En pleno periodo estival en los mercados financieros, observamos que el volumen negociado en los mismos se reduce considerablemente como algo  lógico, sabiendo que muchos de los operadores están de vacaciones en este periodo.

Durante estos meses no sólo dichos agentes se encuentran en barbecho, sino que la mayoría de inversores se mantienen en la misma situación, aprovechando este descanso para hacer balance anual y ver cómo poder complementar  esos resultados,  con un último empujón en el postrero trimestre del año que generalmente suele ser bueno.

Tras la finalización del primer semestre del año y el comienzo de este periodo estival vemos como se convierte en una tónica habitual en el mercado esta reducción considerable del volumen negociado, por lo que prácticamente dejar a la deriva nuestras posiciones de medio plazo durante este trimestre nunca suele ser una buena idea.

La reducción de este número de operaciones y del volumen negociado que se basa en este componente estacional,  redunda en un incremente del rango de variación y volatilidad, reduciéndose considerablemente la liquidez existente en el mercado.

La volatilidad extra generada por esta circunstancia ayuda a dotar a los mercados de dosis de incertidumbre,  provocando entornos de turbulencias continuas sin que llegue a marcar en su conjunto  un rumbo claro el mercado.

Este periodo suele caracterizarse por una inestabilidad continua que no tiene  que derivar en bajadas permanentes, sino que los precios suelen oscilar en rangos y tendencias aparentemente aleatorios sin que puedas llegar a buen puerto realizando un análisis tradicional.

La conclusión que podemos sacar es que podemos aprovechar el periodo estival para hacer balance de este primer semestre del año o planear la estrategia que vamos a llevar de cara a la última etapa de este periodo, para poder cerrar el ejercicio con la mayor rentabilidad adicional posible.

Daniel  García, analista de XTB,