Central nuclear V.I. Lenin de Chernóbil. A la derecha de la imagen se encuentra el reactor 4 y el sarcófago que lo protege

El próximo 26 de abril se cumplen 36 años del accidente nuclear de Chernóbil, la central ucraniana que, si bien nunca ha caído en el olvido, ha cobrado especial protagonismo por las vicisitudes en que se ha visto envuelta desde que comenzara el ataque ruso al país y Putin la convirtiera en rehén de su estrategia.

Estos días, no sólo se recuerda lo que representó Chernóbil para la salud de las personas y el medio ambiente, sino «el enorme riesgo de mantener las centrales nucleares en funcionamiento», que puso de relieve el desastre, como han denunciado en repetidas ocasiones, a lo largo de estos años, numerosas organizaciones ecologistas. También mostró que los efectos de un posible accidente superan las fronteras y se extienden a varios países. De hecho, la nube radiactiva recorrió la mayor parte de Europa y afectó principalmente a Bielorrusia y Rusia, además de Ucrania.

Más de 200.000 víctimas

El número de víctimas de la radiación, especialmente entre los liquidadores que lucharon contra el accidente, se acerca a 200.000, según la Academia de Ciencias Rusa. La situación de riesgo en la central se había incrementado por el mal estado del sarcófago que se construyó de forma apresurada tras el accidente y que sufrió derrumbes en 2014 y 2015. Dado el estado del núcleo del reactor que se encuentra fundido y no puede desmantelarse, se ha instalado un nuevo sarcófago de dimensiones colosales fabricado por la compañía francesa Areva.

Para reivindicar la memoria de Chernóbil, varias organizaciones ecologistas y sociales, entre ellas Ecologistas en Acción y comercializadoras de electricidad 100 % renovable, han lanzado campaña «Desenchufa la energía nuclear». Pretenden poner fin al uso de la energía nuclear por la vía de que los consumidores y las consumidoras no usen electricidad de procedencia nuclear.

Mensaje de la campaña anunciada por Ecologistas en Acción

Estos colectivos sostienen que la única forma de evitar futuros accidentes como los de Chernóbil o Fukushima «es proceder al cierre escalonado de centrales nucleares lo antes posible». Para ello proponen a la ciudadanía que tome las medidas que permitan acometer este cierre procediendo a “desenchufarse” de la energía nuclear.

Medidas para el ahorro doméstico

La campaña anima a los usuarios y usuarias a acometer las medidas que permitan disminuir el consumo doméstico. Estas son medidas de ahorro y eficiencia sencillas como la mejora del aislamiento de las viviendas, la instalación de dobles vidrios en las ventanas, el uso de luz natural siempre que sea posible y la incorporación de ledes en la iluminación, la instalación gradual de electrodomésticos eficientes cuando los antiguos se vayan estropeando y, finalmente y de forma general, la asunción de unos hábitos de consumo austeros.

Además de tomar estas medidas proponen el cambio de las comercializadoras de electricidad convencionales por las comercializadoras que venden energía de origen renovable certificada.

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