Los diputados cuneros han sido una constante en la democracia española y así seguirá siendo la próxima legislatura. Aznar, Rubalcaba o Fernández de la Vega empezaron como ‘paracaidistas’ en el Congreso, práctica que no han evitado los partidos emergentes y que sí se esfuerza por erradicar el PSOE de Pedro Sánchez.

«Dicho de un candidato o diputado a Cortes: Extraño al distrito y patrocinado por el Gobierno». La RAE no ha actualizado la acepción de cunero, que en su diccionario sigue asociada a las prácticas caciquiles de la España del turnismo, pero nuestra clase política sí lo ha hecho. Hoy no hay patrocinios gubernamentales ni compra de votos, si bien los partidos continúan asegurando escaños a ciertos candidatos con el añejo recurso de postularlos por circunscripciones donde más fácil lo tienen sus siglas, aunque los susodichos no tengan vinculación con esa tierra. La maniobra desvirtúa un sistema que prima a los territorios menos poblados para que no caigan en la irrelevancia, acentuando la disfunción que ha llevado a que en la práctica importe poco la procedencia del diputado y pese ante todo el color de su formación.

La presentación de candidatos cuneros desvirtúa un sistema que prima a los territorios menos poblados

El cántabro Alfredo Pérez Rubalcaba lideró la lista gaditana del PSOE en 2008, el vallisoletano José María Aznar la abulense de AP en 1982 y el madrileño Alberto Ruiz-Gallardón trató de ser senador por Palencia bajo las siglas de AP en 1986. Los vientos de regeneración política que soplan en España no han erradicado esa costumbre y el 20-D de nuevo habrá un gran número de cuneros -también llamados paracaidistas-, si bien es cierto que el PSOE de Pedro Sánchez apenas ha incurrido en la práctica.

El PP fue el partido que más tardó en confeccionar sus candidaturas, fiel a la costumbre marianista de agotar los tiempos. En esta ocasión Génova tenía excusa, pues debía hilar muy fino para amortiguar las tensiones internas de dejar sin escaño a varios de los diputados que esta legislatura han compuesto el Grupo Popular más numeroso de la democracia. De 185 escaños pasarán a 120-140, según los sondeos, por lo que la importancia de ir arriba en las listas populares es crucial.

A tenor de lo publicado ayer en el BOE, nueve de los que las liderarán (17,3%) lo harán por provincias que les son ajenas, mientras otros cuatro concurrirán en tierras de acogida o con las que tienen cierta vinculación, aunque no nacieran allí. Y ello sin contar la plancha por Madrid, que tradicionalmente lidera el candidato a La Moncloa, rodeado de su núcleo de confianza.

Hernando, 22 años en el Congreso por Almería

Así, su último portavoz parlamentario, Rafael Hernando, se presentará por Almería por séptima vez, pese a ser oriundo de Guadalajara. Hernando lleva 22 años representando a los almerienses en el Congreso, aunque previamente no había tenido ninguna vinculación con Andalucía: estudió en Madrid, fue concejal de su ciudad natal entre 1983 y 1987 y luego parlamentario castellanomanchego y senador por Guadalajara. Los populares no acusan ningún tipo de desgaste por presentar a un paracaidista en esta provincia, que aporta seis escaños y vota mayoritariamente al centro derecha.

El palentino Casado se presenta por Ávila, el leonés Bermúdez de Castro por Salamanca y el madrileño Catalá por Cuenca

Además de Almería, Génova ha optado por cuneros para liderar sus candidaturas en otros ocho territorios: Palencia, Ávila, Salamanca, Burgos, Toledo, Cuenca, Alicante y Ceuta. Uno de los dirigentes populares de mayor proyección, el palentino Pablo Casado, repetirá por la provincia abulense pese a quedar vacante en esta ocasión el liderazgo en su tierra, que ocupará el ministro de Educación y Cultura, Íñigo Méndez de Vigo. La maniobra deja fuera de juego a Enrique Martín, expresidente de la Diputación palentina y parlamentario esta legislatura, que ha criticado el veto a su persona. Ignacio Cosidó y Celinda Sánchez tampoco repiten.

Por Salamanca volverá a concurrir el leonés José Antonio Bermúdez de Castro, como ocurre desde 1996. Este jurista, peso pesado del Grupo Parlamentario Popular, cursó sus estudios universitarios en esa provincia, aunque luego se desvinculó al entrar en la política autonómica madrileña. Bermúdez de Castro comenzó a representar a los salmantinos en la Cámara Baja hace 19 años y así seguirá siendo al menos una legislatura más. En Burgos, el cabeza de cartel popular será el madrileño Jaime Mateu, que en los últimos años ha sido senador por esa misma provincia. Antes de eso, Mateu había ocupado distintos cargos en la Junta de Castilla y León en Burgos, por lo que su grado de cunerismo es considerablemente menor al del resto.

