Desde la era de la revolución industrial las personas hemos inventado numerosas formas de mejorar nuestra calidad de vida, incluyendo los procesos para producir nuevos productos. Desde la escoba, que fue inventada por un español, hasta el avión AirBus son objetos patentables, es decir, que se obtienen los derechos sobre ese invento pagando una tarifa para certificar la invención de algo nuevo e inédito. Las patentes por lo tanto son un “arma” infalible para asegurarnos que tenemos los derechos de explotación de esa invención y nadie más podrá hacer uso de ella por unos años. Sin embargo, no es un proceso simple y no todo el mundo puede obtener una patente para asegurarse la explotación económica de su invento. A continuación, veremos algunos de los grandes inventos que no generaron dinero para sus inventores, aunque si reputación.

Foto: Pixabay

La World Wide Web o la red de Internet

Sin la invención de Tim Berners-Lee, este medio online no existiría. Berners-Lee trabajaba en La Organización Europea para la Investigación Nuclear, CERN por sus siglas en francés, donde hoy en día se hacen experimentos científicos de calado mundial. A finales de los años 80 escribió una propuesta de proyecto para compartir documentos de hipertexto a través de lo que hoy conocemos como Internet, dando como resultado lo que conocemos como la World Wide Web (WWW), de ahí que cada página web tenga de prefijo estas 3 uves dobles. Esa manera de organizar Internet y de mostrar páginas en cualquier rincón del mundo ha cambiado nuestro estilo de vida moderno, aun así, su inventor Berners-Lee, no patentó su concepto. Desde entonces dio a conocer el protocolo al público general. A pesar de no haberse hecho con mucho dinero, no le ha ido tan mal ya que fue nombrado caballero de la Orden del Imperio Británico en el año 2004. La WWW se ha desarrollado muy rápido, primero pasó de ser un medio para militares, después comercial y hoy en día se utiliza para todo tipo de propósitos, que aumentarán ahora que llegue la nueva red 5G.

 

Las máquinas tragaperras

Entre los años 1887 y 1895 se creó la primera máquina tragaperras conocida como “Liberty Bell” o campana de la libertad. El inventor de esta máquina recreativa fue Charles Augustus Fey. Este inventor creó la primera máquina tragaperras con la que se podía pagar las diferentes partidas con pagos automáticos. Para conseguir esto hizo más sencillo el complicado sistema para el reconocimiento de una victoria por parte de la máquina. Su solución fue cambiar los 5 carretes de símbolos por 3, quitando carga “inteligente” para que la máquina tuviera menos trabajo y así validar los premios. El inventor no llegó a firmar una patente de su diseño, y por lo tanto hubo muchas copias. La “liberty bell” será recordada por los símbolos de 3 campanas, los que indicaban que el jugador había tenido premio. Hoy en día las máquinas tragaperras han cambiado mucho desde esta primera máquina, se le fueron añadiendo carretes a medida que la tecnología fue desarrollándose. Tras el auge de internet llegaron los casinos online, con una oferta muy variada tanto en títulos como en funciones. Por ejemplo, las tragaperras en Betway incluyen títulos como Jurassic Park o Tarzan, con efectos visuales y sonidos característicos de estas películas y series, así como vídeo slots con no solo una sino 4 líneas de pago. La popularidad de estas máquinas ha crecido tanto que incluso se han creado empresas expresamente dedicadas su desarrollo, como Microgaming, responsable de títulos como Juego de Tronos, Terminator 2, Thunderstruck, entre muchos otros. No cabe duda que la patente de este invento hubiera resultado en miles de dólares.

El karaoke

El empresario japonés Daisuke Inoue que inventó el karaoke solía actuar en un bar mientras tocaba la batería en una banda que permitía a los asistentes de la barra coger el micrófono y cantar. Una vez no pudo asistir a su habitual lugar de trabajo y puso la música de fondo en una cinta pregrabada. En 1971, tras el éxito de aquella noche, Inoue produjo 11 máquinas del Juke 8, una máquina independiente con un reproductor de cintas de 8 pistas, un micrófono y una ranura para que los clientes echaran monedas y poder utilizarlas. Inoue nunca patentó la idea, y al poco tiempo todo Tokyo estaba lleno de este invento que hizo y ha hecho feliz a más de un emprendedor. Poco a poco esta idea se desarrolló y hoy en día podemos encontrar karaokes gracias a juegos como el SingStar para plataformas como PlayStation.

Como hemos visto, mejor no caer en el error de inventar algo y no patentarlo ya que podríamos perder mucho dinero aunque hay otros inventores que prefieren no patentar ciertas cosas y donar sus invenciones a la sociedad y a la ciencia.