En los mercados financieros coexisten diferentes agentes que componen el sistema con sus distintas competencias y operativas de muy diverso tipo.

Entre las muchas formas de operativa  que se pueden trabajar los mercados de capitales y, en especial la renta variable, existen dos tipos de inversiones claramente diferentes donde  confluyen la mayoría de las operaciones y que históricamente han estado enfrentadas entre sí por valoración y rapidez de ejecución.

Muchos son los detractores del modelo de inversión de corto plazo (trading), por la inmensa cantidad de comisiones que genera el tener que estar haciendo operaciones constantemente al tener que marcarte objetivos de ultracorto plazo, para intentar coger pequeños movimientos que suceden en el mercado la mayoría de veces a nivel intradía.

Si bien es verdad que la inversión en valor o Value Investing es difícil de cuantificar por los largos horizontes temporales que necesitamos para poder valorar la inversión efectuada, que se basa prácticamente en un análisis fundamental muy exhaustivo, mucho antes de realizar la operación para fijar un precio objetivo en el que el valor debería estar cotizando.

Basándonos en ineficiencias de mercado intentaremos encontrar y seleccionar valores que se encuentren  infravalorados en precio por el mercado.

Mientras que ahora estamos analizando los dos extremos de inversiones, en cuanto horizonte temporal se refiere, podemos decir que todo lo que está en medio es mucho más difícil de predecir o proyectar, ya que resulta muy complicado saber lo que va a hacer la bolsa en una semana, pero es más sencillo operar de forma diaria en rupturas de volatilidad o a largo plazo, basándonos en las fases del ciclo económico en el que nos encontramos.

Lo que está claro que este enfrentamiento entre estos dos tipos de inversión seguirán enfrentados durante mucho tiempo, siendo difícil sacar conclusiones sobre la forma de operar más eficientes.

Daniel García es analista en XTB