Acabamos de cerrar el primer semestre del año y es obligatorio hacer balance de cómo ha sido el mismo  en la  renta variable, respecto a las previsiones que proyectábamos a principio del  ejercicio

Si bien es cierto que el año no comenzó del todo bien para el conjunto del mercado , todo nos hacía pensar en adoptar una actitud optimista sobre cómo se iba a desarrollar en los siguientes trimestres. La mayoría de las proyecciones se han cumplido, pero en cierta parte nos quedamos con un sabor agridulce, cuando vemos el comportamiento de muchos activos y las rentabilidades obtenidas desde el inicio del año.

Si alejamos durante un tiempo la vista de la renta variables y ponemos el foco en otros activos, como las materias primas, podemos ver otras alternativas interesantes a la hora de la elección de  la inversión.

En concreto si nos fijamos en la evolución del precio del petróleo y su comportamiento desde que comenzamos el ejercicio, se nos antoja interesante arrepentirnos en cierta medida de no haber analizado estos activos a tiempo.

La evolución del precio del crudo en este primer semestre de 2018 nos ha dejado a todos perplejos y, sin duda alguna, es una sorpresa que nos ha cogido a muchos con el pie cambiado, invirtiendo, quizás,  en otro tipo de activos, si se puede decir, menos exóticos.

No tenemos duda en afirmar que el petróleo está siendo, hasta la fecha,  la sorpresa del año,  no sólo por su comportamiento pasado, desplomándose en torno a un 60% en poco más de dos años, sino por la falta de acuerdos de producción por parte de la OPEP, que todo parecía apuntar a que estábamos entrando en un aparente callejón sin salida.