La Sociedad de Gestión de Activos procedentes de la Reestructuración Bancaria (SAREB) es una sociedad anónima de gestión de activos transferidos por las entidades nacionalizadas tras el rescate bancario de la Unión Europea y por entidades en proceso de reestructuración. La SAREB está participada en un 55% por capital privado y en un 45% por capital público a través del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria, es decir, que es su máximo accionista.
El FROB, al ser uno de los organismos dependientes del Ministerio de economía, tenía datos fehacientes de la situación del Banco Popular en los días previos a su intervención por parte de la JUR y su entrega por un euro al Banco de Santander.
Mucho se ha hablado de los depósitos que perdió el Popular en los días previos al 7 de junio, la gran mayoría de ellos procedentes de instituciones públicas. En Diario16 ya hablamos de la retirada que realizó la Comisión Nacional del Mercado de la Competencia, retirando de golpe más de 1.000 millones de euros.
Sin embargo, el FROB también tuvo mucho que ver con la bajada de liquidez del Popular. No lo hizo directamente sino a través de la SAREB. Según datos a los que ha tenido acceso Diario16, el «banco malo» retiró a día 5 de junio la totalidad de los depósitos que tenían en el Popular, en concreto 633 millones de euros. En próximos artículos iremos informando de otros organismos públicos que retiraron sus depósitos o una parte de ellos en los días previos a la intervención.
¿Por qué un organismo dependiente del Ministerio de Economía, el mismo ministerio que afirmó, a través de su titular Luis de Guindos, que el Popular era un banco solvente, retira todos sus depósitos apenas 48 horas antes de la intervención? Evidentemente porque tenía información privilegiada. ¿Quién se la filtró o facilitó? Esa es la cuestión y la pregunta clave. No se puede tomar como excusa las noticias publicadas en esos días o en los meses pasados, tal y como hizo el último Consejo de Administración del 6 de junio, porque la información real de la situación del Popular sólo la podían conocer en la propia entidad y en los órganos reguladores. Ahí ya se estrecha el cerco sobre el filtrador. No se puede asemejar la situación de una entidad como el FROB o la SAREB con la que pudieron tener los clientes minoristas que, tras el impacto de ver cómo las acciones de su banco se desplomaban en bolsa y los titulares de cierta prensa mostraban una situación de quiebra inminente. Es normal que estos clientes se fueran corriendo a su oficina y retiraran sus ahorros o cancelaran las cuentas de sus pequeñas empresas. El FROB, sin embargo, no tenía esta situación porque conocía a la perfección la situación real del Popular, situación que distaba mucho, tal y como informaremos en breve en Diario16, de la que se mostraba en cierta prensa o de los informes «ocultos» o «inexistentes» de Deloitte.
La retirada de depósitos de la SAREB ayudó a incrementar la crisis de liquidez que se puso como excusa para la intervención. Por otro lado, el propio FROB firmó la resolución sin pruebas fehacientes de que la situación real del banco fuera la que le trasladaban desde la JUR que, además, se apoyaba en el «ultrasecreto» informe de Deloitte que incluía escenarios positivos que no fueron tomados en cuenta.
Con estos datos, y los próximos que iremos facilitando, los propios organismos públicos son responsables de la caída del Popular y de su entrega al Santander por un euro. No obstante, hay un dato que hay que recordar. A día 6 de junio en el propio Consejo de Administración se presentaron unas cifras por las que el Popular tenía 62.000 millones de euros en depósitos. Con esa cifra…, ¿falta de liquidez? Como todos ustedes ya saben, había algo más.