En algunos círculos la adquisición del Banco Popular por parte del Santander por un euro ha sido bautizada como «el negocio del siglo», y eso que aún no se han consumido ni dos décadas. La razón de que se la denomine así es muy simple: ninguna gran operación de fusión o de compra de una entidad bancaria genera unos beneficios tan inmediatos como los que le está generando el Popular a la entidad cántabra.
En la presentación de las cuentas del primer semestre y en distintos comunicados, el Santander ha afirmado que se ha visto obligado a provisionar 12.000 millones de euros para sanear al Popular. Puede que sea así, nadie duda de la veracidad de las declaraciones de un banco como el presidido por Ana Patricia Botín. Sin embargo, esas provisiones ya están amortizadas, en primer lugar, con los 7.000 millones de euros de la ampliación de capital que, por cierto, fue todo un éxito. En segundo lugar, por el ahorro impositivo que va a tener a final de año gracias a los impuestos que se ahorrará por los créditos fiscales del Popular, lo que le supondrá ingresar otros 5.000 millones. Por esta razón, la operación le ha salido «gratis». Todos los beneficios que se generen en el Popular serán netos. Por de pronto, el Santander ya ha reclamado a la Agencia Tributaria la devolución de 500 millones de euros por estos créditos fiscales correspondientes al ejercicio 2016.
Esos 5.000 millones en devoluciones de impuestos demuestran que Luis de Guindos mintió inmisericordemente cuando el día después de la intervención del Popular afirmó con una sonrisa que la operación no iba a tener ningún coste para los ciudadanos, lo cual, tal y como se está demostrando, a final de año todos los españoles tendremos que pagar un 42% de la operación, es decir, 5.000 millones de euros, un 0,5% de nuestro PIB. Esos créditos fiscales o DTA vienen heredados de las fuertes provisiones que tuvieron que hacer los bancos por los efectos de la crisis y se restan de los impuestos que pagan las entidades.
Luis de Guindos, para que la Unión Europea no eliminase los DTA, llegó a un acuerdo por el cual el Estado se haría cargo de ellos, aunque las entidades no tuvieran la capacidad ni los beneficios suficientes. Por esta razón, el Estado ya se ha hecho cargo de más de 40.000 millones de euros de créditos fiscales.
Resumen de todo esto: el Santander se ha hecho por un euro con una entidad que le garantiza un beneficio rápido que salve sus cuentas de las pérdidas de beneficios en Reino Unido y en Latinoamérica. Un euro es el coste total de la operación, todo lo demás son beneficios. Sin embargo, lo que realmente es todo lo que ha ocurrido con el Popular es un escándalo que no sólo ha dejado en la ruina a más de 300.000 ciudadanos, sino que va a tener un coste para todos los españoles de un 0,5% del Producto Interior Bruto de España, por lo que, la operación de Luis de Guindos, Antonio Carrascosa y el Santander que fue ejecutada a la perfección por Emilio Saracho se trató como una cuestión de Estado para que todos los españoles pusieran su parte para rescatar al Santander.
Ante este escándalo resulta paradigmático el silencio de los partidos políticos, sobre todo del PSOE, de Podemos y de la izquierda nacionalista, un silencio que los hace cómplices de beneficiar tanto a fondos como BlackStone que se han quedado con un 51% del patrimonio inmobiliario del Popular a precio de saldo y que va a obligar al resto de entidades bancarias españolas a regalar el suyo a estos fondos, como a los clientes opacos de los bancos custodios que son los principales accionistas del Santander. En menos de dos meses, ya se ha sacado un beneficio total de 5.100 millones de euros de esta operación. Sesenta días en obtener un retorno de inversión del 43% respecto al coste que el Santander afirma que le ha supuesto la compra del Popular. La expresión «el negocio del siglo» es acertada y los partidos progresistas de este país pendientes de lo que pasa en Catalunya, del invento de la plurinacionalidad del PSOE o de la situación en Venezuela mientras el Gobierno español ha permitido la ruina de 300.000 ciudadanos y ha beneficiado con la inacción de las instituciones dependientes del Ministerio de Economía a una entidad privada, además de tener que aportar del dinero de todos los contribuyentes un 0.5% del PIB.
