Hacía mucho tiempo que no hablábamos del petróleo y se nos hace obligatorio el comentarlo en esta ocasión ante la incipiente escalada que está experimentado el precio del crudo en los últimos meses.

Hemos asistido hace unos años a la caída incipiente del precio del carburante con unos desplomes inauditos que extrañó a propios y extraños. No  estábamos acostumbrados a experimentar una crisis de ese calibre en ese tipo de activo y todavía recuerdo como vivíamos esas jornadas. El precio del crudo ya llevaba tiempo desplomándose sobremanera que, ante nuestro estupor,  contemplábamos esperando a que lógicamente se diera la vuelta al valorar, ya  que el precio del combustible no podía estar tan bajo.

Con el petróleo a estos precios, comentábamos que no va a ser rentable para los productores y extractores de crudo, pues  es insostenible que el precio pueda seguir bajando. No dábamos crédito cuando observábamos en cada sesión como inexplicablemente el precio seguía cayendo y con expectativas de no poder invertir el proceso en un corto plazo.

El precio no se estabilizaba, no encontraba suelo , no había razón para pensar en que se revertiría la situación y pudiera dar señales de recuperación a  los inversores que se habían quedado enganchados en el activo a diferentes precios durante toda la bajada. Al fin y al cabo el argumento de está barato fue el mismo cuando se situó en  90 dólares, en 70, 50 , e incluso a 40.

Pues efectivamente el precio del petróleo marcó un suelo a principio de 2016 en torno a los 25 dólares, si hablamos del petróleo west texas.

Desde entonces el precio del west texas no ha parado de subir, incurriendo en una tendencia alcista bastante sana con correcciones normales, sin que sean de gran calado con incrementos de volatilidad e inestabilidades como nos tenía acostumbrados antaño.

Daniel García, analista de XTB