Una de las medidas que se adoptaron para evitar una crisis global como la que aún se está viviendo en el mundo y que fue provocada por la caída de Lehman Brothers fue la inclusión del requerimiento de la capacidad de absorción de pérdidas que en 2.019 tienen que cumplir todas las entidades calificadas como sistémicas, es decir, los 30 bancos más importantes del mundo y que han sido definidos como «demasiado grandes para quebrar» (too big to fail).

El Santander es la única entidad financiera española que tiene esa categoría. Sin embargo, las dificultades que ha vivido el banco por, principalmente, las consecuencias del Brexit y de la volatilidad de las economías latinoamericanas hicieron que esa calificación se encontrara en serio peligro, sobre todo teniendo en cuenta que los organismos económicos internacionales no aplican al Santander la misma mano ancha que se les aplica en España y en Europa.

A todo esto hay que sumar la valoración que hizo el FMI del Santander al afirmar que esta entidad era un peligro sistémico precisamente por tener sus activos y por generar sus beneficios fuera de España en zonas muy expuestas a los cambios económicos. El Fondo se refería, principalmente, a la alta exposición de la entidad cántabra en Latinoamérica. Junto a todo esto también es importante ver cómo diferentes analistas económicos internacionales ponen muy en duda la capitalización del Santander, llegando incluso a afirmar, tal y como hizo Barenberg, que el banco presidido por Ana Patricia Botín tenía un déficit de capital de 10.000 millones de euros.

Por todas estas razones el Santander necesitaba una operación a bajo coste y que le generara beneficios inmediatos. Eso lo encontró en el Popular.

Para poder cumplir con el TLAC el Santander ha realizado y realizará emisiones multimillonarias dentro de los parámetros que se incluyen dentro de ese requerimiento de absorción de pérdidas. Tal y como ya publicamos en Diario16, las emisiones van cargadas en un 70% al Popular y están diseñadas para cumplir escrupulosamente con los requerimientos para seguir siendo entidad sistémica. En el caso del Santander, 60.000 millones de euros. Recordemos el esquema de esas emisiones:

Por otro lado, el Santander tendrá que cumplir con una ratio de apalancamiento del 6% y sólo con la integración del Popular lo podría conseguir ya que, según los resultados del tercer trimestre, aún no lo había alcanzado y, evidentemente, por sí solo le iba a ser muy difícil conseguirlo.