Están ocurriendo cosas muy extrañas en Duro Felguera. En el día de ayer ya nos hicimos eco de los movimientos especulativos que provocaron una revalorización en bolsa de más de un 30% de la compañía asturiana, lo que hace sospechar que no se trata de movimientos del mercado, sino que hay otros intereses que van más allá de los ciclos de la bolsa.

Hay demasiadas incógnitas como, por ejemplo, que el actual presidente de Duro Felguera, el señor Acacio Rodríguez, cuyo currículum le avala como un hombre que es capaz de reestructurar industrias aplicando dolorosos procesos de despidos masivos, fuera la persona que, a través de su amistad con la esposa de Rafael Ramírez, ex ministro del gobierno de Nicolás Maduro y ex presidente de PDVSA, organizó toda la operación con el gobierno venezolano por la que han sido imputados los dos anteriores presidentes de Duro Felguera por un presunto delito de corrupción y de blanqueo de capitales. En ese contrato se estipuló una comisión para Nervis Villalobos, ex viceministro de Energía con Hugo Chávez, actualmente en prisión. Es esa comisión la que se investiga, un variable que se encuentra registrado en las cuentas de la empresa. Sin embargo, hay un porcentaje de la misma, un 0,5% del total de la facturación del contrato, que no aparece por ningún lado. Ese contrato y esas comisiones fueron aprobadas por un Consejo de Administración del que ya formaba parte el propio Acacio Rodríguez.

Ante estos hechos, ¿dónde está la imputación al señor Rodríguez, actual presidente de Duro Felguera, por ser la persona que propuso, dirigió y gestionó los contratos con Venezuela a través de su amistad con la esposa y el cuñado de Rafael Ramírez? Nervis Villalobos, la persona que cobró las comisiones, es un testaferro muy bien pagado por el ex presidente de PDVSA. Además existen muchas grandes empresas petroleras y energéticas muy bien situadas en el IBEX35 con relaciones con el Santander que están «muy bien arropadas» por Ramírez y PDVSA.

Por otro lado, Nervis Villalobos, actualmente encarcelado en España y reclamado tanto por Estados Unidos como por Venezuela, es un personaje que ha estado actuando presuntamente como una especie de «agente doble» para favorecer a la oposición venezolana. Tal vez por esto reciba una protección especial, al igual que otros muchos venezolanos que viven en España con un alto tren de vida y realizando operaciones a través de empresas de diferentes sectores, medios de comunicación incluidos, que rozan o superan la línea de la legalidad y que, no obstante, son «protegidos» por los más altos poderes de este país. El encarcelamiento de Villalobos, un hombre que ya estuvo implicado en el caso del Banco de Madrid —aunque su imputación fue archivada—, coloca tanto a España como a Venezuela en una situación incómoda porque, si finalmente se le extradita a los Estados Unidos allí podrá contar los movimientos políticos y económicos en los que ha participado en ambos países. Por eso a todo el mundo le interesa que siga en España y, por esta razón, es probable que no se haya vuelto a hablar de este tema desde que varios medios de comunicación publicaran la noticia de su detención en el mes de octubre.

Tal vez, esta protección de los poderes de este país que reciben estos venezolanos en España, es lo que provocó que en el mes de julio que mucha gente se pusiera nerviosa cuando Diario16 publicó el artículo titulado «El PP acoge y protege en Ávila al líder chavista Rafael Ramírez».

En estos días se ha publicado en medios muy afines al Santander que el empresario Blas Herrero podría aportar, junto con un grupo de inversores, 100 millones de euros para hacerse con el control de Duro Felguera, un hecho que fue desmentido por la compañía a través de un hecho relevante en la CNMV. Sin embargo, hay muchas incógnitas en esta comunicación porque durante los meses anteriores hubo también informaciones que indicaban que distintas empresas se interesaban por Duro Felguera y nunca se revalorizó tanto el precio de la acción. En primer lugar, sorprende cómo Herrero pudiera ir de la mano de Miguel Zorita cuando no hace ni tres meses retiró su interés en Duro porque con Zorita no iría «ni a tomar café». ¿Qué está pasando aquí? En segundo lugar, sorprende cómo el Santander ahora exige garantías personales a los consejeros cuando una de las condiciones para la salida de Ángel del Valle era, precisamente, que los avales irían sin esas contrapartidas.

Realmente, estos movimientos no son más que una parte de la operación. Blas Herrero pondría los 100 millones pero, una vez que se cobraran las deudas que diferentes países tienen adquiridas con Duro Felguera, la compañía se revalorizará un 300%, cuando no más. ¿Por qué Blas Herrero entraría ahora, a pesar de que aún le generan dudas, sobre todo sabiendo que el empresario no tiene entre sus virtudes el ser bondadoso o solidario…, y, menos aún, idiota? ¿Realmente pondría él esos 100 millones? Ya les aseguramos que no ya que nunca trabaja con los euros que tiene «en su lechera». Esa cantidad la pondría vía un crédito del Santander o de otra entidad avalado por el banco cántabro o, incluso, por el propio gobierno de Javier Fernández, el que pone una vela a Dios y otra al diablo, por si acaso…

Si, a pesar del desmentido de Duro Felguera, la oferta de Blas Herrero fuera real, el empresario no estaría pensando en Asturias, tal y como pretenden hacer creer los medios afines al Santander, el propio Herrero, la entidad cántabra, Miguel Zorita y los que le acompañan en los teóricos 100 millones, sino que estarían pensando en los 400 millones que tiene que cobrar Duro Felguera, además del cobro pendiente de Venezuela del que nadie habla y que supondría una cantidad superior a los 1.000 millones de euros.

El viernes el valor de la compañía estuvo oscilando con subidas y bajadas constantes, iniciando la sesión con un valor de 0,51 y finalizando en 0,45.

Con todos estos movimientos especulativos sorprende, además, la no actuación de las autoridades asturianas porque aquí no está en juego el control de una empresa que es referencia mundial de las EPC, sino que lo que realmente está en riesgo es la continuidad de los 2.000 puestos de trabajo de Duro Felguera. El Gobierno del Principado debió actuar hace meses para proteger esos empleos sobre todo tras las diferentes publicaciones realizadas por este medio sobre los movimientos y, sobre todo, sobre el perfil de Miguel Zorita. No obstante, no hizo nada y dejó vía libre tanto al valenciano como al Santander para aplicar una estrategia que ya ha aplicado con éxito con Abengoa y con el Banco Popular con las consecuencias de destrucción de empleo que ya conocemos: 20.000 empleos en la multinacional sevillana y 7.000 en lo que fue la sexta entidad bancaria. Javier Fernández y el resto de su gobierno tendrían que haber planteado medidas que garantizaran el mantenimiento de esos 2.000 empleos que ahora están en alto riesgo de perderse, mucho más teniendo en cuenta los orígenes políticos y sindicales del presidente del Principado.

Por otro lado, también sorprende la pasividad de los sindicatos y de los comités de empresa que centraron sus esfuerzos en exigir responsabilidades al anterior presidente mientras por detrás se estaban moviendo todos los procesos de Miguel Zorita y, sobre todo, sorprende porque alguien podría interpretar que pudo haber connivencia y eso sería un duro golpe para el sindicalismo asturiano tras los escándalos habidos en tiempos no muy lejanos.

Estos nuevos movimientos que en la prensa afín al Santander han sido interpretados como beneficiosos, más bien son al contrario porque tendrán como consecuencia la pérdida de miles de empleos. Duro Felguera se convertirá en nueva muesca en la culata del Santander.