Hace ya un mes desde que comenzamos este último trimestre en el que estamos inmersos y la ilusión con la que encarábamos el primer mes del mismo  parece que se ha ido desvaneciendo.
Si bien es verdad que después de dar por finalizado el periodo estival, siempre convulso y complicado, todo parecía apuntar a que el final del año iba  a resultar bastante rentable, en lo que a la renta variable se refiere,  pero lo que llevamos de trimestre parece apuntar a lo contrario.
No ha comenzado bien el trimestre y eso es una realidad, es cierto que tenemos muchos frentes abiertos, y la inestabilidad que hemos vivido principalmente en España respecto a la incertidumbre catalana no ha ayudado a impulsar al Ibex 35 hacia arriba.
Es imprescindible saber que todavía queda mucha carrera por correr y la experiencia nos ha enseñado que demasiadas veces, cuando parece todo perdido, el mercado realiza giros inesperados para voltear la situación en pocas sesiones, con lo que al fin y al cabo no está todo perdido y, cuando se despejen los nubarrones entorno a tensiones geopolíticas y dudas de política monetaria, podremos volver a la senda alcista que abandonamos allá por el mes de mayo.
La conclusión debe ser esperanzadora, pues aunque lo que mal empieza, mal acaba no tiene porqué ser así y menos teniendo por delante un esperado rally de fin de año que maquille sobre todo en el principal selectivo español las rentabilidades conseguidas a principios de año, que se han ido consumiendo poco a poco desde el inicio del verano.
Con el Dow Jones y la bolsa alemana en máximos históricos no queremos ser desde España los que nos perdamos un final de ejercicio históricamente bueno para la renta variable, con lo que sólo nos queda esperar a que pase el temporal y estar preparados para poder aprovecharlo de manera más eficiente.

Daniel García es analista en XTB