Como lo es el de la número dos del PP, María Dolores de Cospedal, que lidera la lista de Toledo. Cospedal nació en Madrid y creció en Albacete, de donde es oriunda su famila. Tras estudiar y desarrollar su carrera profesional en Madrid, se embarcó en la política autonómica castellanomanchega en 2007, llegando a presidir la comunidad de 2011 a 2015. Ahora cambia de nuevo el rumbo para representar a los toledanos en el Congreso, tras especularse que podría ir en la lista madrileña o liderar la albaceteña.

Juan Bravo lleva apenas tres años en Ceuta pero ya ha sido el elegido para ocupar el único escaño que corresponde a la ciudad autónoma, que con toda seguridad irá a parar de nuevo al PP. Nacido en Palma de Mallorca, Bravo fue en 2012 designado delegado de la Agencia Tributaria en Ceuta. Dos ministros completan la nómina de cuneros populares: José Manuel García Margallo en Alicante y Rafael Catalá en Cuenca. Ambos son madrileños -si bien el primero puede considerarse valenciano de adopción- y tienen garantizado un hueco en las próximas Cortes Generales. Tampoco Ana Pastor, Jorge Fernández Díaz, Eloy Suárez ni Teófila Martínez nacieron en Pontevedra, Barcelona, Zaragoza y Cádiz, aunque tienen un arraigo más que suficiente en esas provincias, por lo que no cabe incluirlos en el equipo de paracaidistas del PP.

Sánchez acaba con el paracaidismo

El PSOE, por su parte, se ha cuidado mucho de no incurrir en esa práctica ante el 20-D. Aunque Ferraz ha vetado a candidatos electos en sus respectivas provincias, como la orensana Laura Seara o el palentino Julio Villarrubia, y ha soliviantado a parte de la federación madrileña con la inclusión de independientes en la lista de Sánchez, no ha abusado del paracaidismo que en otras ocasiones llevó, por ejemplo, a la valenciana María Teresa Fernández de la Vega a Segovia o a los madrileños Antonio CamachoGregorio Peces-Barba a Zamora y Valladolid, respectivamente.

Lo más parecido a un cunero que hay en las candidaturas socialistas es la dirigente vallisoletana Luz Rodríguez, que liderará la plancha de Guadalajara. Rodríguez -que milita en el PSOE castellanomanchego desde hace años y fue consejera de Trabajo de José María Barreda- fue desplazada de la lista por Madrid para hacer hueco a Irene Lozano y aprovechó la vacante dejada en la citada provincia castellana por el imputado Pablo Bellido. Tampoco nacieron en las circunscripciones por las que se presentan, aunque acreditan una gran vinculación con ellas, los candidatos de Salamanca, Alicante y Badajoz.

Más paracaidismo hay en los partidos emergentes. Podemos realizó en julio un polémico proceso de primarias que garantizó a Pablo Iglesias un grupo parlamentario de fieles, como en su momento relató este diario. A los fichajes de última hora -varios de ellos no exentos de controversia- se ha unido la confección final de las planchas moradas, con un alto porcentaje de cuneros en los puestos de cabeza. El proceso ha ido aparejado de importante contestación interna en el País Vasco -donde dimitió la dirección del partido por las injerencias de Madrid-, Huesca -el círculo local también renunció- o Andalucía -donde más lejos han llegado las tensiones-.

Los sevillanos copan las listas de Podemos en Andalucía, cuya confección ha desatado una importante crisis interna

Tres sevillanos -David Bravo, Isabel Franco y Marta Domínguez- representan a Podemos en Almería, Huelva y Córdoba, mientras Sergio Pascual y Alberto Montero lo hacen en Sevilla y Málaga, ciudades de acogida de estos dirigentes morados nacidos en Plasencia (Cáceres) y Cornellá de Llobregat (Barcelona). Además, el partido del círculo presenta cuneros en Burgos, Palencia, Álava, Toledo y Guadalajara. El exJEMAD Julio Rodríguez, flamante fichaje para ir como número dos por Zaragoza, no tiene más nexo con la provincia maña que el tiempo que pasó en su Academia Militar. Los niveles de paracaidismo son, pues, similares a los del PP.

En cuanto a Ciudadanos, su confección de las listas ha sido medida al milímetro por la dirección nacional. Consciente de los riesgos que comporta su rápida expansión, ha querido curarse en salud apartando a aquellos candidatos elegidos en primarias de cuya ‘limpieza’ había dudas. Así, los números uno de Pontevedra, Albacete, León y Guipúzcoa fueron relevados poco antes de presentar las listas definitivas, donde no hay presencia importante de cuneros. Son paracaidistas naranjas el vallisoletano Pablo Yáñez, que concurre por Salamanca, o el turolense Rodrigo Gómez, que lo hace por Zaragoza.

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