Aunque la temporada estival se esté acabando y ya haya terminado para la mayor parte de la población, hay destinos que siempre son un acierto. La isla de Malta es uno de ellos, ya que no solamente tiene bonitas playas de agua cristalina en un entorno idílico, sino que también cuenta con grandes ofertas culturales que dejan el turismo de sombrilla apartado o, por lo menos, ensombrecido.
Malta es un pequeño archipiélago de solamente 361 kilómetros cuadrados y es uno de los miembros de la Unión Europea más densamente poblados en el centro del Mediterráneo, concretamente al sur de Italia, al oriente de Túnez y norte de Libia. Esta posición estratégica ha sido objeto de intereses de toda índole, principalmente de potencias mayores que han visto en el pequeño país un enclave estratégico interesantísimo, pues su cercanía y su centralidad lo hacen una base estupenda para el control y el dominio de la zona. El archipiélago se divide en once islas, entre las que destacan tres, la propia Malta, Comino y Gozo.
En Malta es donde se concentra la población y todos los elementos principales y capitales del país, como el aeropuerto, y de donde parten la mayor parte de los planes turísticos. A pesar de ser una isla pequeña, Malta se posiciona como uno de los lugares europeos más atractivos, tanto a nivel turístico como empresarial. De hecho, la isla será en los primeros días de octubre la sede del torneo de póker PokerStars Championship, un evento que sustituye al EPT que el año pasado también recaló en la isla y en el que los jugadores españoles tuvieron gran éxito.
Comino, por su parte, está deshabitada y es la isla más pequeña de todas, teniendo un paisaje desértico pero con atractivos turísticos. Por último, Gozo es una Malta a escala, pero con su propio encanto y elementos únicos.
Para disfrutar de Malta, entendido como país, nos hace falta un GPS, ya que, aunque sean zonas pequeñas, llegar hasta algunas de ellas puede resultar algo difícil. Alquilar un coche también es una buena idea para poder disfrutar de todo, ya que con la cercanía que hay entre los diferentes puntos de las islas se puede recorrer en un mismo día.
En la capital, La Valeta o Valleta comienzan a descubrirse los grandes atractivos de la isla. En primer lugar, su historia, y es que tiene este nombre debido al Maestro de la orden de los Caballeros de San Juan, Pean Parísot de la Valleta, responsable de ganar la contienda contra los turcos y de reconstruir la ciudad. La variación de su nombre se debe a las distintas traducciones que se han hecho de la misma. Relacionada con esta disputa que acabamos de mencionar se encuentra la fortificación o fuerte de St. Elmo, que en la actualidad es una academia de policías y que se conserva en perfectas condiciones. La parte negativa es que solamente puede ser visitada los domingos.
Otro punto neurálgico e interesante de La Valeta es el la catedral de St. John. Diseñada en el siglo XVI, esta construcción cuenta con una gran colección de pinturas y mármoles que merece la pena visitar por un módico, o casi simbólico, precio de seis euros.
El museo de arqueología es otra parada casi obligatoria para los amantes de la historia y los curiosos en general, pues en él se encuentran los diversos objetos que han ido apareciendo a lo largo de la formación de la isla. En este museo podremos disfrutar de restos de culturas como la fenicia y la romana que habitaron la isla hace cientos de años.
Mdina y Rabat son otros de los enclaves que visitar. Se trata de dos ciudadelas construidas por los árabes que guardan en su interior atractivos turísticos muy apetecibles como por ejemplo las catacumbas de St. Paul y St. Agatha, imperdibles en el caso de pasar por allí, y que tienen mucho que ver pues se conservan mejor que las de Roma. La iglesia y la Gruta de St. Paul son también muy interesantes. Ambas datan del siglo XVII y tienen un estilo barroco tardío que se conserva a la perfección.
Algo curioso que ocurre en Malta es que ha sabido aprovecharse de un turismo muy concreto que no se da en prácticamente en ningún otro lugar: el académico. Es habitual encontrarse estudiantes que van a este bello paraje para, además de disfrutar, aprender inglés, por raro que parezca. Concretamente esto tiene lugar en St. Julians, un lugar que permite compaginar estudios y perfeccionamiento de la lengua de Shakespeare con el disfrute nocturno y el tostamiento que produce el sol, aunque esta zona caracterizada por el cultivo de la mente no tenga playas.
Si lo que se busca es un viaje que además de playa tenga otros atractivos culturales, principalmente históricos, Malta es un destino ideal. ¡¡Bon Voyage!!