Los de siempre. Esa fue una frase repetida en el discurso toma de posesión del nuevo presidente de Colombia, Gustavo Petro, al que asistió Luis Abinader, junto a otros jefes de Estado, incluido el rey de España, Felipe VI.

En las diferentes crónicas y análisis que se están realizando en la prensa internacional, tanto latinoamericana como de otras partes del mundo, hay una palabra coincidente: cambio. Y, aunque los modelos son distintos, la impronta del nuevo modo de gobernar de Luis Abinader en República Dominicana está implícita, con sus evidentes diferencias de implementación, en ese cambio que se está produciendo en varios países de Latinoamérica.

No se trata del tipo de políticas o del sistema ideológico que se traslade en las estrategias de gobierno. Se trata de implementar políticas que beneficien al pueblo, en las que la primera prioridad sea el bienestar de la ciudadanía por encima de los intereses de «los de siempre».

Abinader llegó a la Presidencia de República Dominicana a lomos del «cambio» que reclamaba un pueblo que durante 16 años vivió asolado por la corrupción, el crimen y los privilegios de unos pocos. Abinader, como hombre con experiencia tanto política como empresarial pero con una sensibilidad hacia las necesidades de la ciudadanía desconocidas durante casi dos décadas, está aplicando el «cambio» y un gobierno «por y para el pueblo». Eso, con las evidentes diferencias, está marcando un hito en toda Latinoamérica.

Sin embargo, «los de siempre» a los que se refirió Petro en su discurso, tienen una palabra para poner en duda todas las políticas que desde los gobiernos democráticos se implementen para dar bienestar al pueblo: populismo.

Abinader está demostrando con su nuevo modo de gobernar que se puede aplicar un modelo en el los beneficios sean «para todos» no sólo para «los de siempre», priorizando, eso sí, el bienestar de la ciudadanía y evitando que las consecuencias de los juegos del poder mundial recaiga sobre las clases medias y trabajadoras del país.

Uno de los ejes del discurso de Gustavo Petro fue el de la redistribución justa de la riqueza. «El 10% de los colombianos tiene el 70% de la riqueza. Es un despropósito y una amoralidad, no naturalicemos la desigualdad y la pobreza. Somos unas de las naciones más desiguales socialmente de todo el planeta y esa es una aberración que no podemos continuar si queremos ser una nación y vivir en paz».

Este punto de vista, este objetivo de Petro de no naturalizar la desigualdad que asola al mundo por culpa de «los de siempre» ya era uno de los puntos sobre los que Abinader hizo mucho hincapié, incluso, antes de ganar las elecciones en 2020.

Una vez que llegó a la Presidencia, Abinader, en medio de una situación internacional muy compleja y con una consecuencias que está paliando gracias, precisamente, a ese objetivo de que el pueblo no sea el que sufra los efectos de los juegos de los poderosos, tal y como se demuestra con datos de organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional.

Abinader está consiguiendo, tal y como publicó Diario16, que los buenos datos de crecimiento económico se trasladen a la ciudadanía con una reducción histórica de los niveles de pobreza y de las cifras de hambre de República Dominicana. Según la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO), República Dominicana, junto a Panamá, son los países que logran una mayor reducción de las cifras de hambre en la región de Centroamérica y Caribe.

La FAO es contundente cuando sentencia en su informe que estas cifras sólo pueden ser explicadas «por el paquete de medidas que el gobierno [de Luis Abinader] desplegó para la contención de las familias ante la pandemia, como la ampliación de cobertura del programa Supérate, aumento de la producción de los alimentos de la canasta básica, apoyo a la siembra directa, tasa cero y otras».  Esto supone «un logro significativo para el país ante la situación actual de crisis alimentaria mundial».

Sin embargo, Abinader sabe que en el mundo actual no se pueden poner puertas al campo. Por eso el análisis que ha planteado en los foros internacionales en los que ha participado iba más allá de las fronteras dominicanas.

Ya en la Cumbre Iberoamericana celebrada en Andorra, el presidente de República Dominicana advirtió de que, incluso antes de la pandemia, existía una crisis del regionalismo iberoamericano que paralizó los mecanismos de integración y la disgregación mostrada por los distintos países latinoamericanos en los foros internacionales. Esto provocó, además, un estancamiento económico que derivó en un crecimiento muy inferior a la media mundial.

«Estos son datos muy preocupantes que nos obligan a redoblar los esfuerzos por la integración regional y el fortalecimiento del multilateralismo. Amigos, el mundo ha llegado a un punto de inflexión que obliga a plantearnos otro modelo de desarrollo, justo, verde y sostenible», afirmó Abinader, quien expresó que una de las formas de lograr esa integración era la reorientación del gasto público y los modos de gobierno.

Reunión Abinader – Petro

Antes de la toma de posesión de Gustavo Petro, el ya presidente colombiano y Luis Abinader mantuvieron una reunión bilateral en la que se trataron temas de interés común entre dos naciones hermanas con intereses comunes.

En el encuentro trataron sobre el fortalecimiento de las relaciones diplomáticas entre Colombia y República Dominicana, además de sobre cuestiones económicas, turísticas, además de la situación de Haití, cuestión en la que Abinader ha recalcado en distintos foros internacionales que para resolver la delicada situación del país vecino de República Dominicana es fundamental la implicación y la participación de la comunidad internacional.

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