La inversión y las diferentes ramas que engloban los distintos aspectos del mercado financiero hace que nos preguntemos cuál es la forma más válida de invertir en la que lógicamente consigamos un mejor binomio rentabilidad/riesgo. La búsqueda del “Santo Grial” y de la perfección siempre es objeto de controversia al intentar afinar al máximo el lápiz para poder usar mejor el timing de mercado.
El problema surge cuando se enfrentan, por un lado, los inversores activos y en muchas ocasiones intradiarios, en contra de los inversores pasivos o investment value. La inversión por valor como son éstos últimos es muy a largo plazo y está basada en una convicción que un valor actualmente está cotizando con un determinado descuento sobre el precio al que debería cotizar, es decir, su precio objetivo.
Cuando este tipo de analistas realizan el estudio de un valor lo hacen en profundidad y ,una vez que lo acaban, su apoyo incondicional de su análisis realizado hace que puedan aguantar una posición durante un periodo de tiempo prolongado, ya que dicho valor debería acabar cotizando en su precio objetivo, que es donde venderían dicho valor.
Respecto a los traders defensores de la gestión activa basan su operativa en el análisis técnico principalmente y en la acción del precio. Se caracterizan por realizar operaciones más dinámicas y tienen una convicción que cualquier cosa importante que pueda pasar en el mercado está reflejado en el gráfico, es decir , en el precio con lo que al realizar operaciones más dinámicas tienes la capacidad de poder coger más movimientos con mayor fiabilidad, por lo que la rentabilidad se incrementaría.
La lucha entre ambos estilos de inversión es legendaria y difícilmente se consigue que un partidario de una postura se cambie de bando, es una guerra perdida, pero es una guerra en la que participan todos los agentes y a diferente modo de actuar cualquier método de inversión es relativamente válido.