Estamos inmersos en plena época estival y mientras que la mayoría de inversores se encuentran de vacaciones, y los que no están cerca de irse, el mercado permanece abierto.
Por suerte o por desgracia, los mercados no entienden de vacaciones y permanecen abiertos independientemente de la época del año con lo que siempre es posible poder negociar ante cualquier posibilidad interesante de inversión que se nos pueda presentar.
El problema surge cuando el volumen negociado se desploma por la ausencia de operaciones y de agentes inversores. Podemos decir que prácticamente se produce un efecto contagio, ya que como todos saben que el volumen se va a reducir considerablemente, también apuestan por no participar.
Cuando los niveles de movimiento se ajustan y se reduce la volatilidad podemos ver como los precios se mueven en rangos excesivamente estrechos con lo que el poder generar o lanzar una operativa se vuelve más complicado ante la falta de oportunidades.
La cuestión, y lo que pasa por la cabeza de la mayoría de los inversores que estamos pendiente de la bolsa durante el verano, es si podemos aprovecharnos de esta situación, aunque cada vez se antoja tarea más complicada. El hándicap con el que contamos este año es que precisamente lo que llevamos de año ha sido muy bueno, generando grandes revalorizaciones en renta variable con lo que más que nunca el verano que nos espera es aún más representativo precisamente por esta razón.
La conclusión que podemos sacar es que al igual que hay que tener paciencia cuando vienen situaciones complicadas con movimientos extremos, también la vamos a necesitar en estas próximas semanas, ya que todo parece apuntar que el mercado está reduciendo su atractivo, al menos durante el verano.

Daniel Garcia, analista de XTB