En el punto en el que nos encontramos, a estas alturas del año, se nos hace obligatorio buscar el activo que va en cabeza y se sitúa como ganador de este ejercicio.

Quizás es bastante arriesgado el nominar a un ganador absoluto, sobre todo cuando queda más de medio año para finalizar el ejercicio. Sin embargo, si tenemos que elegir la sorpresa del año no tendríamos ninguna duda en decantarnos por el petróleo.

Con unos precios del OIL WEST TEXAS en torno a 70 dólares por barril podemos ver la escalada que lleva desde hace unos años, desde que tocase mínimos en 25 dólares por barril.

Actualmente el petróleo cotiza en máximos desde hace 4 años, siendo unos niveles que no veíamos desde el año 2014, con lo que el optimismo respecto a estos activos tiende a ser cada vez mayor, generando un ambiente de recuperación en el medio plazo, dejando atrás las enormes caídas que hicieron desplomarse el precio desde los 110 euros por barril de West Texas.

Mucho se habla de las primeras caídas de principios de año de la renta variable y del tipo de cambio del euro contra el dólar, y como ha cambiado la tendencia de medio plazo, pero mientras el foco estaba puesto en otros activos, el petróleo estaba desmarcándose del resto.

Despacio y sin hacer ruido estamos asistiendo a una escalada de unas dimensiones épicas, al tratarse de una revalorización muy alta, con una verticalidad asombrosa en un activo que hasta hace unos meses nadie hubiera imaginado.

Tras observar cómo se está comportando el petróleo en este primer semestre del año, todo nos hace focalizarnos donde está el fin de esta subida tan vertical, y la conclusión a la que llegamos es que tal y como parece comportarse, se nos hace muy difícil intentar buscar una previsión bajista para el activo.

Daniel García, analista de XTB