Estamos en febrero y no hemos tardado mucho en recibir con los brazos abiertos a nuestra gran aliada la volatilidad.

Tal afirmación  puede parecer un poco osada al  afirmar que cuando se incrementa la volatilidad puede ser bueno para nuestros intereses. Cuando afirmamos esto quizás nos olvidamos de los tiempos donde los mercados están parados y dan ganas de irse a dar de comer a las palomas. Al fin y al cabo, operar en un mercado lateral y con un rango de movimiento muy estrecho sólo nos perjudica a la hora de sobre operar en sobre medida, con lo que ello significa y condiciona en nuestro trading.

Cuando hablamos de lo bien que nos sienta la volatilidad, es importante hacer un esfuerzo de conciencia y ponernos a analizar la cantidad de operaciones y comisiones que pagamos cuando el mercado está inerte. También hay que tener en cuenta el condicionante de la incertidumbre que genera un mercado que no determina una dirección clara sobre dónde van a ser sus siguientes movimientos.

Es cierto que el concepto de volatilidad está muy asociado a mercados bajistas, pero por un lado no tiene  que serlo al cien por cien y, por otro, en caso  que lo sea disponemos en la actualidad de herramientas que nos permiten aprovechar estos movimientos bajistas.

La disponibilidad de instrumentos derivados para poder operar en ambas direcciones del mercado se hace en este caso indispensable, ya que no sólo por ocasiones de especulación cortoplacista para movimientos bajistas puntuales, sino porque la posibilidad de cubrirnos sobre nuestras carteras de renta variable se hace imposible sin tomar estas posiciones bajistas.

En gran medida la posibilidad de trabajar con derivados financieros nos puede ayudar mucho a minimizar el riesgo total de nuestra cartera de valores, con lo que es uno de los motivos por lo que el incremento de volatilidad no nos puede asustar con lo que venga acompañado, siempre que dispongamos de instrumentos para hacerle frente e incluso aprovechar estos repuntes.

Daniel García es Analista en XTB