flotantes, sin las condiciones de seguridad necesarias y a un precio menor que en otros puertos. El motivo es que Gibraltar ofrece precios más económicos por el combustible gracias a ventajas fiscales y a no cumplir los protocolos de prevención de polución (Marpol). Ya se sabe: menos impuestos para el bien común, menos costes en la operación de transferencia de combustible, más lucro para las compañías fósiles.

“La mejor barrera contra la contaminación de las playas de la bahía de Algeciras sería un acuerdo entre los gobiernos de Gibraltar y el español para poner límites al bunkering mafioso en sus aguas”, explica Francisco del Pozo, coordinador de combustibles fósiles de Greenpeace. “Hace casi 20 años del desastre del Prestige y seguimos haciendo como si el hecho de que el 90 % del comercio mundial y más del 50 % del gas se muevan por mar no tiene consecuencias sobre el ecosistema y el clima”.

La crisis energética ocasionada tras la invasión de Putin contra Ucrania y el corte del suministro del gas ruso hacia Europa está convirtiendo a España en la gran vía de entrada de gas para Europa. Así, las siete plantas regasificadoras en territorio español recibieron en 2021 un total de 254 buques anuales, cantidad que se prevé que aumente en las actuales circunstancias geopolíticas, lo que incrementa los riesgos de accidente y las emisiones.

“Es sorprendente que una zona que tiene tantos espacios naturales cerca, Zonas Especiales de Conservación (ZEC) y áreas que están integradas dentro de la red Natura 2000, que además es zona de paso de cetáceos -como delfines, calderones, orcas- y un espacio de migración de aves, sea una zona que se expone al peligro a diario por el transporte de mercancías peligrosas. Desde Greenpeace consideramos imprescindible que se proteja la biodiversidad para aumentar su resiliencia ante desastres ecológicos como este”, sostiene Celia Ojeda-Martinez, responsable del área de biodiversidad, Greenpeace. Y añade: “Nuestra dependencia de los combustibles fósiles nos hace poner en riesgo zonas de elevada biodiversidad que nos pueden proteger ante los efectos del cambio climático”.

En general un vertido, como el que hemos visto estos días, afecta al medio marino, a las especies y hábitats que allí viven. No sólo se pone en peligro especies animales, también sectores vitales como la pesca cuyas afección puede durar años. En este caso, es curioso que la “gasolinera” está localizada en un área rodeada de zonas protegidas y un enclave muy importante de migración de especies marinas y de aves. Esta zona es el hábitat de numerosas especies como las colonias de coral rojo o la fanerógama Cymodocea nodosa. Además se está poniendo en riesgo a una importante colonia de delfines comunes, delfines mulares, calderones comunes, calderón listado, orcas, y cachalotes y rorcuales comunes que utilizan esta zona como paso. Al ser una zona de tránsito de aves migratorias esto puede amenazar a muchas especies como el milano negro, la cigüeña blanca y el abejero europeo. También la pardela cenicienta, la pardela balear y el alcatraz atlántico. 

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