Tal y como llevamos denunciando en Diario16 desde hace meses, la operación por la que el Popular fue intervenido y entregado al Santander por un euro estaba cerrada antes de la fecha en que la JUR dictaminó la resolución del Popular, es decir, el 7 de junio.

El hecho queda demostrado con el anuncio al mercado que el Santander realizó en la tarde del día anterior a través de Bloomberg en el que informaba de que iba a realizar una ampliación de capital de 7.000 millones de euros. El hecho cogió por sorpresa a todo el mundo y el mercado reaccionó de manera fulminante haciendo que la cotización del Popular cerrara en el mercado de futuros en 0,441. El mercado es el primero en interpretar los movimientos que realizan las entidades cotizadas y una ampliación de capital tan sorpresiva y, en teoría, sin ninguna razón, sólo podía tener una explicación: el Santander había decidido, al final, ir a por el Popular.

No obstante, había algunos operadores que sabían que esto tenía que ocurrir tarde o temprano puesto que habían sido una parte importante de la operación. Aún así, les cogió por sorpresa porque no se esperaba que se diera el paso tan rápido.

Hay que recordar un hecho fundamental. A última hora de la tarde del 6 de junio el Santander anunció que comprar al Popular le supondría tener que hacer una ampliación de capital de 5.000 millones de euros lo que, tal y como afirmamos en Diario16, fue una mera operación de distracción lo que queda demostrado con ese anuncio que hizo a Bloomberg. También es importante ver cómo estuvieron distrayendo a los altos ejecutivos del Popular con unas negociaciones de compra en las que el Santander llegó a ofrecer hasta 5.000 millones de euros y que ese mismo día por la noche estaban prácticamente cerradas en 3.000 millones. O al menos eso creyeron estos altos ejecutivos.

Todo se precipitó con la llegada de las ofertas de ampliación por parte de Barclays y de Deutsche Bank que sumaban un total de 8.000 millones de euros, ofertas que, tal y como hemos informado, llegaron el día 3 y el 6 de junio respectivamente. A todo esto hay que sumar que CaixaBank —a través de Criteria— tenía 4.000 millones preparados para la subasta del Popular desde mediados del mes de mayo. El Santander no podía permitir que la operación fracasara y, por tanto, realizó los movimientos necesarios para adquirir a la sexta entidad española por el menor precio posible. Sus cuentas no estaban para alegrías y había demasiado en juego.

En concreto, las carteras de Pymes y la inmobiliaria. El Popular en sus cuentas de 2.016 ya hizo una depreciación del 40% de sus activos inmobiliarios del siguiente modo:

  • Activos inmobiliarios procedentes de financiaciones destinadas a la construcción y promoción inmobiliaria un 43,13 %
  • Edificios y otras construcciones terminados un 29,64 %
  • Edificios y otras construcciones en construcción un 35,41 %
  • Terrenos un 52,10 %

La depreciación realizada por el Popular se ajusta a la valoración de los activos en un mercado inmobiliario con tendencia alcista en lo referente a precios. Para empezar con el Proyecto Sunrise, el Popular es prudente y se ajusta a una valoración basada en los precios medios que tienen dichos activos. Concretamente, deprecia la cartera inmobiliaria de 29.216.075.000 euros que tenía contabilizados en libros a 17.337.152.000 reduciendo o depreciando en 11.878.923.000 euros, cantidad que el Popular provisiona. Esto es importante porque tiene provisionados en esa fecha 10.243.088.000 euros.

Esto demuestra que la ampliación de capital del Santander, que se hacía supuestamente para provisionar nuevas pérdidas, realmente no era así puesto que son las pérdidas que ya tenía pactadas por la venta a BlackStone del paquete inmobiliario por 10.000 millones de euros, y que incluso la lanza antes del día de la resolución.

El Santander formaliza la venta a BlackStone pocas semanas después de la resolución por 10.000 millones, es decir, por 7.000 millones menos que la valoración que tenía el Popular de dichos activos. El acuerdo entre Santander y BlackStone ya estaba consensuado y aceptado por las dos partes antes del día 7 de junio porque la entidad cántabra ya sabía a qué precio tenía que venderlo y la cantidad exacta a provisionar de más, algo que hizo público el día 6 de junio.