Ya puede Florentino Pérez gastarse cientos de millones de euros en fichajes que el mayor problema que tiene el Real Madrid está en el banquillo y se llama Zinedine Zidane. Puede haber tenido éxitos en el pasado, ganar tres Champions consecutivas, algo que no ha hecho nadie en toda al historia de la competición. Sin embargo, las carencias del francés en la gestión técnica del equipo son muy grandes.

Es cierto que Zidane, por haber sido uno de los mejores jugadores de la historia del fútbol y por haber tenido tratamiento de estrella, sabe y conoce a la perfección cómo hay que manejar a un vestuario de egos como es el del Real Madrid, así como lo son también el del Barça, el del Manchester City, el del Liverpool, el de la Juventus o el del United. Sin embargo, a diferencia del Madrid, todos los clubes citados tienen entrenador, no un alineador ni un gestor de egos.

A Zidane le ocurre lo mismo que a Vicente del Bosque que, cuando tuvo que entrenar a un club sin tantas estrellas, fracasó.

El Real Madrid carece de estrategia. Se juega con el mismo sistema sin hacer variaciones tácticas a lo largo del partido, ya sea con cambios de dibujo, ya sea con modificaciones a través de los cambios. Uno ve los partidos de otros clubes grandes, como los citados anteriormente, y puede comprobar cómo entrenadores como Allegri, Conte, Klopp, Guardiola o Sarri están realizando constantes movimientos tácticos que resuelven los problemas que el entrenador capta a lo largo de un partido. Por no hablar de la gestión de los cambios que, en el caso de Zidane, suelen hacerse tarde y mal y, por lo tanto, no suelen tener una incidencia real en el partido.

Eso es algo que se puede comprobar en cómo el Real Madrid se arrastra por los campos de España y de Europa dejando la suerte de los partidos en manos de la calidad individual de los jugadores. El mejor ejemplo se pudo ver en el partido contra el PSG, donde el equipo más laureado del fútbol mundial hizo un ridículo histórico por la incapacidad de su entrenador.

El principal responsable de lo ocurrido en ese partido de la Champions League fue Zinedine Zidane porque no supo ver las trampas tácticas que Thomas Tuchel le planteó. Un entrenador de verdad, que sepa ver el juego y tenga la capacidad para modificar los planteamientos tácticos en base a cómo discurre el partido, se hubiese dado cuenta en el minuto 1 de que el control del centro del campo lo tenía perdido. Hasta que Zidane hizo los cambios en el segundo tiempo, cuando el marcador ya era de 2-0, no realizó una modificación táctica pasando del 1-4-2-3-1 a un 1-4-4-2. El PSG tuvo superioridad en el centro del campo, algo que hubiera evitado si ese cambio en el dibujo Zidane lo hubiese realizado en los primeros minutos de partido, ya fuera con un centro del campo lineal o en rombo. Así hubiese igualado el centro del campo. Sin embargo, no vio lo que todo el mundo estaba viendo. Consecuencia de ello, el Real Madrid no tiró a puerta en todo el partido.

Por otro lado, ¿cómo se puede mantener un 1-4-2-3-1 con una plantilla con carencias de centrocampistas y exceso de medias puntas? La planificación del Real Madrid de Zidane ha sido un desastre porque ha prescindido de jugadores como Dani Ceballos o Marcos Llorente y, en la actualidad, sólo cuenta con 4 mediocampistas: Casemiro, Kroos, Modric y Valverde. Ni siquiera grandes jugadores como Isco o James podrían cubrir esas carencias, puesto que no es su puesto.

Como ya indicamos durante la pretemporada, el verdadero problema deportivo del Real Madrid es Zinedine Zidane y, si no se toman decisiones urgentes, el fracaso de la temporada pasada se quedará corto. Los defensores del entrenador francés afirman rápidamente que ganó tres Champions consecutivas pero…, ¿cómo y con quién las ganó? En la delantera estaba Cristiano Ronaldo que te garantizaba, cuanto menos, 40 goles al año. En el centro del campo jugaban un Modric en plenitud y un Toni Kroos que ocupaba mucho campo porque se complementaba a la perfección con el croata. En la defensa, Sergio Ramos era el líder porque su condición física le permitía hacer derroches de fuerza y colocación, además de tener a un Marcelo en plenitud. Sin embargo, el Real Madrid de Zidane ahora no tiene nada de eso, lo que se encuentran los madridistas cada partido es una defensa que ha encajado goles en todos los partidos oficiales jugados, un centro del campo desbordado y sin recambios y una delantera que no define.

De ahí que, cuando se han enfrentado a un equipo cuya plantilla es comparable a la del Real Madrid, Zinedine Zidane ha sido incapaz de buscar soluciones. Un equipo de fútbol es la imagen de su entrenador: el Atlético de Madrid, la Juventus, el Manchester City, por citar algunos de los favoritos para ganar esta Champions League, llevan el sello de sus entrenadores, cada cual con su estilo de juego. La Juve de Allegri (tomen nota de este nombre) mezcló a la perfección la estrategia clásica italiana con el buen fútbol y con plantillas inferiores a otros grandes de Europa logró llegar a jugar la final de la Champions. Esa es la función de un entrenador, no colocar a 11 jugadores en un sistema cualquiera y que se pongan a jugar.

Mientras Zidane siga siendo el entrenador del Real Madrid, por más que haya ganado o gane títulos, la incertidumbre estará siempre sobre la cabeza de los aficionados porque, al igual que se pueden lograr 3 Champions seguidas, también se puede repetir el fracaso estrepitoso de la temporada pasada.