Ante este modo de operar, con estas complicidades oficiales, no hace falta llevarse el dinero a paraísos fiscales para obtener rentabilidad porque a final de año, entre el regalo a BlackStone del 51% del patrimonio inmobiliario del Popular, más los beneficios generados por las distintas unidades de negocio, además del potenciamiento de la línea de Pymes de la que el Popular tenía una cuota de mercado del 25%, el Santander habrá ganado más de 8.000 millones de euros. Y todo esto por el módico precio de un euro. Un escándalo.
Al igual que el silencio de los partidos, resulta paradigmática la inacción por parte de las instituciones judiciales españolas a la hora de entrar a investigar de oficio toda la operación. En Diario16, a través del análisis de la ley realizado por un jurista experto, ya hemos contado cómo el propio proceso de intervención está lleno de ilegalidades. Mientras esto ocurre, la Justicia española, las instituciones como la Fiscalía Anticorrupción o la Audiencia Nacional están de vacaciones sin hacer nada en una operación que ha dejado en la ruina a 300.000 ciudadanos a los que estas instituciones están obligadas a defender y hacer justicia. Nadie ha movido un dedo y nada indica que lo vayan a hacer. Para lo único que se han movido los órganos judiciales de este país es perseguir a una mujer víctima de la violencia machista para arrebatarle a sus hijos y entregárselos a un maltratador condenado rechazando el amparo que la ley debe dar a quienes sufren la lacra del machismo sistémico por una cuestión de plazos.
Todo lo ocurrido con el Popular es el mejor ejemplo de cómo las dictaduras privadas actúan con total impunidad en este país, superando incluso los delitos de lesa humanidad que cometieron y cometen las dictaduras políticas. Ni en estos regímenes se vieron abusos como los que se han cometido con esta operación en los que se ha defenestrado a más de 300.000 ciudadanos para salvar los intereses de una entidad con la complicidad absoluta de los estamentos públicos y el silencio cómplice de quienes se dicen defensores de los intereses del pueblo. En una noche se ejecutaron los sueños y la dignidad de 300.000 familias. Ni Franco llegó a tanto.
El grupo musical Amistades Peligrosas tiene una canción, El príncipe valiente, que resume a la perfección el abuso de las dictaduras públicas y privadas respecto al pueblo. Algunos fragmentos de esta canción son muy claros: «Erase una vez un viejo calcetín/que de monedas yo henchí/me lo pidió,y yo se lo dí, el sudor de mi frente/blanco o negro quién lo va a contar/dame la mitad o estás fuera de la ley/partícipe de los que mienten./Escaparon aire tierra y mar/insumisos de un país feudal/¡Sumisión sumisión, soldado insumisión!/dirigente delincuente/y volverá mañana volverá/a darnos por detrás./Tiburón, tiburón, Estado tiburón/deja en paz a nuestra gente/vivirán sin estado vivirán/dejadnos respirar/y no nos van a hacer callar./Blanco o negro quién lo va a contar/dame la mitad o estás fuera de la ley/partícipe de los que mienten/Érase una vez la historia de un país/que vio a sus hijos morir/se los dio y se los quitó cayeron en el frente/¡a las armas! fueron a luchar/”por la dignidad y el honor de nuestro rey/y la del príncipe valiente”».
En una parte de esta letra podríamos añadir lo siguiente: «Blanco o Negro quién lo va a contar, se lo entregaré a mis amigos que no necesitarán de paraísos fiscales, se lo entregaré a los bancos custodios y a los fondos buitre que están en otro país», porque el dinero que va a ganar el Santander y, en consecuencia, sus máximos accionistas que están en Nueva York gestionando activos por valor de billones de euros, ha salido de todos los contribuyentes, por más que Luis de Guindos se sienta satisfecho porque haya gente que se haya creído que la intervención del Popular no costara nada al erario público, lo cual es mentira, y porque haya logrado que el Santander salga de la terrible crisis en la que se encontraba a costa de la ruina de 300.000 ciudadanos al que el Ministro está obligado a defender antes que a los intereses de las dictaduras privadas.