Comenzamos el trimestre y damos por finalizado el  periodo estival que acabamos de concluir. Tras el buen comienzo de año que vivimos durante los dos primeros trimestres del ejercicio, nos plantamos en el verano a las puertas del tercer trimestre,  con una desconfianza aplastante sobre lo que podría acontecer durante la etapa estival.
Efectivamente, todos nuestros temores se han cumplido y con creces, ya que hemos asistido a un verano altamente volátil y tormentoso para los mercados financieros, donde viendo cómo se estaba desarrollando el panorama, podíamos haber llegado a la conclusión que lo mejor hubiera sido habernos quedado más tranquilos descansando y ver los toros desde la barrera.
Es incuestionable que a toro pasado es muy fácil hablar, pero si nos basamos en datos históricos, podemos afirmar que en su gran mayoría, los años donde los dos primeros trimestres son bastante positivos, el trimestre de verano suele ser bajista,  por lo que al recoger la cosecha en mayo y estar en liquidez durante todo el verano hubiera sido la mejor manera de gestionar nuestras operaciones.
Dejando de lado todo lo acontecido en el pasado y centrándonos en lo que nos ocupa, estamos en este momento en las puertas del cuarto y último trimestre del año, en el que si nos fijamos en los últimos datos históricos han sido tradicionalmente buenos , más cuando el verano fue claramente bajista.
Todo parece apuntar a que este último trimestre va a ser alentador, en especial para la renta variable al encontrarnos en una fase del ciclo expansivo y que el rumbo que han tomado los mercados, desde el comienzo de año, aun habiéndose revertido durante estos últimos meses.
La verdad es que esperamos con ilusión que se despejen los nubarrones que tenemos en el horizonte y que volvamos a ver de nuevo el mismo sesgo con el que comenzamos el año, que tan beneficioso fue para el conjunto de los inversores.

Daniel García es analista en XTB